—¡Vamos, grandote, mueve tu delicioso culo ya! Mis manos se aferran al volante de su lindo auto, estoy tensa, hasta cierto punto siento ganas de vomitar, solo espero no terminar estampando esta cosa contra un muro, veo como Demian traspasa el muro cargando el espejo, mis cejas se arquean al ver esas habilidades de ultratumba que posee, ¡Ese es mi novio! Suelta mi conciencia, sus ojos centellean y el asiento del pasajero se abre. —Lo siento, tuve que contenerlo de nueva cuenta, al parecer estos imbéciles tienen algo de energía oscura con ellos —explica acomodando el espejo sobre los asientos, cierra la puerta para luego dirigirse al lado del copiloto abordando. —¿Energía oscura? —Verás, había cierto ángel llamado Samael, era el único que podía manejar esa energía que sirve para doblegar

