Extra.

934 Words
Narra Nancy. Años atrás. —¡Ay Felipe! ¿Puedes respirar bien? —Me acerqué a él mientras María de los Ángeles era rodeada por las chicas. Él como el chico de siempre solo se limitó a asentir mientras se agachaba con la mirada puesta en la grama y escupía. La gente se fue yendo comentando cosas y al momento en que coloqué mi mano en su espalda le pelé los ojos a María de los Ángeles para que tomara mi lugar. Y ella mientras tenía una sonrisa casi burlona en la cara se acercó hasta nosotros doblando su cuerpo para pasar su mano por la espalda del chico. —¿Estás bien? Felipe levantó la mirada y pude presenciar algo muy adorable en ese momento. —Sí. Muchas gracias. Ni a mí cuando me conoció me dirigió la palabra así que sabía que esos dos iban por buen camino. Sonreí viendo hacia las chicas quienes parecían emocionadas por el inesperado triunfo de la chica y sentí una inconfundible presencia cerca de mí. Las chicas abrieron los ojos como platos y Catalina señaló “discretamente” hacia detrás de mí. Y con el corazón en la garganta volteé encontrándome con tres pares de ojos viéndome. Scarlett, David y Oliver... Sentí alivio al no ver a Josefina con ellos. —Panita... —Me sonrió Oliver y sentí un hueco de mi estómago por el apodo. Me gustaba más cuando me decía “Caramelito” —Estás bien acompañada eh —Señaló a las chicas —Me he sentido celoso pero como son chicas puedo tolerarlo. Mi corazón se aceleró ¿habría querido decir lo que yo pensaba? —¿Podemos hablar? —Le pregunté sin rodeos. Vi a la chica de cabello largo n***o pasar por nuestro lado junto a su ¿novio? ¿Y si era su novio por qué Oliver quería enseñarlo a ligar? Sacudí la cabeza y vi de reojo cómo comenzaban a entablar conversación con Roselyn, y a su vez se alejaban todos. Todos, hasta los chicos, mientras se despedían de nosotros dos. Oliver extendió su mano inclinándose como un caballero y sonreí colocando mi mano sobre la suya. Sentí una corriente eléctrica atravesar mi cuerpo, como jamás lo había sentido antes, y él solo la apretó con fuerza mientras en silencio comenzábamos a caminar deslumbrándonos con las atracciones. —Sé lo que te estás preguntando... —Giró su rostro encontrándose con mi ceño fruncido —En por qué coño luzco tan guapo esta noche. Sonreí. No era eso en lo que estaba pensando, pero cuando lo dijo pude ver mejor su aspecto mientras las luces coloridas de un árbol común brillaban detrás de su cuerpo. Tenía el cabello castaño igual de desordenado, de verdad él no se molestaba en peinarlo. Sus labios rosados curvados por una sonrisa estaban llenos de vida. Y cuando finalmente tomé la decisión de verlo a los ojos, allí estaba él, mirando mis labios. Supe que quería besarme, era obvio ¿pero por qué? Yo también lo quería hacer. Pero... ¿Pero qué Nancy Carolina? ¡Carajo! ¡Debías dejar de darle tantas vueltas al asunto y sacarte las dudas que te comían las entrañas! Me mordí el labio inferior bajando la mirada rompiendo, de nuevo, nuestra conexión. Él resopló y rascó su nuca mirando hacia algún lugar. —Sales con Josefina —Ese comentario salió más como una explicación por no besarlo que una pregunta que necesitaba ser respondida. —Sabes cómo es... —Soltó mi mano y en el último roce sentí de nuevo aquella corriente. Él miro nuestras manos distanciadas y arrugó el entrecejo. ¿Había sentido lo mismo? —Esperé que como tu “panita” que soy tuvieras un poco de consideración por el hecho de que, verás... —Sonreí falsamente —Es obvio que quiere fastidiarme. Él rodó los ojos y rió un poco. Eso me hizo sentir mal, y molesta. —¿Con lo del equipo de voleibol? —Asentí, aunque eso no era lo único —Nancy eres buena haciéndolo. —Bien, no pienso seguir discutiendo por esa parte —Me crucé de brazos —Pero hablemos del hecho de que te rechazó hace un tiempo y me comentó que no tenía el más mínimo interés en ti, a ver ¿por qué ahora sí? Mi respiración estaba agitada. Mi pecho casi podía tocar el suyo. No supe en qué momento estábamos tan cerca. —No lo sé, Nancy —Su voz se puso más ronca que de costumbre. Temblé —Porque ahora sí le parezco atractivo qué se yo —Me tomó de los hombros, así, alejándonos un poco —Yo solo sé que no iba a perder la oportunidad ¿va? Bien, eso fue muy patético de su parte. Lo cual hizo que me decepcionara un poco de él. —Ella está contigo porque quiere verme lejos de ti, y no porque le interesas... —Expresé en baja voz, como si estuviera confesando mis sentimientos. Los latidos de mi corazón aumentaron cuando soltó uno de mis hombros y se pasó la mano por el cabello mirando hacia otra parte. —Entonces quiere que te quedes sola como ella se quedó... ¿es eso? —Asentí aunque no estaba viéndome. Todo iba mucho más allá de eso y yo no tenía las agallas de decírselo. Pero tenía la esperanza de que él entendiera lo que a gritos le decían mis ojos. —No te quedarás sola, Nancy —Me miró, y puedo jurar que su rostro lucía cabizbajo —Después de todo tienes a Alexandru ¿no?
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