Eran las tres de la mañana y las personas no dejaban de llegar a la fiesta. En la sala todo era un alboroto, la música sonaba muy fuerte y todos comenzaban a bailar con trago en mano. A pesar de que me sentía muy cansada tenía que seguir en la cocina atendiendo.
—Oye apresúrate, tienes que preparar más de estos tragos, ¿que crees que haces?—Vocifero.
Sandra, la hija más caprichosa de la familia estaba acostumbrada a pedir lo que se le antoje y de mala manera. No le importaba si estaba durmiendo o si estaba estudiando para la universidad, tenía que estar disponible para ella.
—Trato de hacer lo que puedo, Sandra. El señor Morgan solo permitió a unos cuantos, no pueden entrar más—Refuté.
—Ya te dije que me llames señorita Sandra, ubícate.
—No, no me ubico. Soy asistente personal de tu padre, no tu empleada. Si lo hago es porque me pidió un favor.
—Y porque necesitas el dinero—Rodo los ojos—.Solo termina rápido y métete a tu cuarto—Recrimino.
Suspiré agotada. No debería hablar con ella cuando estaba en ese estado, porque su ebriedad era algo evidente. Pero aveces me sacaba de mis casillas.
—Te recuerdo que yo también puedo estar en esa fiesta, también soy estudiante. Terminando esto me unire.
Sus ojos se abrieron como platos, para después mirarme con enojo.
—Ni siquiera lo pienses, mi hermano y yo no te lo permitiremos.
Deje de lavar la tasa de la licuadora y me giré para verla. Hasta ahora no entendía porque me odiaba tanto, a comparación de Bastian, con él nunca he tenido problemas. Es odioso porque tiene un ego demasiado grande, pero nunca nos hemos querido sacar los ojos como con Sandra—.¿Tienes miedo que baile mejor que tú?
Le sonreí.
Tenía ganas de relajarme un poco en la fiesta, pero no quiero tener un enfrentamiento en la sala con la señorita caprichosa si me unía así nomás. Iba a dejar que ella misma me invite utilizando el método más efectivo, retar.
Sandra soltó una risa exagerada. La ventaja es que estaba un poco ebria.
—Tu jamás bailaras mejor que yo. Me das risa.
—Entonces, ¿porque no quieres que me una? —Me cruce de brazos.
—¿Me pueden decir que pasa aquí?—Una voz masculina interrumpió. Lo que me faltaba.
—Nada hermanito, conversación de mujeres.
Sandra levanto una ceja en señal de que le siguiera la corriente, yo asentí con desagrado.
—En fin, ¿porque no está listo los tragos? Apúrate, Daniela—Bufo.
—Ella ya terminó, llévalo a la sala. Por cierto estará con nosotros en la fiesta—Solté una pequeña risa de satisfacción. Ya sabía que iba a aceptar.
Bastian lo miró incrédulo y serio.
—No, se irá a su cuarto.
El tono con la que hablo me asusto un poco. Antes de decirle algo Sandra se paró en frente de él y lo miro enojada. Ya se aproximaba otra pelea.
—No me jodas, hermanito, ya está decidido.Te veo en la sala—Me dijo antes de salir.
Me gustaría echar un grito de victoria, pero me aguante por la presencia del endemoniado Bastian.
Le eche una mirada rápida al hombre odioso frente a mí. Su rostro reflejaba molestia y tenía las manos en los bolsillos. Traía unos jeans rasgados y una casaca de cuero negra. El piercing en su ceja siempre me llamaba la atención. Era simpático físicamente, pero idiota por dentro.
—¿Que me ves?
Levanté los hombros como si me diera igual y me quite el delantal para ir a la fiesta. El vestido n***o que traía estaba bien, no me iba a cambiar. Me dispuse a caminar hacia la entrada.
—No irás, Daniela. No quiero que vean a mi empleada—Me voltee y fruncí el ceño.
—¿Tu empleada? Estás loco. Iré dónde me plazca.
Hablé sarcásticamente y salí dispuesta a divertirme.
Las luces de colores alumbraban toda la sala, la música retumbaba en mis oídos. Había mucha gente tomando, todos eran universitarios y conocía a algunos para mí suerte.
