Capítulo 27

5000 Words
El pecoso se acaloró y su reacción fue de total sumisión, sus manos se apoyaron en la madera e inconsciente inclinó como una zorra la espalda ofreciéndose como un platillo. No se hubiera negado si a Katsuki se le ocurriera apretar su cadera, bajar sus pantalones y acercar sus glúteos hacia su pene erecto y atravesarlo como un puñal hasta que lo hiciera gritar. Se imaginó su cuerpo caliente azotado contra la puerta por sus embestidas salvajes sin embargo, su compañero pensaba en otra cosa. —¿Dónde están! —El rubio lo jaló de nuevo de la muñeca para verlo e Izuku se decepcionó porque su toque no duró más. —¿Dónde están qué, Kacchan? —El pecoso ladeó la cabeza y en ese intervalo se percató de sus manos vendadas y sin pensarlo las tomó —¡Kacchan, tus manos! ¿Te duelen? ¿Qué pasó?—dijo preocupado con un tono como la miel —No nos vemos en todo el día y parece que pasa de todo... —Sueltame —gruñó y reclamó —¿Dónde están las marcas de latigazos del padre Yagi? Te castigaron, debió darte una paliza. —¿El padre Yagi? —Izuku recordó el relato erótico que le dio, de inmediato las mejillas rosas que ya eran evidentes se tiñeron de rojo, se encogió de hombros y se puso tímido —Evite su castigo y le escribí algo a sus gustos... —respondió discreto. —¡¿ESCRIBISTE PORNO?! —Katsuki se quedó boquiabierto. Izuku se puso nervioso. Era un lujurioso y aunque anteriormente había hablado de sus deseos sexuales con Shinso y dejó que lo masturbara, hablar directo con Katsuki sobre sexo era difícil. —¿Pero que puede escribir una mierdecilla como tú? ¡De abejas polinizando a las flores! —se burló porque lo percibía como un niño. —T-tengo muy buena imaginación, Kacchan —justificó pensando en el rubio siendo el dios del vino y empezó a jugar con sus dedos mientras intentaba no verlo a la cara —T-tengo experiencia —confesó rojísimo y sudó —Tal vez no es lo mismo pero la mecánica es similar, alguien abre las piernas y el otro mete el... —¿Experiencia? —interrumpió incrédulo. El rubio se echó para atrás, sintió como el piso tembló bajo sus pies. Vio su cara infantil de pecas sonrojada y sus ojos grandes que eran demasiado inocentes a su vista, en ese momento no lograba empatar su imagen tímida con el sexo. Porqué al pensar en sexo siempre pensaba en un animal salvaje tomando a su presa a su antojo y no soltarla hasta quitarse la desesperación a embestidas. Izuku notó el silencio y creyó que debía aclarar el asunto. Al parecer al rubio los cables se le acababan de cruzar y explotar en su cabeza. —¿Sabes porque estoy aquí, cierto? Vine por arrojar una roca pero también por sodomía —explicó Izuku con vergüenza. Por primera vez lo había dicho en voz alta y se sintió como una confesión —Y bueno para que te condenen por eso deben sorprenderte en el acto y y-yo me estaba besando con mi novio después de tener intimidad... Bueno no soy puro, Kacchan hace mucho que no soy virgen. Katsuki se sentó a la orilla de su cama y llevó su mano a la sien como si tuviera una jaqueca. La mayoría del tiempo se le olvidaba el detalle de la sodomía que tenía una imagen inocente y limpia de Izuku entonces empezó a imaginarlo en la suciedad, cubierto con fluidos: Su rostro pecoso excitado y rojo, con el cabello bañado en sudor, la piel mojada y los labios jadeantes y cremosos. Lo imaginó abrir esa boca para recibir una v***a que comió hasta que el semen se le escurrió de la boca como leche agria. Katsuki no pudo detener a su cerebro adolescente que repitió ese imagen s****l más veces de las que quiso. Enseguida recordó esa vez que Shinso habló sobre la pintura de San Sebastian, quien amarrado a un árbol herido por lanzas se mostraba sumiso ante su castigo. Esa ocasión le había dicho que ese rostro era erótico y Katsuki lo negó. Y Shinso respondió: "Es porque no conoces el rostro