Ethan —Un centavo por tus pensamientos—dijo Daphne pensativa. Me miraba desde su lado del sofá, donde acabábamos de tener sexo. Había sido un polvo rápido, ni siquiera llegamos a la cama. —Mis pensamientos no valen una moneda. Mi cerebro está saturado de trabajo—mentí como un cabrón, algunas veces se me daba muy bien. —Cuéntame lo que te tiene tan distraído, aparte del trabajo. — Daphne era una mujer con mucha calle debajo de sus pies y no se le escapaba nada. —Ya te dije, solo es trabajo. Últimamente se me acumula. —Mentiroso. Ofréceme una copa y quizás más tarde, te haga otra chupada mientras piensas en la mujer que te está quitando el sueño. —me levanté a buscar la copa y mientras lo hacía, mi cerebro procesaba su risa burlona, porque había dado en el clavo, solo que ese pensamie

