Christine, no entendía lo que estaba pasando, Iker le había jurado que él no había tenido nada que ver con el accidente del helicóptero, pero si no había sido él, ni ella ¿Quién había intentado matar a Alexander? Lo cierto era que se la estaban llevando detenida, sabía que tenía el poder para no pisar la cárcel, al menos hasta que se demostrara su inocencia, pero no podía evitar ser llevada a la delegación a declarar. — ¡Enzo has algo! ¡No puedes permitir que me arresten, esto es un atropello! — Lo siento Christine, yo no puedo hacer nada por ti, te recuerdo que yo soy el representante legal del consorcio, no soy tu abogado personal y por ética profesional no puedo involucrarme en un caso de asesinato. — ¡Eres un imbécil! — gritó Christine al borde de la histeria — ¡En éste