de dolor y placer que tiene un hombre al ser penetrado. ¿Deberías experimentarlo? Es esa misma torsión en la boca y esos ojos brillantes y perdidos durante el clímax que te observan exclusivamente mientras tú das estocadas duras que hace estremecer sus entrañas y hacerlo gemir como si fuera a morir..." —¿Kacchan? ¿Me estás escuchando? —Izuku se inclinó hacia su cara y tocó delicado su hombro —¿Te sientes bien? Katsuki se sobresaltó y observó sus ojos verdes. Brillantes y redondos con un sonrojo salpicando sus pecas luego bajó a ver su boca y recordó que una vez lo besó. Su estómago se irritó de tener ese rostro empalagoso tan cerca. —No te me pegues tanto, idiota —puso su palma abierta sobre su cara y lo echó para atrás. —Estoy bien. Solo estaba pensando que... —se sonrojó por sus pensamientos morbosos —No, no pensaba en nada, olvidalo. Izuku sonrió amable y eso llamó su atención. Katsuki chasqueó por enésima vez la boca. —¡Ah! Ahora entiendo porque sonríes, maldito pervertido —se recuperó y se acomodó en la cama con mayor seguridad. Devolvió una sonrisa maliciosa y de medio lado que sorprendió a Izuku —Siempre me jodía ver tu puta sonrisa sin razón, me preguntaba porque te ordenaba algo y sonreías, te llamaba inútil y sonreías, te abofeteaba y sonreías... —No sonrió tanto. —¡No lo niegues! —regañó todavía teniendo un sonrojo muy pícaro —Maldito bastardo, te veías tan inocente con tu sonrisilla por todos lados y agotando mi vista. Estaba apunto de creerle a Kirishima que dijo que estabas enamorado de mí. ¡Ah! Pero seguro sonreías pensando cosas pervertidas con ese novio que tienes allá afuera. —¡Qué! —Izuku sacudió su cabeza —¿Mi novio? ¿Hablas de Todoroki? —¿Así se llama tu amante? —N-no, t-te estás confundiendo —Izuku se dio cuenta que cuando habló de su pasado había dicho "mi novio" en presente y aunque no hubo un rompimiento oficial con Todoroki debió haberlo llamado "Ex-novio". —Kacchan, Todoroki y yo... —¿Y cuando se follan quien es la chica? —preguntó divertido. Katsuki sentado a orillas de su cama pareció disfrutar de molestarlo. Izuku de pie cerca de la puerta recibió su mirada roja inspeccionando su cuerpo delgado vestido con su pijama holgada. —N-no voy a contestar eso —rechazó en un murmullo nervioso. Katsuki leyó su lenguaje corporal, el pecoso que estaba de pie a un metro de él se encogió de hombros, miró a otro lado mientras se acariciaba el otro brazo y el sonrojo de la cara no se le iba a quitar ni con agua fría. —¡Fuiste la chica, cierto? —Katsuki soltó a reír. Izuku quiso esconder su cara de vergüenza y su timidez extrema le pareció tan gracioso al rubio que pasó de reír a carcajearse. —¡Pero eso no me hace una chica, Kacchan! —Izuku gritó con los ojos cerrados porque no tenía la valentía de verlo —¡En la cama sigo siendo un hombre! —¡Pff! Es evidente, idiota. —dijo limpiándose las lágrimas de las risas entonces se levantó a golpear su frente para abrir sus ojos y se halló a centímetros de sus labios —No es como si una v***a en el culo te diera pechos y curvas ¿o sí? Katsuki se comportó como un aristócrata malcriado con la servidumbre y se asomó del cuello de la pijama de Izuku para asegurarse si sus pechos no eran de chica solo para joderlo. Enseguida vio sus pezones planos y claros. —¿Cómo sabes que te gustan los hombres, Deku? ¿Creí que eso de ser homosexual es un fetiche antes de conseguir esposa? —preguntó todavía asomado dentro de su camisa holgada. —Kacchan, basta —dio un pasó hacia atrás pegándose a la puerta y se cerró el cuello de su pijama. Le gustaba tenerlo cerca pero no cuando estaba divirtiéndose a costa suya. —Relajate, Deku. Es una pregunta científica. —Katsuki metió las manos en sus bolsillos y relajado avanzó con Izuku. Izuku pasó un nudo de saliva al notar el relieve de su abdomen duro y esa línea indecente