A principios de este año nuestra tienda de juguetes a dado grandes resultados económicos después de un tiempo bastante largo. Estamos posicionados como la tienda más concurrida (según el periódico de la ciudad) desde hace dos meses. Definitivamente el optimismo de mamá fue una gran motivación para mí padre y para mí. Admito que me había rendido ante el fracaso de mi estrategia de marketing, pero mamá
fue la esperanza, ella nunca se rindió.
— ¡E-Elena, ya basta con tus cosquillas! Reconozco que fui bastante renegón, pero tu hija también lo fue—Mi padre entre risas comenzó a señalarme.
¡Que exageración!
—Mami no le creas, yo siempre creí en este negocio. Puse sangre, sudor y lágrimas—Lleve mi mano hacia mi frente dramatizando el momento.
Mi madre nos miró por unos segundos seria para luego cruzar los brazos y voltear el rostro molesta.
Ese gesto era algo común en ella. Estaba esperando las palabras mágicas.
Mi padre y yo intercambiamos miradas para después suspirar derrotados.
—Lo lamentamos, Diosa de la casa, fuimos unos tontos —Dijimos al unísono.
Papá se acercó rápidamente a la señora "Discúlpense o no les cocino nada" y le dio un abrazo. Fui brincando hacia ellos y
los abrace. Los adoro.
—¿Por qué no salen a cenar a solas? Yo me quedaré a ordenar y cerraré la tienda
—Mis padres se quedaron un poco sorprendidos por mi pequeña propuesta. —.Ya saben.. para encender la llama de la pasión.
Tenía que aguantar la risa ante los rostros incomodos y nerviosos de mis padres.
Ay por dios, ni que fuera una niña.
Sé que necesitaban estar a solas, además la casa estaba a una cuadra. No era tan peligroso salir de noche —. No sé si sea buena i....
Tuve que empujarlos hasta la puerta pesé a sus objeciones para que comiencen su luna de miel por unas horas. No iba a escuchar sus excusas.
¡Padres tercos y muy protectores!
Me asegure que subieran a un taxi y se fueron sonriendo. Al fin.
Cerré con llave la entrada principal de la tienda y fije mi vista en el enorme reloj. 8:10 pm.
Solo tenía que acomodar algunos juguetes del estante y limpiar un poco para irme a casa temprano. Me dirigí al almacén para guardar los juguetes electrónicos por si pasa algo, eran los más valiosos de la tienda. Por esta zona no hay delincuencia, pero más vale prevenir.
Di una mirada rápida alrededor por si faltaba ordenar algo más. Todo estaba listo para mañana.
Tomé las llaves de la puerta principal dispuesta a irme, cuando de pronto la luz de toda la tienda se apagó. Carajo ¿Qué pasó?
Salí del almacén con cuidado de no romper nada y camine hacia la caja registradora, papá siempre dejaba una pequeña linterna.
Apenas la encendi, mi primer objetivo fue ir a la caja general de la luz para revisar, sin embargo un ruido extraño me hizo sobresaltar.
— ¿¡Quien mierda está ahí!?— Una pregunta bastante tonta, pero estaba nerviosa y fue lo único que se me vino a la mente.
Alumbre por todos los pasillos, pero no había nadie. Estaba segura que era un ruido de alguien chocando con una bolsa de legos.
—.¡Mejor sal ahora o llamaré a la policía!
Amenace al no escuchar respuesta. Lentamente fui hasta el último estante y pude observar legos esparcidos en el piso. Definitivamente alguien está aquí y de solo pensarlo me asusta.—. ¡Será mejor que sal....
No pude terminar de hablar cuando alguien se abalanzó sobre mí y me tapo la boca.
—¡Uh Uh, Suel-sueltame!
Comencé a gritar en voz baja y movía mis piernas desesperadamente. El sujeto se colocó entre mis piernas para impedir que me siguiera moviendo.
¡Dios, ayúdame!
—Ey, ey, shh, cálmate.
Escuché una voz masculina, pero lo ignore tratando de forcejear para liberarme de su agarre —. Bueno, tú me obligas a hacer esto.
Abrí enormemente mis ojos al escuchar esto último. Quitó su mano de mi boca y cuando estaba a punto de gritar en voz alta, inesperadamente me besó.
¿Pero qué?
Quedé anonadada por unos segundos tratando de asimilar lo que estaba pasando.
Sus labios eran suaves y se movían rápidos. Solté un quejido de dolor cuando mordió mi labio inferior para dar pase a su lengua,
era muy demandante.
Mi mente se quedó en blanco por el atrevimiento del ladrón.
