Prólogo
Se sentía raro, era una mezcla de aire helado recorriendo mi cara y mis manos, mientras tanto, recorriendo mi espina dorsal sentía un calor, casi como si fuera un ardor intenso, pero no lastimaba, solo era extraño. Nunca había estado allí, menos sentada en el borde del acantilado, no soy muy fan de las alturas, pero por raro que suene, no estaba asustada. De lo único que estaba completamente segura era que en ese preciso momento, sentí toda la paz que en mi vida había tenido. Podía sentir esa serenidad y tranquilidad estando allí sentada, sin miedo de caer y que algo malo pasara que esperaba balanceando mis pies, jugando justamente como lo hacen los niños pequeños.
De pronto, empecé a tararear una canción que no tenia idea que conocía, pero salió de repente de mi boca, como si siempre hubiera estado en mi cerebro. No soy consciente de cuando empiezo a tararear, pero soy consciente conforme pasa la canción que es algo que sabia demasiado bien, solo no recuerdo de donde. Comencé a hacer memoria, tratando de recordar de quien era esa canción o de donde la conocía, y justo cuando tenia la respuesta en la punta de mi lengua, fui interrumpida.
-Pensé que escogerías otro lugar-dijo, apareciendo de repente aún lado de mi- No sé si me agrada, soy más de playa-se encogió de hombros y, empezó a recorrer el lugar con su mirada. Hasta ese momento no me había percatado de como era el lugar, solo note la altura, pero no me percate antes de que estaba lleno de nieve, o al menos eso creía, porque eso parecía de lejos, pero, al menos en el lugar donde estábamos sentados no se sentía así, simplemente no se sentía nada. Era como neblina, por todos lados, abajo de un color blanco intenso, pero conforme la altura, era de un tono más neutral, un gris pero no de pereza, sino de tranquilidad, si es que me entienden.
-Lo sé, pero yo no lo escogí- respondí, tratando de respirar lo más profundo para sentir mis pulmones como se llenaban de aire fresco- pensé que tú me trajiste aquí.
-Supongo que entonces ya es tiempo, eh?- dijo con su ya característica media sonrisa de lado, al tiempo que respiraba y cerraba los ojos, como si hablara para él mismo.
-Diría que si, pero es la primera vez que te veo en persona, así que no se a que te refieras.- le digo un poco desanimada por no poder entenderle.- perdón, no quiero parecer aburrida o que no me importas.- le dijo temerosa y rápido.
-Tú no tienes porque pedir perdón, ni siquiera lo pienses, tú no tienes idea de porque estamos aquí
-Entonces, ¿si yo no tengo idea de qué hacemos aquí, y ni tú ni yo elegimos estar en este lugar, qué es lo qué hacemos aquí? ¿Qué significa todo esto? ¿Qué hacemos tú y yo juntos si ni siquiera te conozco? Al menos no en persona- hablo rápidamente que siento que el aire se me acabara
-Hey, tranquila, no pasa nada-dice tranquilo, aún con los ojos cerrados.- puede que no te conozca en persona, pero sé lo importante que soy para ti, y aunque no lo creas tú para mi-en ese momento sonríe, una sonrisa melancólica con destellos de tristeza, y voltea hacia mi.
-No entiendo el por qué seria yo especial para ti, no soy nadie-dijo extrañada por sus palabras, por toda la situación en realidad
-Aunque no lo creas, lo eres, recuerda el efecto mariposa
-¿Qué?-digo extrañada- Pero si el efecto mariposa habla sobre que el más mínimo aleteo de las alas puede tener efectos catastróficos, no tiene sentido eso que me dices- le digo un poco desesperada por no entender nada.-
-Bueno, no lo decía en mal sentido- se ríe ligeramente.-Sino que, aunque tú creas que no eres nadie o que eres insignificante para mi en este mundo lleno de personas, no lo eres, porque aunque seas una en billones eres verdadera y realmente importante para mi.-
-Sigo sin entender, si realmente lo soy, ¿por qué no nos hemos conocido aún?-lo digo haciendo puchero.-
-Porque las circunstancias no estuvieron a nuestro favor
-¿Estuvieron? No entiendo, ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿de qué se supone qué ya es tiempo y por qué hablas en pasado?
-Eso no tiene importancia ahora, créeme
-No creo que sea algo de no preocuparse, sino no estaríamos conociéndonos aquí en estas circunstancias tan extrañas
-Todo esta bien, a partir de ahora estarán mejor, ya no habrá sufrimiento
-No hables así por favor, me pones de nervios-digo al momento que siento escalofríos por mi cuerpo
-Solo quiero que sepas, y te quede claro que no hay nada de que preocuparse, todos estaremos muy bien, en verdad-habla con tanta serenidad y sinceridad, que siento como poco a poco ambos comenzamos a elevarnos.
-Entonces debo dejar de preguntarte tanto-digo extrañada.-
-Así es.-se ríe tiernamente
-Sigo sin entender el propósito de todo esto-suspiro, dándome por rendida porque sé que no conseguiré nada más
-Solo disfruta, en verdad, esto es para darte paz, y que tengas en mente que, a pesar de que todo se vea mal, y veas todo sin salida, siempre lo hay, y las cosas estarán mejor, siempre hay cosas mejores...
-Lo que tú digas-le respondo resignada, tratando de entender y darle por su lado, para tratar de disfrutar el momento raro y único que estaba pasando, pues nunca pensé que pudiera pasar estar a su lado
-Y...¿Althea?-voltea a verme de frente, con su cara llena de serenidad, paz y felicidad
-Si, ¿Cory?-pregunto extrañada, volteándolo a ver, quedando tan cerca de él que lo podía sentir, aún sin tocarlo
-Aunque digan que estuve solo, no lo estuve
-¿Eh?-frunzo el seño
-No estuve solo, aunque digan lo contrario, y tú tampoco estarás sola
-¿Solo?
-Nunca solo Althea, recuérdalo
Y en ese momento, justo en ese momento, empecé a sentir como los bellos de mi nuca se empezaban a erizar, y como una fuerza empezaba a jalarme, justo como si el mar estuviera metiéndome mar adentro, y de pronto, todo se oscureció.