de sus pantalones negros que usaba muy por debajo de su ombligo. —¡S-solo viene a tu mente y ya! —contó rápido mientras acalorado contemplaba los pectorales de Katsuki frente a él —si piensas que alguien toma tu mano, te acaricia o que sus labios te besan —Izuku se hundió con la mirada en los labios de su Kacchan y se le hizo agua la boca —Y si imaginas tener sexo y piensas primero estar con un hombre en lugar de una mujer entonces te gusta tu mismo género. —¿Pero aún te podrías follar a una mujer, cierto Deku? La voz áspera de Katsuki lo excitaba con tan poco. —No lo sé, tal vez... —agachó la cabeza para detener un cosquilleo pervertido en su vientre bajo. —¿Y qué pasa si dos hombres de pronto se cruzan y se ponen calientes en segundos como acuerdan quien va arriba y abajo? ¿Hacen un debate? ¿O tiran los dados? ¿Juegan cartas? ¿Pelea de espadas? —Katsuki seguía burlándose,había acorralado a Izuku contra la puerta y él estaba encima muy divertido desconociendo que su compañero hervía por él. —¡K-kacchan podemos dejar el tema! —Izuku tenía las orejas enrojecidas y arrugó sus ropas. —¡Solo estás jugando! —regañó —además no estás sobrio. —Claro que estoy sobrio. —dijo sintiendo un mareo que lo obligó a sostenerse con una mano en la puerta. Izuku olió su aliento a ron. Ya no quería que le preguntara, sería peor si empezaba a hablar de posiciones o como fue su primera vez. Además Katsuki preguntaba por pura morbosidad. —Y-ya es tarde, vayamos a dormir —Izuku se encaminó a su lugar pero el rubio lo devolvió contra la puerta con un ligero empujón. —Solo dime que se siente, Deku... Esa pregunta lo paralizó, Izuku bajo la sombra de ese cuerpo de griego sintió una energía eléctrica que recorrió su columna como si de nuevo Katsuki estuviera pasando sus manos en su espalda. Por supuesto pensó con lujuria. ¿Kacchan quiere saber que se siente ser pasivo? Acabo de admitir que me penetraban a eso se refiere ¿no? ¿O quiere entender porque me gusta esa posición? ¿De cualquier manera porque quiere saberlo? ¡Espera! Shinso dijo que Kacchan lo había buscado para pedirle sexo urgentemente por esa razón lo besó. ¡Ah! ¿Está insinuándose? ¡Él es hetero debe ser natural que quiera ser el activo entonces porque pregunta como se siente ser pasivo! ¡No está sobrio pero tampoco está borracho como para decir incoherencias! ¡Ah! ¡No importa la posición! ¡Solo quiero estar con él! Izuku empezó a sentirse nervioso, por reflejo arregló su ropa y se sacudió el cabello húmedo intentado verse atractivo y rápido fantaseó con miles de situaciones de como Katsuki y él se adaptaran en la cama, quizas lo harían de espaldas, boca arriba, en cuatro, sentado sobre su regazo, de lado pero su ilusión fue destruida cuando el rubio terminó de preguntar. —¿Y que se siente, Deku? ¿Cómo se siente tener a alguien que te quiera? —Katsuki no había preparado decir esa pregunta pero la soltó con un doloroso suspiro. La energía juguetona de Katsuki cayó en picada y sus ojos rojos perdieron su intensidad. Cuando Izuku dijo que tenía novio se había formado en su mente una sombra amorosa que esperaba su regreso bajo el pórtico de su mansión dónde nadie en realidad lo esperaba y mucho menos lo querían, erróneamente creía que Todoroki si esperaba el regreso de Izuku con los brazos abiertos y cálidos, porque lo quería y envidió su fortuna. —¿Qué se siente que te quieran? —Izuku levantó su mirada perturbada al verlo, solo de oír esa última palabra perdió la libido y su carne se volvió fría como si de repente alguien atravesara acero a su corazón y le arrancará la vida. Aquella habitación diáfana, tan transparente y luminosa desapareció en un soplido de vela. Entonces la habitación 308 volvió a la prisión de su realidad junto a sus habitantes miserables con esas paredes color sepia que no inspiraban nada