Mi profesor

1638 Words
Me era imposible desviar la mirada de aquella sonrisa y hoyuelos tan perfectos. La seguridad que emanaba al explicar fórmulas matemáticas en la pizarra lo hacía una persona super interesante ante mis ojos. Su camisa sin ninguna arruga y ligeramente abierta llamo mi atención, podía oler desde mi sitio su colonia aroma a chocolate, era muy tentativo. —Ey, Jess, despierta. Falta dos minutos para el receso— Sentí un leve empujón en los hombros haciéndome reaccionar. —Sami, déjame soñar tranquila. Te acusaré por sacar tu celular en clase—Dije en voz baja. Una de las ventajas de sentarse al fondo del salón es que podías hablar con tus amigas discretamente. —Mejor dime qué quieres una excusa para hablarle al apuesto profesor. No entiendo porque te gustan los mayores, es imposible, Jess. —Shh.. — Rápidamente lleve mi mano a mi boca en señal de que guardé silencio. Mire por todos lados por si alguien la había escuchado, pero menos mal nadie se percató—. No es tan mayor, además apenas termine las clases podre salir con él. Te recuerdo que no estamos en secundaria. Murmuré. —Ay Jess, será mejor que lo vayas olvidando, escuché que renunciará en unos días. Abrí los ojos como platos. No, no, no—.Unos chicos de otro salón me lo dijeron. No podía ser posible, no podía irse sin antes conocerme verdaderamente. Debía conocer a la mujer que le ha estado observando durante varios meses, la mujer que está enamorada de él y fantasea todas las noches con él. En pocas palabras, te derrites por él, Jess. El único impedimento es que es un profesor, mi profesor de clase. Mierda. Tenía que hacer algo antes de que se vaya. ¿Confesar o rendirse? El timbre del receso me hizo sobresaltar. —El día de mañana quiero los ejercicios resueltos y avancen la página 27 del libro de razonamiento. Todos asintieron y empezaron a guardar sus cosas para salir del salón. —Creo que no debí decírtelo, Jess, tu cara es toooodo un dilema— Sami tomo su mochila mientras yo me quedé sentada con la mente hecha un lío—.Vamos por unas hamburguesas, muero de hambre. Observé al profesor en su escritorio sentado con unas hojas en la mano. Ya todos habían salido, solo quedábamos los tres. Era mi oportunidad. —Sami, te doy el alcance en el parque, me quedaré un rato. Sami se cruzó de brazos y me lanzó una mirada acusadora. Puse una cara de cachorro abandonado y le dije en voz baja Por favor. Ella negó su cabeza con una sonrisa—No demores loca—Fue lo último que dijo al salir. No podía perder más tiempo. Saqué fuerzas de dónde pude y me levanté de la silla decidida. —P-profesor, tengo algo que decirle.. El profesor levanto su vista hacia mí. Diablos, de cerca era más atractivo. —Oh, alumna Harrison, también quería hablar con usted —Un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo al imaginarme lo que podía decirme—. Has reprobado el curso. Pestañe varias veces para procesar lo que había dicho, estaba paralizada. ¿¡Que!? —N-no puede ser, profesor. Incluso me felicitó por mis exposiciones y practicas—Refute. —Lo siento, Harrison, pero los exámenes que tenían mayor peso los desaprobó. —Pero, pero... —Tendrás que seguir un ciclo más aquí. ¡Eso jamás! —No puedo quedarme aquí, profesor, por favor ayúdeme. Debe de haber alguna manera de recuperar eso. —No, Harrison. Los libros los cogió en brazos y se dispuso a salir del salón, yo lo seguí inmediatamente. —Por favor, por favor, por favor —Junte mis manos en forma de súplica. El profesor soltó un suspiro antes de entrar a su oficina—.No tengo preferencias con nadie, Harrison. El sonido de la radio retumbo en mis oídos apenas entré con él, cerré con llave la puerta cuando se acercó a su estante de libros sin que se diera cuenta. —Profesor, solo le pido que me deje otro trabajo, puedo recuperar la nota. —Harrison, puedes llevar nuevamente el curso, tienes tiempo para graduarte. El mundo no se acabará. Comencé a caminar de un lado a otro frustrada, no sabía que hacer—. Tranquila, ya verás que el siguiente ciclo te irá mejor. Ahora debes ir a tu receso, tengo que empacar algunas cosas. Carajo. No iba a permitir que se vaya y se olvide de mí. Mi objetivo era irme de una vez de esta escuela preparatoria para ser feliz con la persona que deseo y así será. —No quiero llevar otra vez el curso. Quiero irme de aquí por usted, profesor—Confese nerviosa. Di unos pasos hasta apoyarme en su escritorio. Era ahora o nunca—. ¡Me gusta mucho! Grité. La mirada de confusión y de sorpresa del profesor me hizo estremecer. Era la primera vez que veía ese gesto. Enseñame más gestos, profesor. Con el rostro