La Recolecta

653 Words
En el río una joven de tez blanca de larga cabellera color rojo manzana y ojos verdes como esmeraldas, tallaba su cuerpo, preparándose para ser observada y tomada como quien toma la fruta más fresca de un árbol. La doncella camino hasta la sala de reunion para ser evaluada, su rostro reflejaba una gran preocupación parecía que caminaba hasta la guillotina. La revisión se realizó en una casa, esta se adecuo para que nadie pudiera ver que procedimientos se estaban realizando. ¡Siguiente! dijo la enfermera, quítate la ropa veré que no tengas marcas de ningún tipo... procedió la enfermera a revisar, estas muy delgada le dijo. Súbete ahí y abre bien las piernas. El momento fue muy incómodo para Lia, sentido tan vulnerable al estar en esa situación. Estas sana, mal nutrida pero eso se puede arreglar, no tienes manchas ni cicatrices, a excepción de tus manos. Son por el trabajo en el campo dijo ella. Bueno eso también se puede arreglar, despídete de tu familia mañana por la mañana partimos. Al escuchar estas palabras su corazón se partió en mil pedazos, no volvería a ver a sus hermanas ni a su padre, su único consuelo es que ahora no pasarían necesidades y ellos podrían vivir dignamente. De camino a casa su recorrido fue lento como si quisiese grabar cada rincón y cada detalle de aquella aldea que la vio nacer y crecer. Sentía que que las miradas estaban sobre ella que ya todos sabian que se iria, pero todo esta en su mente nadie la observa ni tenía idea de lo que estaba pasando. Al llegar a su humilde casa sientio gran nostalgia, aun y cuando era una choza de madera, era su hogar ahí fue feliz, la recibieron sus hermanas y su madre, la cual inmediatamente preguntó ¿como te fue? habla niña ¿que te dijeron? Mañana, mañana me voy rumbo al castillo - dijo con tristeza. Bendito sea Dios - exclamó su madre, por fin, por fin saldremos de esta miseria. Su hermana menor - Abril lo suficientemente grande para comprender lo que pasaba abrazo con gran fuerza a su hermana. No quiero que te vayas. Pero es lo mejor, así tu y Eli tendrán un mejor futuro ya no vivirían aquí y podrán educarse y señor señoritas de bien. Me alegro que lo entiendas dijo su madre. Sí, comprendo que es lo mejor. Voy a salir un rato, necesito despejar mi mente. la madre la tomó del brazo con fuerza - espero que no estés pensando en huir con ese muchacho, crees que no se que se traen algo. ¿De que estas hablando? dijo ella, el solamente es un amigo, no tenemos nada, además ya te dije que me iré ya no puedo hacer nada más. así que déjame pasar mis últimos momentos en paz. Más te vale Lia, no quiero que arruines la única oportunidad que tenemos. Ya lo sé dijo y se marchó. La joven doncella camino y camino por los grandes campos de cultivo hasta llagar a una colina donde se podía ver toda la aldea, en ese lugar llegó un apuesto joven, su amigo Robert. ¿Fuiste a la revisión? pregunto el joven sin más. ¿Tenia otra opción? respondió ella. ¿Cuando te iras? -Mañana. ¿Esta segura? mírame Lia y dime que es eso lo que quieres, dijo el joven Robert tomándola de los brazos y acercando hacia él. Ya suéltame, que te pasa porque me agarras así, eres un tonto. Ya te lo dije mañana me voy y no hay nada que se pueda hacer. Escapemos juntos, tu y yo podemos irnos de esta miserable aldea y empezar una nueva vida juntos. Estas loco, sabes lo que nos harían si se dan cuenta que queremos huir, sabes lo que le harían a nuestras familias si huimos, ahora le pertenezco al príncipe, soy de su propiedad no podemos hacer nada.
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