y ese color naranja de la lámpara que transmitía una luz de funeral. Las sombras de ambos se proyectaron unidas y negras como el hollín sobre la puerta. Por fin ambos sintieron el viento helado que había estado enfriando el cuarto desde hace minutos y la calidez de su piel fue consumida. Izuku sintió que las paredes se le caían encima, intentando esconder sus heridas frescas, se aclaró la garganta, se tocó el pecho y explicó como si fuera un hombre sabio. —Se siente como si bastara ser uno mismo para que ante la mirada exótica de esa persona especial te conviertas en alguien valioso... La imagen de los ojos azules y grises de Todoroki vino como un cuchillo, recordó su forma de mirarlo dulce mientras lo besaba, como el calor de sus brazos lo atrapaban, a su cuerpo encima de él penetrandolo y su voz mentirosa diciendo "Te amo" entonces al intentar explicar el sentimiento, su voz perdió fuerza como un vidrio con una fisura convertida en grieta que se iba extendiendo hasta quebrar su voz. —S-ser querido es... —La tensión se apretó en su garganta pero Izuku intentaba mantener su fachada —Es tener la certeza que incluso si un día caes por un precipicio su mano estará ahí, te atrapará y no te soltará nunca. La certeza que no te dejará caer... —Izuku se rompió y su voz cayó a pedazos. Katsuki abrió los ojos y su corazón se asustó al ver como dos lágrimas pequeñas y ácidas se derramaban por sus lindas pecas. —¿Deku? —musitó y se alejó dos pasos hacia atrás. —Q-querer es... —Izuku entró en un espiral introspectivo. Regresó a sentir los besos y el sexo con Todoroki en el momento antes de que Enji Todoroki los sorprendiera y Todoroki lo culpara para salvarse. Pero aún roto quiso ser un buen criado y contestar la pregunta caprichosa de su amo y siguió intentando explicar ya con la voz endeble. Era una pregunta simple que se responde con decir "Se siente bonito". Para Izuku querer era como flechas penetrando su cuerpo justo como San Sebastian pero al contrario del santo que parecía mostrarse herido como todo un guerrero orgulloso Izuku trató de esconder sus heridas en un pozo sin fondo. Pero ya no podía ignorar como su corazón estaba destrozado desde hace tres meses. —¡Qué te quieran se siente como...! ¡Ahh! ¡No lo sé! ¡No lo sé! —gritó con rencor y explotó en llanto —¡No lo sé porque Todoroki jamás me amó! ¡Nunca cumplió sus promesas! Al final se preocupó por salvarse a sí mismo y me denunció como un sodomita. Él solo soltó mi mano y me dejó caer...¡Me dejó caer en este horrible lugar! ¡Ya no hagas preguntas estúpidas, Kacchan! Katsuki se paralizó era la primera vez que lo veía llorar. Ese rostro pecoso con las mejillas alzadas y sus labios curvos era algo que se volvió cotidiano, se había acostumbrado a su expresión simplona y dulce cada mañana y cada noche y saber que alguien podía romper en un segundo ese rostro sonriente lo hizo querer partirle los dientes al responsable. Izuku tapó su cara y lloró por unos minutos bajando sus emociones. Katsuki permaneció en silencio y le dejó espacio hasta que Izuku bajó sus manos derrotado y cabizbajo recargó su espalda contra la puerta para que sus piernas no flaquearan y cayeran. —No puedo entender —Katsuki habló de nuevo ahora con más suavidad también estaba un poco impactado en conocer una nueva luz en el rostro de su criado. Una luz más frágil que la de esa mañana —Si ese Todoroki de mierda no está esperándote afuera entonces ¿Porqué sonreías todo el tiempo? ¿Era una máscara? ¿Querías agradarme porque tenías miedo? ¿Cómo puedes fingir una personalidad las veinticuatro horas? —el rubio preguntó algo que desde que Izuku invadió su dormitorio se había cuestionado entonces su mano vendada se movió sin pensar y se acercó tímida a la mejilla de Izuku y sus dedos ásperos secaron sus lágrimas que se derramaban