La pequeña Ruth al fin duerme, aunque no fue tan complicado como creí, salgo de la habitación con cuidado de no despertarla y me dirijo a la recamara de Demian, ya pasan de las once, aun así quiero satisfacer su curiosidad, o quizás estoy satisfaciendo la mía, el tipo tiene un magnetismo único que me hace trastabillar en más de un sentido, al llegar a su pieza suelto una pesada respiración, levanto mi mano y mis nudillos tocan su puerta.
—Demian —lo llamo quedo tratando de no romper con el silencio de la casa, la puerta no tarda mucho en abrirse, me da una sonrisa al verme que me provoca un estremecimiento al notar su aura particularmente oscura.
—Pasa —musita abriendo la puerta por completo permitiéndome el acceso, trago en seco, asiento y me adentro a la habitación, se ha quitado la camiseta dejando su torso desnudo, ahora en su brazo logro leer bien las palabras: Si vis pacem, para bellum, que si no me equivoco quieren decir: Si quieres la paz, prepárate para la guerra.
—¿Sabes? Podríamos tener esta plática en la biblioteca —digo despreocupada, sus labios aún conservan esa sonrisa y cierra tras de sí.
—Si veo libros me entretendré —declara con sinceridad—. Soy muy curioso, me gusta la buena literatura, así que prefiero en este momento hablar aquí o en el living, un lugar neutral sin distracciones, pero en el que ambos estemos cómodos.
Tu eres una total distracción, Demian, suelta mi conciencia, me encamino hacia la silla frente a la mesa auxiliar acomodándola cerca de la cama para tomar asiento, él me imita colocándose frente a mí sobre el mullido colchón, lo único que ilumina es la tenue luz de la lámpara sobre el buró dando una vista un tanto sombría, esta habitación es para parejas, mi abuela se la dio a mis padres cuando se casaron, dijo que solo cuando Kole o yo nos casáramos podríamos tomar esta habitación, primero en casarse, primero en derecho, solía decir, pero justo ahora estoy con este hombre aquí con una linda cama lista para ser usada.
—Entonces —dice sacándome de mi ensoñación—. Cuéntame tu historia, ¿Eres bruja?
—Así es, cómo lo describí en el servicio, vengo de un largo linaje de brujas, ayudo a las personas con sus problemas, combato espíritus malignos haciendo uso de exorcismos, vudú, magia de cualquier tipo incluida la necromancia, mi abuela me enseñó cada arte —explico sin restricciones, al igual que mi abuela, no me gusta mantener mi naturaleza en secretismos absurdos, me enorgullezco de ser bruja, así que no me importa si el mundo se entera de ello, Demian me da toda su atención, lo noto ansioso de información, es como ver a un niño curioso, hambriento por saber más y más.
—¿Usas el espejo de Lilith? —su pregunta me sorprende, sabía que la haría, más no que fuera tan pronto.
—Rara vez, a decir verdad creo que la última vez fue antes de que mi abuela muriera, luego de eso preferí no volverlo a usar, ella me lo regaló, algo así como mi obsequio de iniciación, sé que suena loquísimo, pero tengo bastantes habilidades.
—Ya lo creo, yo también tengo mis trucos —responde dando un guiño, arqueo una ceja algo desconcertada, lo vi usar sus habilidades frente a Ruth, puedo sentir su aura, esa presencia oscura que lo rodea, más no sé de qué se trata, así que debo buscar la verdad.
—¿Eres hechicero? —cuestiono jugando con mis pulgares nerviosa esperando por una mala reacción que resulta todo lo contrario, se encuentra relajado, transmite cierta paz y se inclina hacia adelante apoyando sus codos en sus piernas, sus ojos zafiro no se apartan de mí.
—No exactamente, pero conozco del tema.
