Capítulo 1

2138 Words
Jelena despertó con una fuerte migraña. Se asustó al ver que estaba en una habitación desconocida, y cuando vio que tenía una intravenosa conectada supo que estaba en el hospital. Escuchó una respiración cerca, y al voltear la cabeza vio a Merlín acostado en la cama del acompañante, enfundado en su uniforme médico antifluido, los tenis deportivos puestos y el fonendoscopio colgándole del cuello. “Siempre listo para la batalla” solía decirle ella cuando hacían videollamadas en las noches en las que él tenía turno, y en efecto, él tomaba cortas siestas durante los turnos nocturnos, pero apenas el pequeño artefacto que cargaba siempre en el bolsillo en su jornada laboral sonaba avisando de una emergencia, se levantaba de inmediato y salía corriendo a la sala de emergencias a tratar de salvar vidas.   Merlín no tardó en despertar al sentir por medio del vínculo que tenía con Jelena su migraña, y usó su poder mental de curación para aliviar el dolor, y ella se lo agradeció con la mirada.  - Mi vida - susurró él, acercándose a la cama y arrodillándose junto a esta - ¿Cómo te sientes?  - Como si me hubiera atropellado un camión - respondió, recibiendo con gusto la caricia de Merlín en su mejilla - ¿Qué ocurrió?  - ¿No recuerdas nada?  - Solo recuerdo que estaba hablando con...- sintió nauseas al recordar al personaje -, con mi padre.  - Las emociones encontradas por verlo, sumado a que te fuiste a la gala sin cenar te hizo tener un bajón de azúcar - le retira un rebelde mechón azabache de la cara y la mira con devoción -, les diste un buen susto a todos, sobre todo a mí, no sabes el terror que sentí cuando me llamaron y me dijeron que estabas en urgencias.  - Si fue un simple desmayo no tenían por qué hacer tanto alboroto, ni siquiera traerme al hospital, pudieron haberme despertado haciéndome oler alcohol.  - Alec fue el que te trajo - reveló él, disimulando su cara de fastidio al tener que decir ese nombre -, entonces puedes quejarte con él.  - ¿Puedes quitarme esta cosa? Me fastidia – dijo ella refiriéndose a la intravenosa.  Merlín le quitó con delicadeza la intravenosa, y besó con cariño el dorso de la mano de su esposa, y esta sintió un agradable calorcito en el pecho. Ya iba a ser un mes desde que tuvieron la primera discusión que los hizo entrar en su primera crisis matrimonial, pero si algo tenía claro es que Merlín la seguía amando con locura, y ella a él.  - Iré a firmarte el alta - sonríe con ironía -, debo firmar tanto como tu médico como tu esposo.  - Espera – lo detiene, tomándolo de la muñeca antes de que diera siquiera un paso -, siéntate un momento.  El galeno hizo caso y se sentó en el borde de la cama, y Jelena aunque se sentía débil sacó las fuerzas para encaramarse sobre el mago, sentándose a horcajadas sobre él, y este de inmediato llevó sus manos a la espalda de ella para que en un posible mareo no se fuera de para atrás.  - Te amo – dijo ella, dándole un dulce beso en los labios que él correspondió con gusto pero sin profundizarlo de a mucho, porque por mucho que tuviera la fantasía s****l de hacerle el amor a su esposa en una cama de hospital, sabía que este no era el momento adecuado, no con ella estando tan débil.  - Yo te amo más - respondió él, dándole un beso en la frente -, bien, ahora sí iré a firmar el alta y nos iremos a casa, me tomaré dos días libres para estar contigo.  Mientras Merlín se encargaba del papeleo, dos enfermeras entradas en años se encargaron de atender a Jelena con la mejor atención posible, después de todo ya todo el hospital sabía que la famosa bailarina del Bolshói es esposa del director médico. Con unas toallitas húmedas le ayudaron a deshacerse de los restos de maquillaje y la ayudaron a vestirse con un chándal que Merlín había encontrado en el cuarto de cosas perdidas del hospital, que eran en su mayoría cosas que dejaban los pacientes y que nunca regresaban por ellas, y se calzó con unas crocs que le prestó una de las enfermeras.  - ¿En serio usted es esposa del Dr. Ambrosius? - se aventuró a preguntar una de las enfermeras, y Jelena asintió -, ay, mi niña, cometiste el error que muchas de mi generación cometimos, casarnos a tan temprana edad - negó con la cabeza y acarició la cabeza azabache de la chica -, no tendrás más de 23 ¿verdad? Eres una criaturita que apenas empieza a vivir, y ya te encartaste al casarte, y con un hombre mayor para colmo, ya verás que no tarda en pedirte hijos.  - ¡Katyuska! - amonestó la otra enfermera llamada Alexa a su compañera - ¿Quieres que te despidan estando ya cerca de jubilarte?  Descuiden – dijo Jelena en una sonrisa -, tal vez Katyuska tiene razón, tomé una decisión apresurada y lo admito, pero amo a mi esposo, como no se imaginan.  Bueno, yo la verdad no te culpo por haberte lanzado a casarte con él - dijo Alexa -, es un hombre muy atractivo, me atrevo a decir que el más de todos los hombres habidos y por haber, las trae locas a todas aquí en el hospital, pero claro que no hace caso a los descarados coqueteos de las enfermeras más jóvenes.   - Me alegra saberlo – dijo la azabache, levantándose de la cama con algo de dificultad, pero valiéndose de los brazos de ambas enfermeras -, y aunque confío en él ciegamente, no confío en las descaradas que si quiera piensen en quitármelo, así que les dejaré a ustedes la misión de espantarlas.  - ¡Será un placer! - dijo Alexa de inmediato, y Katyuska asintió.  Merlín la esperaba en el primer piso, listos para irse. Iban a ser las 7 am y ambos tenían un hambre tenaz, solo querían llegar a casa a desayunar, pero se preocuparon al ver a los paparazis agolpados en la entrada.  - Estuvieron aquí toda la noche, e incluso acamparon – dijo Merlín -, y ya es noticia nacional que te desmayaste en la gala.  Jelena resopló, para nada contenta con que ese episodio opacara el hecho de que había estado despampanante en la gala y que se había robado todas las miradas. Merlín tuvo que tomar la madura decisión de velar por su esposa y sacrificar su deseo de mantener un perfil bajo y no revelarle al mundo que es esposo de la famosa primera bailarina del Bolshói, así que respiró hondo, pasó un brazo por el tronco de Jelena para sostenerla, y salieron del hospital rodeados de los guardias de seguridad del recinto médico.  Los paparazzi rusos no eran como los paparazzi norteamericanos, que increpaban a las estrellas hasta el punto de ni siquiera dejarlas caminar. Estos paparazzi dejaron caminar a Merlín y Jelena hacia el taxi que los llevaría a su edifico, pero claro que no hicieron falta las preguntas sobre si ese era el misterioso hombre que era dueño del corazón de la mujer más hermosa y deseada del mundo, y el silencio que guardaron los dos lo dijo todo, y las fotos no tardaron en ser publicadas en internet por los principales tabloides de la farándula rusa, en donde como título de la noticia estaba “al fin revelada la identidad del esposo de la bailarina Jelena Petrova”, y por supuesto, no tardaron en empezar a averiguar todo sobre el médico de origen británico, pero fue poco lo que pudieron encontrar, solamente pudieron rescatar que es director médico del principal hospital público de Moscú y que le lleva 12 años de edad a la bailarina.  Lo único que le importaba en ese momento a Merlín era el bienestar de su esposa más que el suyo propio, así que poco le importó ser de nuevo una figura pública. En su época lo había sido al ser conocido primero en su juventud como “el niño medio demonio” y después en su adultez como el estadista asesor de reyes, y por supuesto como la mano derecha del rey Arturo, que fue lo que finalmente lo hizo más famoso y que su nombre aun es conocido hasta el día de hoy, ya siendo recordado como una mera leyenda.  - Te prepararé un baño caliente – dijo el galeno apenas entraron al apartamento y Kira los recibió dando saltitos, pero la perrita percibió lo delicada que estaba su mamá medio humana así que mantuvo su distancia.  Jelena no sabía cómo es que un simple bajón de azúcar pudo haberla dejado tan débil, pero le gustaron las atenciones de su marido, que incluso la ayudó a desvestirse, la cargó hacia el baño como si fuera una bebé y la depositó con delicadeza en el agua tibia de la gran tina que también servía como jacuzzi.  - Iré a preparar el desayuno, debes estar hambrienta, yo también - dijo, para luego estirarse y darle un beso en la frente -, grita si necesitas algo.  Mientras el galeno estaba en la cocina, la bailarina se quedó en la tina, disfrutando de la relajante sensación del agua tibia, y cogió una esponja y se empezó a enjabonar, notando cuando fue a limpiar su zona intima que le había llegado el periodo al ver un poco de sangre diluida en agua en su mano. Resopló. La mezcla de emociones había adelantado unos días su periodo menstrual.  - ¿Lista? - preguntó Merlín tras unos minutos, volviendo a entrar al cuarto de baño.  - ¿Puedes alcanzarme mi copa menstrual? Me ha llegado, para mi desgracia - pidió, y Merlín de inmediato buscó en el neceser en donde sabía que su esposa guardaba sus implementos más íntimos.  - Creí que siempre te alegrabas de tener tu periodo, porque significa que por el momento no tendremos bebés - la carga con facilidad y la sienta en el WC y le da la copa -, esperaré en la puerta.  Y mientras Merlín le daba la privacidad que necesitaba para ese incomodo momento de introducirse la copa menstrual, ella no pudo estar más segura en que tenía al mejor esposo del mundo. Pocos hombres ella conocía que fueran tan serviciales, atentos y devotos con sus esposas, mayormente eran las mujeres las que eran así con sus maridos. Y para que le terminara de quedar claro, una vez estuvo seca y arropada en la cama, Merlín entró con el trapero al baño a limpiar las gotitas de sangre que Jelena había regado en el piso de su corto trayecto desde la tina al WC, y para colmo, le llevó el desayuno a la cama.  - ¿Qué hice para merecerte? - preguntó ella, mientras se llevaba a la boca una tostada con aguacate.  - No, soy yo el que me siento afortunado de tenerte – dijo el mago, dándole un beso en la mejilla, olvidándose así de todas las discusiones que tuvieron en las últimas semanas -, te esperé por casi dos milenios, lo menos que puedo hacer es atenderte si estás mal, estamos juntos en la salud y en la enfermedad ¿lo olvidas?  La nefilim sonrió y le dio un húmedo beso a su esposo, que poco le importó que tuviera sabor a aguacate.  Merlín entonces se dio cuenta de que su celular no dejaba de pitar anunciando que estaba recibiendo varios mensajes al w******p, y tras ojearlo, se dio cuenta de que todos sus colegas del hospital estaban hablando de algo en el grupo que tenían de médicos cirujanos, creyó que era alguna emergencia, así que abrió el chat pero frunció el ceño al ver que todos estaban diciendo que prendieran los televisores, y enviaban fotos de lo que parecía ser la Casa Blanca.  - ¿Qué ocurre, amor? - le preguntó Jelena al notar su cara extraña.  Merlín encendió con su mente el TV, y vieron en la transmisión en vivo del canal CNN la panorámica aérea de la Casa Blanca en Washington D.C., y según decían los ansiosos y preocupados reporteros era que alguien se había tomado el lugar, dejando varios muertos en el camino. El importante canal de noticias mostró entonces un vídeo de una de las cámaras de seguridad que estaban alrededor de la importante edificación, en donde se veía nítidamente la cara del sospechoso, al que Jelena reconoció como el príncipe Daryon, ya que en la última sesión del Concejo Intergaláctico su padre Waryon había mostrado en su avanzado artefacto digital una imagen de su hijo.  - Esto no es nada bueno - susurró la chica con mucha preocupación.     
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