¡Estas besando a un ladrón, despierta!
Con mucha fuerza lo empuje y aún con la linterna en mis manos alumbre el pasadizo. Corrí hasta la sala principal y prendí las luces de emergencia del almacén. Me giré sorprendida para buscar al ladrón apenas llego la luz.
Estaba parado en uno de los pasillos, pude observar con claridad a la persona que me acaba de besar. Era alto y su cabello era color cenizo. Vestía unos jeans negros rasgados, una casaca negra y una máscara negra.
Mierda, si era un ladrón.
Voltee por todos lados para buscar algo con que defenderme.
— ¿Q-quién eres? ¡Dímelo ya! — El ladrón levanto sus manos como en forma de
rendición y soltó una sonrisa.
— Okey ya perdí. El oso que tienes en manos me asusta.
Apreté más el oso que tenía conmigo. Me nerviosismo aumento cuando se dispuso a caminar hacia mí—. ¡Alto, idiota! ¿¡Que es lo quieres!?
—Eso es obvio, quiero tú dinero.
Maldito.
—¡Pues lamento informarte que no hay nada!
—¿Tengo cara de ingenuo?
Respondió con seriedad.
Me alarme al ver que levanto sus brazos, pero lo hizo para retirarse la máscara. Sentí algo raro en mi estómago cuando lo vi, sus ojos eran grises, tenía unas cejas pobladas, labios carnosos y rojos por el beso.
El ladrón tenía una cara hermosa, pero no me iba a dejar engañar.
—Idiota si querías robar, ¿por qué me besaste? ¿Acaso también eres violador? —Lo rete con la mirada.
Él esbozo una gran sonrisa. Era guapo el estúpido.
—Cuando te vi con ese vestido quise hacerlo. Pero que decepción, no besas bien.
Le lance el oso que sostenía en el rostro. Su comentario me irritó más.
—¡Vete idiota! ¡Llamaré a la policía!
Comencé a lanzarle todos los peluches de la vitrina. Este comenzó a esquivarlos y se acercó a la caja registradora con rapidez.
Mierda, mierda.
Llegué a alcanzarlo antes de que sacará algún billete y me subí a su espalda.
Se había metido con la tienda equivocada.
—Oye, bájate. No quiero enfadarme.
—¡No te llevarás nada, idiota! ¡Eres un mañoso!
Comencé a golpearle la espalda mientras él trataba de bajarme, pero no podía.
—¿Eres tonta o qué? Bájate, haces mucha bulla.
—¡No me bajo! ¡Ladrón, quisiste abusar de mí!
—No planeaba hacerlo, no estás tan buena — Dijo en un tono burlón.
El enojo me subió a la cabeza al escuchar esas palabras. Detuve los golpes en su espalda y giré su rostro con mis manos en un arranque de
cólera. Note la confusión en su mirada.
Le iba a demostrar que conmigo no se juega.
Lo besé.
Y el beso no fue como el anterior, fue más apasionado.
Mi lengua entro en su boca fácilmente, como si él lo estuviera esperando. Succione
su labio inferior y lo mordí, tal y como me lo hizo. Me baje lentamente de su espalda sin despegarnos de ese beso intenso. Sus manos se
posaron en mi cintura y comenzó acercarme a él. Tomé sus cabellos con una de mis manos para acercarlo más. Habrá pasado un minuto cuando me aleje abruptamente.
—No subestimes a las personas, ladrón.
Pensé decirlo con una risa triunfante y ganadora, pero fue todo lo contrario. Mi voz
casi se escuchó, estaba algo agitada por ese beso.
Lo observé y noté que su pecho subía y bajaba por la intensidad. Sabía que estaba mal besar a un desconocido y más si era ladrón. Pero esos labios y esos músculos me habían prendido demasiado, era un maldito ladrón sexy.
— ¿Si te digo que prefiero follar contigo que robarte el dinero, me crees?
Su rostro era todo un dilema, mostraba mucha lujuria y pude notar el bulto entre sus piernas. Me sentía jodidamente caliente —. ¿Lo hacemos?
Me quedé admirando su bello rostro, sentí mi entrepierna muy caliente.
¡Al carajo!
Levemente retrocedí hacia el almacén sin quitarle la vista. Él me siguió sonriendo y se mordió los labios. Entendió rápidamente mi respuesta a su propuesta indecente.
—Si terminas robándome, te buscaré por las cámaras de seguridad de la tienda.
Le susurré al oído cuando cerró la puerta con seguro.