hirviendo me acerque rápidamente hasta él y me sujete de su cuello. —Harrison, ¿que estas ha... Antes de que terminará de hablar, le estampe un beso en sus suaves labios. Al principio quería alejarme, pero me mantuve firme y presione mi cuerpo al suyo. Mordí levemente su labio inferior y metí mi lengua, su aliento era una mezcla de menta con limón, era delicioso. Lo agarre del cabello para profundizar más el beso. Sentí sus manos posicionarse en mi cintura. Me separé—. Profesor, me atrae mucho. —Esto.. no está bien. Hablo despacio. —Profesor, soy mayor de edad, podemos hacerlo—Susurre en sus labios. Estaban hinchados por el sensual beso. Pasaron segundos, como si lo estuviera pensando, pero no iba a esperar más. Al no obtener respuesta, lo volví a besar y está vez me correspondió totalmente. Acepto mis besos. Me tomo de la cintura y me levanto hasta sentarme en la mesa. Sus labios bajaron hasta mi cuello dejando delicados besos. Levanté mis brazos para que me sacará la camiseta y me volvió a besar. Poco a poco fui desabotonando su camisa hasta que cayera al suelo.Un enorme tatuaje de dragón dejo a relucir, dios mío, era perfecto. Me desabrochó el brasier y comenzó a lamer mis pechos. Él también quería esto, tanto como yo. Solté un gemido Sus besos eran calientes, todo él lo sentía caliente. Me bajo del escritorio para sacarme el jean y apreto mi trasero con sus manos. Tiró algunas cosas al suelo para recostarme en la mesa. Había deseado tanto este momento. El profesor se bajó el cierre de su pantalón, dejando ver su grueso y erecto m*****o. Removió mis bragas a un costado y comenzó a frotar su m*****o en mi clítoris. —Ah.. Lo mire a los ojos, este reflejaba lujuria. Era tan hermoso todo despeinado. —Eres tan sexy, Jessica. Solté una risita al escuchar mi nombre. Ya no me veía como alumna. Me arquee de placer cuando sentí su lengua en mi entrada. —Uh..Ah... Deslizó mis bragas completamente, abriendo más mis piernas. —En-entra ya, por favor Quería sentirlo, quería que fuéramos uno solo ya. Como si entendiera mi urgencia, su lengua se deslizó hacia arriba, hasta llegar a mi boca. Nos besamos efusivamente. Abrí más piernas para que se acomode y sentí su m*****o entrar lento. —Ah, mierda, estás apretada. Eche mi cabeza hacia atrás por el placer, sus movimientos se hicieron profundos. —Ah..que rico... Gemí. Él me tapo la boca para que no gritará muy fuerte, sus embestidas comenzaron a acelerar. Mis senos se movían con cada movimiento. —Ah..pr-profesor... Mis gemidos los trataba de reprimir, no olvidaba que estaba en una escuela. —Shh Me tapo la boca con sus labios, sus carnosos y sabrosos labios. Nos levantamos por el ruido que hacía el escritorio y me inclinó al frente, dándole la espalda. Introdujo nuevamente su m*****o. —Ah..Ah, sigue.. Agarró mis pechos y comenzó a masajearlos. —Ah..hermosa.. Sus movimientos se hicieron más rudos y placenteros. Me encantaba. —Ah..así.. así... Mi móvil comenzó a sonar, me gire para ver al profesor y asintió para que contestará. —A..aló? —Jess, te estoy esperando, ¿todo bien? Su mano bajo hasta mi clítoris sin dejar de moverse. Era la gloria este hombre. —S-si,s-si, todo bi, ¡Ah! —No te escucho bien por la bulla del comedor, ¿estás llorando? —Uhm, ujum —Ay no linda, lo siento. Creo que tuvo que pasar de esta manera, ya vendrán mejores hombres. —S-si, ya conoceré a otra persona—Logre pronunciar con dificultad. Mis ojos se comenzaron a voltear al sentir el orgasmo aproximarse. —Sa-sam, te llamo luego, e-estoy —Corte inmediatamente. —Ya me vengo Hablo con una voz ronca. —Si.. sigue.. más rápido, por f-favor. Me dió una palmada fuerte en mi trasero haciéndome temblar, mis piernas las sentía gelatina. —Ah..ah..ya..me.. —Oh, joder... Solté un gemido estruendoso al llegar al climax. El profesor se siguió moviendo hasta que logro eyacular dentro de mí. —Ah, mierda.. Dijo sentándose en su enorme silla mientras se limpiaba su m*****o con papel higiénico, yo me senté en sus piernas. —¿Te gustó?—Hable tímidamente. —Me encantó, hermosa—Me dió un tierno beso—Te dejaré otro trabajo para que recuperes el curso. Si no lo pasas no podremos salir, señorita Harrison. Asentí mostrando una sonrisa. Me removí del asiento hasta quedar frente a frente, introduci su m*****o nuevamente. Este seguía erecto. —Tienes que entrar a clases, ya terminó el receso—Susurro. Lo volví a besar. —Esto es solo el comienzo, querido profesor. Ambos ladeamos una sonrisa. Quién diría que después terminaría siendo mi novio. Un celoso y apasionado novio.
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