Narra Nancy.
Tiempo atrás.
No tengo palabras para expresar lo que sentí en el momento en que la señora María llegó de su trabajo y nos vio, a mí y a Oliver, aún sentados en el piso mientras lo abrazaba porque él no quería moverse de allí.
Entendí lo que estaba pasando mucho antes de que Oliver finalmente se quedara dormido después de una ducha obligada, y que Henry me explicara.
—“Mi mamá... su pesadilla volvió.”
No podía imaginar el dolor de ella, de sus hijos y mucho menos incluyendo el de mi novio, pero podía verlo en los ojos de cada uno.
Agradecí tanto que mi núcleo familiar estuviera sano. Y me mantuve tanto tiempo en silencio, viendo cómo Oliver hipaba entre dormido, y temblaba como si sus pesadillas pudieran abarcar cada parte de su cuerpo. Me partía el corazón.
No pude llorar, y eso no me hacía pensar que era fuerte, al contrario, me hacía pensar que algo malo pasaba conmigo. Yo no quería estar mal porque necesitaba ayudarlo, ayudarlos, y esperar que el tiempo hiciera el arduo trabajo de tomar sus propias decisiones.
Porque era el tiempo el encargado de hacernos ver lo que pasaría.
Sin embargo, no había mucho que esperar cuando la señora María había estado pensando en revivir su propio infierno desde que acabó y este se repetía, como haciéndole saber que de haberlo pensado o no, le tocaba.
Le tocaba... No entendía por qué esas cosas tenían que ocurrir.
—¿Hola?
Cuando seco las lágrimas de Oliver aún dormido me doy vuelta para encontrarme a su hermano en la puerta —Jorge...
—¿Puedes venir?
Asiento dándole una mirada a mi chico y siento que algo pesa en mi cuerpo al momento de salir de la habitación. Bajamos las escaleras y me encuentro con más de dos hombres que acomodan su postura al verme entrar a la cocina.
—Carlos... —Le sonrío a nuestros amigos de secundaria —Alexandru...
—Nancy —Ambos me saludan asintiendo de vuelta.
—¿Qué fue lo que pasó? —Recuesto mis codos del mesón viendo a cada uno, pero enfocándome luego en Jorge.
—No sabemos cómo se enteró Oliver el... —Se rasca la nuca —Es decir, nuestro progenitor.
—Papá... —Murmura Henry, y siento cómo se pone tenso solo por eso.
—Como sea —Me mira Jorge —... pero supo que a mamá le detectaron el cáncer de nuevo y vino hasta aquí... borracho, pidiendo verla... —Exhala mirando esta vez ningún lugar en específico, veo el dolor en su ojos —Escuché los gritos, y cuando bajé... Oliver tenía un cuchillo en la mano. Intenté persuadirlo, pero... el señor se reía burlándose y diciendo cosas que... hicieron que Oliver se le fuera encima sin yo poder detenerlo.
Mi pecho se hunde y se me eriza la piel al imaginar la escena.
—Le dijo que era su culpa seguramente, como el día que lo vimos... es un hijo de puta —Dice casi en un susurro Alexandru apretando su puño contra el granito.
—Oli realmente cree que es su culpa... —Comenta Henry —Siempre lo ha pensado.
—¿Y qué podemos hacer para ayudarlo? —Carlos interviene, preocupado.
Suspiro —No dejarlo solo... —Respondo.
—Hey... —Alexandru llega a mi lado y me abraza por los hombros, pero lo alejo un poco molesta al darme cuenta que había estado ingiriendo alcohol ¡Un martes! Mi Dios pobre Scarlett... —Somos sus amigos, no nos vamos a ir.
Asiento mirando a los demás, pero cuando veo a Alexandru pienso que es una mala idea que Oliver esté a su lado; al menos que el amor de la vida de mi mejor amiga se comporte y no le ofrezca alcohol con la excusa estúpida de olvidar las penas.
—¿Y qué pasó con él...? —Me refiero a su... progenitor.
—No tiene ni lugar en donde vivir... —Dice Henry, y Jorge gruñe —No le puso cargos a Oliver pero quiere ver a mi mamá.
—Y definitivamente esa no es una buena idea —Opina Jorge.
—Me dijiste que dijo que si no veía a mamá no nos iba a dejar tranquilos.
—Mamá no necesita verlo, no está ni estará en condiciones para lidiar con él, Henry ¿Y sabes por qué? ¡Porque nos abandonó cuando más lo necesitábamos! Porque es un cobarde y ¿sabes por qué más? —Jorge se acerca a Henry de tal forma que pienso que puede matarlo con la mirada —Porque es una mierda de persona.
Henry baja la cabeza no sin antes dejar ver lo mucho que le afecta todo esto también, pues sus ojos cafés se cristalizan.
El silencio se hace presente mientras yo veo a Carlos pidiéndole ayuda, puesto que tengo esa pequeña espina con Alexandru.
—Opino que hay que sacar a Oliver de aquí... —Dice Carlos mirándome —¿Podrí vivir contigo?
Suelto un exhalo liberando la presión en mi pecho —Solo si él lo quiere... —Sonrío de medio lado y los demás asienten.
—Gracias por todo, chicos... —Jorge se va y detrás de él sale Henry.
Miro a mis amigos y de inmediato las veces que creímos estar libres de todo mal vuelven a invadir mis pensamientos.
Ahora sé que nada en esta vida dura para siempre.