Ver a mis hijos abrazando a David como si lo conocieran de muchos años o existiera una conexión más profunda en ellos, fue una realidad fuerte de asimilar. Adara, desde que la rescató lo idolatraba y en ella lo podría entender un poco, estaba ese factor salvador. Pero Egan… Mi hijo me desconcertaba por ese apego que había desarrollado desde la muerte de su padre. ¿Se aferró en estas pocas semanas por la ausencia existencial que tuve? Al menos él se aferró a alguien que parece disfrutar de esa cercanía. Los vi saludarse entre los amigos, —él nunca me saludaba—. Por eso cuando se acercó casi se paraliza el corazón y luego se aceleró al punto de querer salirse por mi boca. —Hola, Blanca. Me dio un beso en la mejilla y toda la piel se erizó, era una traicionera. Debía de estar como un toma