débiles. —No estaba fingiendo, sonreía porque tal vez solo quería sonreír, no lo sé, lo único que estoy seguro es que cuando te vi por primera vez eso fue natural, Kacchan. Yo solo quería parar el dolor y tu voz la detuvo como si fuera magia —Izuku confesó vagamente mientras sentía escalofríos por su mano vendada sobre sus pecas, no era la ardiente caricia que siempre fantaseó pero era una caricia real y tan humana que eso le bastó para que sus lágrimas pararan. Izuku con los ojos húmedos miró directo al rubio semidesnudo que transmitía su calor a centímetros de él. No lograba descifrar sus ojos escarlata, lo miraba como si sus ojos de esmeraldas lo habían hechizado y se preguntó que ocurría con ese ambiente tan volátil en que la habitación se estrechaba y se oscurecía y para el siguiente momento se iluminaba y se extendía como la luz del fuego en la intemperie. Una luz que debía dominarse o podría quemar justo como el amor. —Kacchan —suspiró su nombre y se atrevió a colocar su mano sobre la mano de Katsuki que limpiaba su mejilla y cerró los ojos para aumentar la sensación de calor en su rostro. Katsuki se percató de su acto impulsivo y deslizó su mano de sus pecas tontas y la bajó. Izuku abrió los ojos y su corazón palpitó fuerte y nervioso. La situación fue incomoda. —Kacchan yo, bueno no quería tocarte es solo que... ¡Ah! ¡Mira que tarde! —dijo golpeando sus mejillas para regresar su estado de ánimo —El día ha sido muy largo, c-creó que ya deberíamos irnos a dormir. Kacchan también te notas cansado. Así que olvida mis lloriqueos estaba muy agotado por el trabajo en la granja y ya sabes el encierro te hace pensar cosas raras... —Izuku habló tan rápido como su lengua pudo y quiso desviar el hecho de que tuvo la intención de quedarse por horas con su mano acariciando sus pecas. Torpe y veloz se encaminó a su cama chocando con el hombro del rubio. —Espera —Katsuki le apretó la muñeca justo cuando pasaba a su lado —Hay algo que quiero decirte... Izuku soltó un quejido por la presión infringida. Katsuki no había medido su fuerza. —¿De-cir-me? —arrugó la cara con dolor y a la vez recordaba que le había ordenado que no llegará tarde y lo incumplió ahora Katsuki había bebido y no sabía si el mensaje sería el original que quería decir o una tontería entonces oyó una simple palabra que llenó de calidez su corazón: —Gracias. Izuku enmudeció. —Lo que hiciste hoy no lo he podido borrar de mi mente incluso si lo intento. Me defendiste con Aizawa cuando ni siquiera te lo ordené y no dudaste ni un segundo al arrojarte al fuego por mi. Yo no entiendo tus motivos pero nadie en mi vida me había defendido con tal fuerza como tú lo hiciste —Katsuki hizo una pausa para acordar y aceptar todo lo que salía de su boca y al notar que Izuku se veía con dolor suavizó su agarre en la muñeca dejando una pulsación en su piel. —N-no tenías que agradecer, Kacchan. —intentó aligerar el asunto pero su corazón herido latió hasta retumbar su pecho. Al parecer Katsuki no tenía intenciones de soltarlo. —N-no lo hice para obtener una palmada en la cabeza yo solo quería que... —Si, si tenía que decirlo —lo regañó por interrumpirlo y gruñó por cortar su inspiración —Además quiero agregar algo. —¿Agregar qué? —preguntó confundido. Izuku se sintió extraño, Katsuki estaba tan cerca que podía inhalar su aroma corporal a jabón y percibía el calor de su torso bien proporcionado, limpio y desnudo. Pero la cosa que lo hacía temblar desde su pie hasta la punta de su cabello era ver su mano vendada alrededor de su muñeca, a pesar de estar lastimada mantenía su presión en su brazo como si se diera cuenta que sus piernas temblaban por la emoción anterior y estaban a punto de caer. Su conducta lo hacía querer apoyar su cabeza en su pecho y permanecer bajo su sombra en ese momento de vulnerabilidad. —Una