Muchas veces el imprevisible destino permite que nos encontremos y nos ilusionemos de alguien, pero no nos dice la forma para seguir viéndola y mantener esa ilusión. Entendía que el hecho de encontrarnos ese día fue producto del destino que, algunas veces, nos hacía tremendas jugarretas, pero no entendía por qué no la encontraba si la veía en cada mujer que caminaba por las calles, en cada mujer que visitaba los juzgados, en toda sombra y en todas luces. Quizás, no estaba haciendo lo suficiente para encontrarla, pero no tenía forma, no podía pedirle a alguien que la encontrara cuando yo no sabía nada de ella, tan solo podía describirla, pero como ella, había miles de mujeres, yo la reconocería dentro de todas ellas, pero para otras personas era casi imposible Seguí con mi vida, me ade

