Narra Nancy.
Años atrás.
Las dos primeras semanas de entrenamiento habían sido, he de admitir: arrolladoras. Pero en el buen sentido, puesto que aunque no estaba lista para admitirlo, estar compartiendo junto a chicas de mi edad era agradable. Lo cual me hizo cuestionarme el porqué jamás había intentando tener otra amiga que no fuera Josefina.
Pero luego recordé que por alguna razón yo era la única que le hablaba y entendí.
—¿Y si vamos al parque nuevo? —Se entusiasmó Roselyn.
Catalina tomó su agua con desespero antes de hablar. Sudábamos terriblemente.
—Está clicheado, mami.
—Pero será divertido —Franchesca hizo puchero, sonreí por ello.
Mónica me palmeó el hombro —¿Tú qué? ¿Te apuntas?
Miré a Roselyn asintiendo y ella sonrió de oreja a oreja.
Desde que empezó el entrenamiento no había salido ningún fin de semana ni una tarde-noche a ningún lugar por las tareas y el cansancio. Necesitaba un respiro.
—Pero invitas a tus guapos amigotes —María de los Ángeles hizo un baile con sus cejas y cuando nos dirigíamos a los baños agregó: —Me gusta Felipe, ojo.
Solté una risita —Felipe ni habla.
—Ohh pero cuando lo tenga, ya verás...
—Cochina —Franchesca hizo una mueca halándole un poco el pelo y todas reímos adentrándonos al baño.
—Eh... —Roselyn colocó su mano en mi abdomen deteniéndome y cuando levanté la vista mi corazón estalló.
—¡Ay hola! —Josefina nos vio fingiendo sorpresa y Oliver bajó la mirada.
Él la tenía pegada de uno de los lavamanos y las manos de ella sostenían el cuello de su camisa de promo.
Las chicas me miraron y con el corazón destrozado en la mano, me hice la fuerte.
Sonreí pasándoles por un lado pareciéndome increíble que él no abandonara su posición, y antes de meterme a uno de los cubículos me encargué de soltar mi veneno.
—Oli, amigo mío... me alegra que hayas conseguido a tu jueguito de fin de curso.
Cerré la puerta al ver la cara shockeada de Josefina y la sonrojada y estática de Oliver.
Quité mi camisa de algodón con rapidez quedándome en franelilla y al sentarme en la tapa del váter me di cuenta de algo que había querido ignorar.
Las chicas abrieron la puerta cuando seguro el par se fue y al verlas lo confesé.
—Oliver me gusta muchísimo, chicas...
—Ay no me digas —Mónica rodó los ojos y recibió zape por parte de las demás.
—Bueno... perdón, pero no me extraña que esté con ella —Roselyn comentó.
Mi corazón tembló adolorido —¿Está... con ella?
Franchesca se arrodillo frente a mí mientras yo tenía una mueca triste —Desde que empezamos los entrenamientos y ellos los ensayos no se han distanciado ¿no te habías dado cuenta?
Intenté recordar verlos juntos antes pero no lo logré. Oliver se había encargado de que yo no me diera cuenta de ello, porque no dejábamos de charlar en las mañanas al llegar ni al salir. Además me trataba como siempre. No lo entendía.
—Se supone que somos... —Suspiré —Amigos... y él... ¿me hubiera dicho no?
—Tomando en cuenta que a Josefina nadie la quiere, lo dudo mami —Catalina se cambiaba de ropa mientras hablaba.
—No olvidemos a la nueva —Agregó Mónica en alguna parte.
—Pues yo tú... —María de los Ángeles se hizo una coleta ya lista —Lo enfrento ¿no?
—Ella no tiene que estarlo enfrentando nada si no son novios dah —Roselyn habló en el cubículo de al lado.
—¡Claro que sí! —Catalina opinó.
—A ver, aquí todas pensábamos que ustedes estaban saliendo ¿va? No es un secreto para nadie que Oliver tenía muchas novias antes de que se les viera juntos así que...
—¿Ustedes creen que siente algo por mí? —Me esperancé.
Escuché un repentino silencio y las chicas se dispersaron un poco.
Me levanté del váter y cerré la puerta para cambiarme sintiéndome algo incomoda por el silencio.
—Claro que sí —Habló finalmente Mónica —Alexandru es muy nersito pero no es tan pendejo como para no darse cuenta de la increíble chica que eres.
Entreabrí los labios frunciendo el ceño al mismo tiempo que terminaba de abrochar mi pantalón escolar.
—¿Alexandru?
—Shhhhhh —Roselyn me calló desde su sitio.
Bastaron unos segundos más para que el silencio se acabara y salí, confundida.
—¿Quepa? —Les pregunté. Franchesca estaba en la puerta observando algo.
—Era Scarlett —Rodó los ojos Mónica —Y obvio que no te conviene que sepa que te gusta Oliver así que actué rápido.
Me alcé de hombros, ella tenía razón. Si Scarlett era amiga de Josefina le iba a confirmar que me gustaba Oliver y eso haría que tuviera un comportamiento insoportable cuando estuviera con él frente a mí.
—Después de todo ella es novia de David ¿no? —Dijo Catalina.
—No... —Fruncí el ceño hacia Roselyn quien se veía en el espejo y verificaba que su uniforme estuviera bien. Ella volteó hacia nosotras —Es que... —Miró a todos lados —Digamos que es amigo de mi primo y según él ellos solo son mejores amigos.
—Los vi besándose hace unas semanas —Aseguré.
—¿Ahh sí? —Roselyn hizo una mueca que me pareció extraña así que miré a las demás y ellas solo se alzaron de hombros mientras se marchaban.
—¿Entonces sí vaca la vaca? —Mónica me abrazó por los hombros refiriéndose al parque.
Asentí, pero sabía que para poder pasarla bien necesitaba matar mis dudas de una vez por todas. Así que, decidida, les dije a las chicas que las esperaría en el aula mientras iba, como saeta, en busca de Oliver.