promesa —anunció con ese tono áspero que a Izuku le gustaba. —¿Una promesa? —Izuku sintió dudas quiso dar un paso atrás pero su mano se lo impidió. Katsuki lo miró directo a los ojos con un intenso color de sangre que lo paralizó. —Si tú eres capaz de arrojarte al fuego por mí entonces prometo que si un día lo necesitarás, yo bajaría hasta el infierno por ti, Deku. Solo dímelo y lo haré. Katsuki afirmó su agarre en la muñeca para confirmar sus palabras. Todo su cuerpo era coherente con su boca pero Izuku negó con la cabeza y pensó que estaba en un sueño. Era imposible que ese patán, promiscuo, borracho y mal hablado que tenía los peores defectos para que alguien pudiera enamorarse de pronto le ofreciera una lealtad incondicional. Eso era irreal y menos en un lugar dónde los más fuertes usaban a sus criados como moneda de cambio. No le creyó. —No prometas cosas que no cumplirás. —Izuku bajó la cabeza y ocultó sus ojos bajó su flequillo recordando las falsas promesas de amor de Todoroki y sonrió como si dijera "Esto es absurdo, no voy a caer en lo mismo" —No digas palabras que romperas cuando estés en peligro y me uses para salvarte. Ya sé como terminan estas cosas. No necesito oír mentiras lindas. Katsuki lo escuchó y frunció el ceño por ese tono de reclamó y su lloriqueo de perdedor, era como si estuviera hablando con una escoria cobarde que le traicionaría. Enseguida le apretó con intención la muñeca con dolor. —Mírame a los ojos si vas a decir estupideces de mí, idiota. —Katsuki le apretó el mentón y lo obligó a mirarlo. Izuku se quedó atónito —Escuchame bien, mon chérí —habló con un tono tan elegante y suave que sonó amenazante. Pegó su cuerpo contra el chico más bajo para mostrarse dominante y acercó su boca a su oído —No te estoy pidiendo permiso, Deku. Solo te estoy informando. Las promesas son reales cuando se cumplen y cuando lo haga comprobaras si soy una escoria o no. Katsuki lo soltó violento. Izuku observó las marcas rojas de sus dedos alrededor de su muñeca parecían a una quemadura como si él ya hubiera bajado al infierno para sostenerlo y no dejarlo caer. ¿Acaso no era ese patán del que nunca se enamoraría quién le devolvió la vida con sus palabras en su primer encuentro? Izuku se quedó pensando desde la puerta mientras el rubio se amargó y fue a apagar la lámpara en la mesita entre las camas. —¿En verdad iría hasta al infierno por mí? —Izuku meditó en la oscuridad y su pecho retumbó pero lo acalló con un pellizco disimulado en su brazo. Katsuki se tumbó a la cama con su boca agria por el ron hubiera deseado tener el sabor dulce de la frutilla en su lengua. Izuku se acostó y posó su cabeza en la almohada e intentó bajar sus emociones mezcladas. La cortina gris ondeó aburrida y una ráfaga se coló y enfrió sus cuerpos. Ninguno tenía edredón. Ambos temblaron y se acurrucaron. Pasaron unos minutos hasta que Izuku volvió hablar en la oscuridad. —¿K-kacchan, de casualidad no sabes que pasó con mi edredón? —¿De casualidad no sabes que pasó con el mío? —gruñó enfadado mientras intentaba calentarse abrazando su almohada. —¡Hasta mañana! —dijo en pánico y le dio la espalda abrazándose para no perder calor. Katsuki pensó en su reacción cuando viera el mensaje de su edredón colgando en medio del campo. Ambos temblaron toda la noche y las emociones volvieron a la normalidad. A la mañana siguiente —¡Ah! ¡¿Qué es esto?! —Izuku gritó y la temperatura se le subió a la cabeza. Apenas amaneció Izuku había preguntado por su edredón y Katsuki ordenó que lo siguiera al campo. Ambos todavía usaban sus pijamas totalmente opuestas, uno con ropa negra y otro con rayas de color verde. Izuku estaba atónito. Su edredón colgaba en el espantapájaros como una bandera de guerra color púrpura. En toda la tela había letras blancas escritas que decían: "Te