Asher —No, no podemos. No dejaré que profundices el vínculo, Asher. No es seguro. Ella intentó alejarse de mí, retrocediendo sobre la cama para quedar fuera de mi alcance, pero le inmovilicé los muslos contra el colchón con mi antebrazo. ¿Qué quería decir con que no era seguro? ¿Creía que iba a hacerle daño por si acaso resultaba ser una omega? Mi lobo gruñó con rabia ante la idea. Jamás podría hacerlo. Alzar la mano contra tu pareja era como herirte a ti mismo, a la otra mitad de tu alma. Ella era más preciosa para mí que cualquier otra persona en el planeta, y daría mi vida por la suya. ¿Lastimarla? Nunca. —Shh, Liora. No tenemos que hacer nada que tú no quieras, pero no huyas de mí. Se quedó inmóvil bajo mi tacto, como un conejo ante la mirada de un lobo. Su pecho subía y bajaba co