—Me intrigas —espeto, noto ese brillo azulino en sus ojos volviéndolos de un color más intenso, su aroma cítrico amaderado me envuelve ¿Qué se sentirá estar entre sus brazos? Inesperadamente, su mano va a la mía tomándola, me agrada su tacto aunque a la vez siento algo inquietante, cómo si algo en su alma me estuviera llamando, lo conozco, conozco esas vibraciones, pero no las comprendo, debo buscar las runas en el sótano está noche y ver qué hay detrás de todo este misterio.
—Tú también tienes el mismo efecto en mí, créeme.
Mis mejillas se sonrojan al instante, me siento intimidada, pero no debo hacer que lo note, me percato de algo extraño, pareciera estar un paso delante de mí, desvió la mirada hacia el colchón y esto se vuelve más raro al ver qué no tiene sombra.
—Demian, ¿Quién eres realmente?
—En verdad ¿Quieres saberlo? —cuestiona, pareciera divertido, pero para mí se vuelve más sombrío resultando perturbador, aun así con mi curiosidad al máximo deseosa de saber más; me da una sonrisa de medio lado y niega con la cabeza.
—Soy un empresario, Kali, compro acciones, de distintos giros, las hago crecer y luego las vendo al mejor postor.
—Y yo me chupo el dedo —mi boca trabaja más rápido que mi cerebro, agacho la mirada de inmediato avergonzada de mi estúpida oración y trago en seco, escucho una exhalación de su parte, una que refleja un poco de cansancio más no fastidio, creo es buena señal, no he jodido esto aun.
—Hay más cosas tras de mí, pero todo a su tiempo, Kali Ann, ahora, alguien me prometió un tour por lugares emblemáticos en Salem, ¿Crees que pueda ser mañana?
Levanto la mirada y le ofrezco una sonrisa cálida.
—Claro, sin problemas, creo que por hoy es hora de dejarte descansar —digo poniéndome de pie, me imita acompañándome hacia la puerta de la habitación, me giro en mis talones dándole un último vistazo.
—Buenas noches, Demian —me despido y sorpresivamente se acerca besando mi mejilla haciendo que mi pulso se dispare.
—Buenas noches, Kali, descansa —musita en mi oído, mis mejillas están ardiendo, su aroma es cada vez más embriagador y esa voz profunda me incita a tantas cosas que mi cordura me hace reprimir, aunque aseguro que estoy por perderla junto a mi fuerza de voluntad; se aleja lo suficiente para mirarme y sus ojos centellean de nuevo, sin pensarlo dos veces salgo de ahí encaminándome hacia mi habitación, debo mantenerme a raya, por ahora.
Camino por el pasillo, de pronto siento como la temperatura desciende más de lo usual, todas las luces se encuentran apagadas, me acerco hacia mi habitación y abro con cuidado dándole un vistazo a la pequeña Ruth que aguarda dormida justo como la dejé, un escalofrío me hace estremecer, cierro de nueva cuenta y algo me llama a bajar, sí algo he tenido claro durante toda mi vida es seguir mi intuición, me abro camino hacia las escaleras y escucho un chirrido proveniente de la primer planta, quizás Georgia merodeando por el lugar, no lo sé, pero no creo que se trate de la sombra, la presencia de esa entidad no ronda por aquí y espero que mis intentos de barrera funcionen para no arruinar la estadía de Demian.
Bajo los escalones uno a uno, cautelosa, de pronto, veo como se forma un orbe justo al pie de la escalera, parpadeo un par de veces y el orbe pasa de su forma esférica al de una flama pequeña azul neón, pero no siento miedo, algo en mí me dice que mi abuela está tras esto, uno mis labios en una fina línea, suelto una profunda exhalación y me animo a extender mi mano hacia la llama, esta se aleja un poco.
—¿Quieres que te siga? —pregunto dando un paso más y esta continúa alejándose lentamente—. Bien, al parecer es eso lo que quieres.
Los pasillos se alumbran con la tenue luz neón, pasamos la biblioteca y caminamos aún más allá hasta llegar a la puerta del sótano.
—Protego me ab aliquo ente tenebroso —musito mi conjuro de protección, la flama atraviesa la puerta, mi mano va al pomo y con cuidado giro abriendo, me adentro y comienzo a caminar escaleras abajo, por alguna extraña razón no encendí la luz al entrar, esto es tenebroso, pero hay una tranquilidad que hasta cierto punto me causa escalofríos, me sobresalto al escuchar el sonido de algo estrellándose contra el suelo, veo la llama justo en medio de la pieza y me acerco lentamente, mis ojos recorren el lugar, me pongo alerta tratando de sentir algún aura, pero no hay nada, así que vuelvo mi atención a la flama que desciende y justo en el suelo el libro que se me encomendó.
—Entonces ¿Ya es hora de que lo tenga, abuela? —pregunto y la flama se introduce a este desapareciendo, me agacho y lo tomo entre mis brazos, pero una vez hecho esto, me quedo rígida, un fuerte escalofrío me sacude y miles de fotogramas recorren mi cabeza, me veo a mí misma como una bebé siendo cargada por papá, mis ojos se llenan de lágrimas que corren por mis mejillas al verlo, no me despedí de él cuando ocurrió el accidente, recuerdo que salió a trabajar y no quiso despertarme.
—Tu nombre será Kali —declara con una sonrisa en sus labios, veo esa escena del pasado con una claridad inimaginable, al grado de percibir las emociones de las personas, papá transmite ternura mientras acaricia mi pequeña cabeza.
—Significa destrucción, hijo —responde la abuela con cierto dejo de preocupación, jamás había considerado buscar el significado de mi nombre, no pensé que fuera algo tan oscuro, pero ¿Por qué lo eligió papá?
—Es su destino, después de todo, mamá —esas palabras me hacen abrir los ojos cual platos ¿Qué significa eso? ¿Destruir qué? La escena cambia y ahora veo la escena del accidente de papá, mi boca cae abierta, veo a un ser de apariencia difusa en el auto tomándolo por el cuello con fuerza, me siento trastabillar, incluso puedo jurar que siento el aura oscura de este ser.
—¿Dónde está el libro? —increpa con voz distorsionada, papá está herido, pero seguía con vida después del choque, siento como mi corazón se hunde junto a un gran hueco en mi estómago, solo puedo mirar la escena sin hacer nada, es una simple visión.
—Jamás te lo diré —masculla con dificultad tratando de zafarse de su agarre—. Hay alguien muy poderoso que acabará contigo—
—¡Dime donde está el libro y la niña! —exigió, pero papá solo sonrío, siento mi cuerpo temblar, mis manos se aferran más al libro.
—Mátame, jamás te lo diré y mucho menos te entregaré a la niña —me horrorizo al ver como este ente lo aprisiona con fuerza, cierro mis ojos al escuchar el sonido de huesos rompiéndose, le ha roto el cuello, caigo de rodillas, me estaban buscando a mí, por eso mamá decía que murió por mi culpa, mi labio tiembla, las imágenes avanzan rápido hasta la escena de la muerte de mamá, la sombra de ojos azules, y luego avanza aún más hacia la escena de mi accidente, la misma sombra, tengo recuerdos difusos de los seres que vi más no recuerdo la conversación que tuve con ellos.
—Vas a volver te guste o no, yo lo ordeno —la sombra va haciéndose más clara hasta tomar una apariencia familiar, caigo de culo al suelo mientras mis ojos se agrandan al ver a Demian—. Kali Ann Foster, acepta el regalo del ángel y no desperdicies tu vida, quizás cuando despiertes no recordarás nada de esto.
—No —musito dudosa, veo aun esa escena, yo en el auto inconsciente y Demian justo ahí sin separarse de mi lado.
—Vas a despertar, pequeña celestial —las imágenes desaparecen como humo y agito mi cabeza, tomo de nueva cuenta el libro que he dejado en el suelo y poniéndome de pie decido salir de ahí.
—Debo saber que mierdas pasa, Demian, ¿Quién eres? —digo para mi subiendo las escaleras, es momento de activar mi modo Sherlock e investigar a fondo, pero haciendo lo posible para no ser atrapada en el intento.
****** ******