voy a destrozar el culo como la perra que eres". —¡Kacchan! —refunfuñó y a su lado pegado a su hombro vio al tipo que anoche le había prometido ir al infierno por él —¡No creí en tu promesa pero no pensé que la romperías en tan solo una noche! —protestó indignado y tuvo ganas de arrojar algo en su cabeza. Katsuki era un patán. —¡Cállate, inútil! —El rubio le dio un manotazo en la cabeza —¿Cuando prometí que iba aguantar tus estupideces? ¡Prometí lealtad no chuparte la v***a! ¡Además tú me jodiste primero! ¡Este es tú castigo por insolente, maldito pirómano! —¡Mi castigo es la humillación pública! —Izuku se quejó y extendió sus manos para enfatizar el edredón con esas letras que se miraban a simple vista —¡Todos van a creer que me follas a diario! Izuku se tapó la cara. Una cosa era su imaginación y su libido y otra que todo mundo lo viera con morbosidad en el comedor, los pasillos, las clases y murmuraran su supuesta vida s****l que ni siquiera tenía con su dios del vino. —¿De verdad no te enteras de nada? —Katsuki se burló —Deja de vivir en las nubes, Deku. ¡Todos creen que te la meto por el culo! —¡Qué! ¡Cuando me la metiste! —Llevas tres meses viviendo conmigo todos asumieron que te follé desde el primer día y que te convertí en mi esposa de cárcel. —respondió como si eso fuera normal —¿Porqué crees que no hablas con nadie? Todos creen que eres de mi propiedad ¡Pff! Seguro que pensaron que quemaste mi edredón por celos —Katsuki rió mientras Izuku se encogió de hombros. —Ahora todos creerán que te castigue partiendo tu culo como la perra que eres así que por mi reputación necesito que seas convincente y vayas todo el día como si te haya desangrado tanto el culo que no puedas caminar. —¿Cómo voy a hacer eso todo el día? ¡Tú inventaste esa farsa sin mi permiso, no te voy a seguir el juego! —Izuku se quejó y volvió a soltarse de lengua. —No te preocupes, te ayudo con eso. Katsuki lo pateó en el tobillo que lo hizo caer del dolor. —Asunto resuelto. Eso te hara cojear por el resto del día. Tirado desde la tierra, Izuku soltó un gemido de dolor y le dirigió una mirada que gritaba:"¡Patán, patán, patán!" hasta que lo dijo en voz alta. —¡Eres un patán! ¡Cómo diablos confiaría en tus estúpidas promesas! —¡Pues tú eres un hijo de puta! ¡Quemaste mi edredón! —Katsuki le agarró el cuello y empezaron a discutir. A lo lejos Kaminari y Kirishima vieron la escena mientras contemplaban su obra delictiva colgada en el espantapájaros. —¿Oye, tú crees que esos dos son novios? —Kaminari codeó a Kirishima mientras comía pan para disfrutar del espectáculo. —No, no son novios, que no estás viendo Denki —Kirishima rió —, se joden entre sí y se pelean en público esos dos no son novios ¡Están casados! Ambos chicos se carcajearon hasta las lágrimas. Un típico día en el reformatorio había iniciado y el sol bañó de luz a la viña por completo. Las uvas todavía eran muy dulces. Las clases habían terminado. Izuku tuvo que soportar las risas malintencionadas durante toda la mañana, en los pupitres los papeles de un dibujo de él con el culo sangrado en el aire fue yendo y viniendo por todos los asientos hasta llegar al suyo que cuando lo abrió,sus compañeros disfrutaron de la gracia de su cara descompuesta. Debía estar enojado con Katsuki, su humillación era pública pero el rubio también recibía burlas de manera indirecta con comentarios sobre hornos, fuego y ademanes de señales de humo que paraban al lanzar una mirada amarga y roja. Izuku se escondió bajo el libro de geografía y pensó en como definir sus celos después del beso entre Katsuki y Shinso.¿Quemó el edredón por celos sexuales o amorosos? Claro que el motivo podía ser ambas, el amor y el sexo y esa idea lo aterrorizaba porque sería más complicado separar las cosas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD