Tenía ganas de abrazar a ese niño, era la viva estampa de su padre mucho más bello y eso que Alejandro era el más simpático de todos. Pero esa seguridad y convencimiento que transmitió lo dejaba a uno convencido. Deacon se bebió el jugo, lo tomó como no se puede nada seguir el juego del niño. —No quiero que tomen esto a mal, pero Eros desde sus cinco años se preparaba un jugo con remolacha y otras cosas porque al sentir los síntomas de la leucemia que en ese entonces no lo relacionó, aun así, pensó que era anemia y comenzó a prepararse ese jugo, él alargó o extendió su enfermedad por tres años. —Virginia… —Blanca, no estoy diciendo que va a hacer lo mismo, además porque el único estudio es el que le ha hecho Eros. Pero no perdemos nada, ¿y si eso le mitiga el dolor? —Bienvenido será