—Eyy Dani, al fin decidiste unirte. Ven, prueba— Gritó por la fuerte bulla. Era mi compañero de salón, Elias.
—Danii, amiga—Andrea me dió un abrazo cuando me acerque.
Algunos sabían que trabajaba como asistente del señor Morgan y nunca me excluyeron ni nada, eso me hizo sentir bien.
Acepte el vaso con trago y me dispuse a bailar con el grupo de chicos.
—Dani, hoy vas a beber como nunca— Habló tambaleándose, era la prima de Elías, Ceci. Soltamos unas risas al verla en ese estado.
Yeh-yeh-yeh-eh
Me dijeron que te acabas de dejar
Que el jevo aquel te engañó
Que ya no crees en el amor
Que andas suelta igual que yo
No sé pero
La noche está pa' desquitarno
Las chicas del grupo y yo soltamos un grito al escuchar la canción que comenzaba a sonar.
—Wuo, wuo, es mi canción—Comencé a brincar junto al grupo de chicas. Me sentía llena de energía gracias al trago.
—Ay no, ya van a cantar como locas—Rio Elias, le di un pequeño golpe en broma.
Que yo también quiero joder, vacilar
Trae a to'a tus amigas que yo las voy a poner a fumar
Dale hasta abajo, patabajo sin parar, yeh
Porque estar soltera está de moda
Por eso ella no se enamora
—¡Estar soltera está de moda!—Gritamos al unisono mientras bailabamos.
Sentí que éramos el centro de atención, mire por todos lados y efectivamente. La mirada asesina de Sandra me estaba viendo y el odioso de Bastian me miraba serio.
Les iba a enseñar que no era su empleada y también me podía divertir.
Hicimos un círculo y tomé a Elías del brazo para bailar al medio.
—Baila, estás muy tieso—Reí
—Enseñame, maestra—Con el vaso en la mano comenzó a bailar sensualmente, no paraba de reír. A compas de la canción hicimos movimientos sensuales, pero separados, era mi amigo después de todo.
Sabía lo que sentía por mí, por eso preferí mantener un poco la distancia. Lo conozco desde la secundaria y siempre hemos sido cercanos.
—Hola, Bastian—Escuche que alguien del grupo lo saludo. Me tense cuando se acercó.
—Ven bailemos— Sentí un leve empujón que me hizo apartarme del centro. Bastian tomó del brazo a la prima de Elías y comenzó a bailar con ella.
Por instinto apreté mis puños, siempre buscaba la manera de fastidiarme. ¿Porque tenía que meterse?
—No le hagas caso, Dani, sigamos bailando—Levemente me tomo de la cintura y seguimos bailando. Pero mi vista no se apartaba de la pareja que bailaba en mi delante.
Bastian se percató y me miró mientras seguía bailando.
Gran estúpido, ¿que quieres hacer?
Elias me extendió otro vaso lleno de trago y me lo tomé de un sorbo. Elias se quedó admirado para después echarse a reír.
La cara de Ceci era todo un poema, se le veía muy embobada. Era una tonta por dejarse engatusar por el odioso ese.
—Ey Dani, deja de mirarlos.
No le preste atención y volví a mirar a la dulce pareja. Ugh, idiota.
De un momento a otro pare de bailar y quedé atónita al ver que Bastian se estaba acercando al rostro de ella para besarla.
Me solté abruptamente de Elías y me dirigí hacia ellos. Agarré de la muñeca a Bastian enojada cuando estaba a milímetros de besarla.
—¿Que crees que haces, idiota? No te metas con ella.
Ceci me miró confundida.
—Daniela..está bien, no te preocupes—Hablo tímidamente.
Bastian se trató de safar de mi agarre pero no pudo—.Te arrepentirás de lo que estás haciendo.
—No me amenaces imbécil, solo no te metas con ella—Elias quiso intervenir pero lo detuve.
—¿Ah sí? ¿Y porque no? Ella también quiere—Definitivamente era un reverendo idiota, como se puede meter con ella en mis narices. No lo iba a permitir.
—Porque no quiero que la beses, ahora vete de aquí—Le señale las escaleras.
Era mejor que se alejé antes de lanzarle una cachetada por idiota.
—¿Te das cuenta de lo que dices? Pareces celosa—Dijo burlón.
Iba a hablar de nuevo para reclamarle, pero me calle derrepente.
Pestañee varias veces, me di cuenta que nuestro grupo se nos quedó viendo mientras la música seguía sonando.
Mi mente que estaba hirviendo hace unos instantes por la cólera se aclaró rápidamente.
Mi-er-da
Alguien me puede decir, ¿porque estaba molesta?
Solté mi agarre de su muñeca.
—Yo..eh..—Me rasqué la cabeza por nerviosismo. Por dios, que vergüenza.
¿Que fue eso, Daniela?— Y-ya quisieras..
Antes de salir corriendo ví el rostro de Bastian medio sorprendido por mi reacción.
Subí las escaleras que daban a mi cuarto, abrí la puerta y cerré de golpe.
Camine de un lado a otro nerviosa.
¿Que me pasó ahí abajo?
Cálmate, cálmate, Daniela. Solo te molesto que quiera besarse con la prima de tu amigo, es obvio. Osea cualquiera lo haría por una amiga cercana.
Si eso es.
Ay no mierda. Ni yo misma me lo creía. Me acerque a mi cama y antes de echarme la puerta se abrió de pronto, prendí mi lámpara que estaba en la mesita de noche para ver quién era.
—¿Que te pasa?
Era Bastian. Estaba cruzado de brazos y con la mirada extrañada.
—Estoy borracha, eso es todo. Ahora bajaré.
—No pareces borracha.
—Que si lo estoy ahora vete, me pones nerviosa.
Cerré mis labios de golpe. ¿Que rayos pasaba conmigo? ¿Alguien me a hecho alguna clase de brujería para que comience hablar incoherencias o es el trago? Es el trago, no lo dudo.
Escuche una risa sarcástica.
—Me estás asustando por primera vez, Daniela—Cerro la puerta y dió unos pasos hasta llegar hacia mí.
—¿Q-que haces?
—Voy a comprobar si estás borracha.
Tomo mis mejillas con sus manos y me acerco hasta él. Nos quedamos unos segundos mirandonos—Creo que sí estás borracha.
Mi vista la veía borrosa y me sentía muy rara. Era como si todo en mí estuviera ardiendo, me tambalie un poco y Bastian me sujeto de la cintura—Has bebido algo raro que te ha puesto así, ya me preocupas.
Lo miré sorprendida y me sujete de su cuello.
—¿Te preocupo?
Bastian no podía ocultar su asombro. Sé que para él era raro verme en ese estado, siempre hemos discutido, nunca nos hemos llevado bien. Pero me sentía tan rara que solo quería ser sincera—. Bastian, si estaba celosa.
Un leve apretón en la cintura me hizo estremecer. Estoy segura que no sé podía creer lo que estaba pasando.
—Creo que.. deberías dormir, no estás bien.
—Soy conciente de lo que estoy hablando.
—No, no lo estás, tu no eres así. Duérmete de una vez—. Dijo tratándome de acostar en la cama.
—Por dentro me siento caliente, no sé que me pasa. Pero lo que ocurrió abajo fue lo que sentí—Hable con honestidad.
—No es normal, le están poniendo algo a las bebidas y lo voy a averiguar.
Pese a que estaba siendo sincera, seguía siendo el mismo idiota. Perfecto, Daniela.
Se dió media vuelta y lo seguí—.¿Que haces?
—Regresare a la fiesta, quiero bailar ya que me rechazaste.
Su rostro se torno serio.
—No regresarás, te quedarás aquí.
—¿Por qué no?
—Porque no se me da la gana que bailes con otras personas.
Me senté rendida en la cama y me levanté un poco el vestido por el calor.
—Me rechazas y no quieres que baile con otras personas, ¿quien te entiende?
Soltó un suspiro y se acerco nuevamente hasta mí.
—No te estoy rechazando. Solo me enoja verte así, alguien está haciendo algo mal.
Un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo, mis mejillas las sentí rojas. Lo mire a los ojos—. Duerme, Daniela— Hablo dulcemente.
Agarré el cuello de su camisa y lo acerque hasta quedar a centímetros. Antes de que volviera a hablar me acerque hasta sus labios y lo besé.
Fue un beso dulce al principio, pero después se fue tornando más sensual y demandante. Mi lengua entro en su boca sin dificultad, sus manos se posicionaron en mi cintura apretando contra su cuerpo.
Lo guíe hasta la cama y caímos hasta que él quedo encima mío.
—Esto no es correcto, estás borracha—Murmuro.
—Estoy bien Bastian, quiero hacerlo.
—No creo que..
—Por favor—Suplique con ojos tristes.
—No hagas eso, me vuelve loco.
Está vez me volvió a besar efusivamente.
Solté un pequeño gemido al sentir su erección en mi entrepierna.
—Te deseo—Dijo mientras me besaba el cuello. Mis manos se enredaron en su cabello, era suave. Me dió la vuelta hasta yo quedar en su encima para sacarme el vestido. Sus grandes manos agarraron mi trasero.
—Ah..
Deslizó mis bragas y mi brasier, dejándome completamente desnuda ante él. Le saque su chaqueta y su camisa, tenía abdominales bien definidos.
Tomo uno de mis pechos con su boca sin previo aviso y comenzó a chupar.
—B-bastian..ah..
Ya no pensaba en nada, solo lo quería a él, lo necesitaba.
Se giró nuevamente para bajarse los jeans hasta quedar en boxer, me quedé observando y me mordí el labio.
Estaba bueno y él lo sabía.
—¿Estas segura de esto?—Su voz dulce me hizo sonrojar, nunca lo había escuchado hablar así. Me tocó la mejilla al no tener respuesta y yo asentí.
Nos recostamos en la cama y abrió mis piernas hasta quedar encima, sentí su gran erección en mi zona ya húmeda.
Se retiro el bóxer y comenzó a frotar su m*****o en mi clítoris.
—Uhm..
—Estas lista para mí, me encanta.
Tome su rostro y succione su labio inferior, estábamos muy excitados.
—Hazlo..por favor..
Suplique.
—No quiero admitirlo, pero también me encanta esta Daniela—Susurro para después besarme.
Comenzó a introducir su m*****o en mi entrada. Su duro m*****o me hizo arquear de placer.
—¡Ah!
Grité. Escuché maldecir a Bastian cuando entro en mí.
—Ah..ah..
Sus movimientos fueron lentos pero profundos.
Me sujeto fuerte del cabello para mirarlo a los ojos, estos estaban llenos de lujuria. Sus embestidas comenzaron a acelerar, mis gemidos se escuchaban más fuertes.
—Carajo, estás muy caliente.
Llevo mis brazos por encima de mi cabeza y los agarro con fuerza.
Su grande m*****o me hacía sentir en el cielo.
—Ah..ah..ah... bésame
Exigí.
Sus labios se posaron sobre los míos, me gustaba demasiado.
Su lengua jugaba con la mía sin dejar de moverse.
Mi pelvis se movía a su ritmo, quería sentirlo más.
—Más fuerte...ah..
Eche mi cabeza hacia atrás al sentir un orgasmo aproximarse.
—Sigue... así
Bastian lanzaba uno que otro comentario s****l que me hacía encenderme más. Sus movimientos eran rápidos y fuertes, mis ojos se voltearon por el placer.
—Ya me vengo..daniela..
Gruñó con voz ronca.
Baje mis brazos y me aferre a su espalda.
—Joder.
Bastian saco su m*****o para eyacular afuera, soltando un gemido.
Pasaron minutos mientras se limpiaba y se vestía. Yo aún desnuda toque mi frente, ya no me sentía tan caliente.
—Bastian, Elías fue quien me dió el trago—Hable apenas lo recordé.
—Ese imbécil, ya se las verá conmigo—Dijo enfadado.
—Bastian no, seguro fue cosa del momento que me puse así.
—No Daniela, igual iré a revisar. Quédate aquí.
Ordenó.
Bajé la mirada al recordar lo que había sucedido. Acabo de tener relaciones con el odioso de Bastian y no sé que es lo que él siente.
—Bastian, uhm, ¿que fue esto para ti?
Me pare antes de que salga, se dió la vuelta y me sonrió. No me esperaba lo que me iba a decir.
—Lo mejor que me ha pasado en la puta vida.