De inmediato me tomo de la cintura y me subió a una de las cajas del almacén. Comenzamos a besarnos efusivamente, nuestras lenguas se encontraron y dio inicio a una batalla. La loción que traía era riquísimo ahora que lo notaba.
Sus manos se movieron ágilmente y levantaron mi vestido rojo hasta la cadera. Solté un pequeño gemido al sentir sus dedos en mis bragas.
A estas alturas ya no pensaba en nada, solo me dejaba llevar por las diferentes sensaciones que me producía el hermoso hombre que tenía frente a mí. Lleve mis manos a su pecho perfectamente marcado por los dioses y le retire su casaca junto a su camisa.
—¿Te gusta lo que ves? — Murmuró. Asentí con dificultad al sentir sus dedos tocar mi zona húmeda— Ah, mierda, estás mojadita.
Sus labios dejaron mi boca y descendió hasta mi cuello para darle pequeños besos, deslizó las tiras de mi vestido dejando
ver mi brasier y como si fuera un experto lo desabrochó con facilidad tomando uno de mis pechos con su boca.
Este hombre me está volviendo loca.
Su erección fue muy visible y apetecible antes mis ojos. No dude y lleve mi mano hacia el botón de su jean y lo baje un poco. Se veía más erecto en bóxer.
—Quítatelo, ladrón — Dije con un aire juguetón.
Ladeó una pequeña sonrisa y se desvistió completamente. Estaba desnudo, era un adonis el condenado.
Su m*****o se llevó mi atención, era grande y grueso.
—Mierda.
Gruñó cuando sintió el leve apretón que le di con mis manos.
Nos mirábamos unos segundos, ambos estábamos muy excitados.
—¡Ah!
Solté otro gemido cuando introdujo uno de sus dedos en mi zona sensible. Lo sentía palpitar por el terrible deseo.
Su dedo salía y entraba de mí cada vez más rápido. Mis ojos se estaban volteando al sentir que se aproximaba un orgasmo.
—En-entra, ya, por favor —Le suplique. .
Me tomo del cabello suavemente para que lo mirará a los ojos.
—Dilo de nuevo, hermosa.
Sus labios volvieron a besarme. Ya no aguantaba más — Qui-quiero sentirte...
Como si mis deseos fueran ordenes, tomo su m*****o duro con su mano y de una estocada se hundió en mi interior, arquee la espalda de placer —. Joder, estás muy apretadita..
—Ah..Ah..
Mis gemidos posiblemente se escuchaban hasta afuera, pero no me importaba. Su mirada se hizo más intensa con cada embestida, no podía despegar la vista de sus bellos e hipnotizantes ojos grises.
Con sus fuertes brazos me levanto de las cajas y me inclinó hacia la pared, dándole la espalda. Cogió mis caderas con sus grandes manos y metió con fuerza su m*****o en mi entrada.
Me encantaba que fuera rudo y al parecer se percató de ello.
— Ah...se siente bien..
— ¿Te gusta, verdad?
Asentí mordiéndome el labio. Giro mi rostro para besarme mientras sus movimientos
aceleraban más. Mis pechos saltaban como locos.
—Más, más...
Me levanto la pierna hasta la altura de su cadera para tocar mi clítoris. La intensidad de sus ojos por el placer me prendía más.
—Gime más Alis, gime más fuerte.
Mis gemidos se hicieron más altos. Sus manos tocaban eróticamente mi trasero.
—Ya- ya me vengo — Musite.
Al escuchar esto acelero más sus movimientos. Mis ojos se voltearon por el enorme placer—. ¡Ah! — Ambos soltamos un estruendoso gemido al llegar al clímax.
Madre mía.
¿Qué fue todo esto?
Por instinto busque algo con que taparme, el bello chico de ojos grises me quedo mirando para después sonreír — Ya te he visto todo, no tienes por qué esconderte.
Estúpido, era la tentación en persona.
—I-idiota, tu abusaste de mí — Lo señale nerviosa.
— ¿Ah sí? Hace unos instantes me estabas suplicando por más.
Mis mejillas las sentí rojas. Mil veces estúpido.
Tomé mi vestido y brasier del suelo para ponérmelo rápidamente.
Me detuve al recordar algo, abrí los ojos como platos. Como dicen por ahí, después del gusto viene el disgusto y hubiera preferido no recordar el disgusto.
El primer disgusto es que se vino dentro, pero eso fue tambien mi culpa, pero el segundo…
— ¡¿Cómo carajos sabes mi nombre?! — Grité.
El ladrón con el que acabo de follar se dispuso a colocar sus prendas y me miró con una sonrisa coqueta —. No soy un ladrón, solo fue una excusa para estar contigo. Soy tu acosador.