Luego de perder la demanda hacia a su hijo, Murat Darwinsh se sintió indignado y frustrado, tuvo ganas de irse contra Trevor, acabarlo, pero era su hijo, le dio la vida, no podía quitársela, si se la quitaba, tendría a todo un fandom exigiendo justicia, y volver a prisión era lo último que quería. Ya estaba resignándose a tener que volver a hacer su fortuna, continuar peleando para obtener dinero. Solo que ya estaba viejo y no sería lo mismo. Le sería difícil hacer una nueva fortuna, a costa de todo tenía que recuperar esa. La suerte le sonreiría esa misma tarde, cuando tocaron a su puerta. Un elegante hombre, de traje de último modelo, se paró frente a él. Era Dante Turner, quien iba dispuesto a aliarse con Murat para destruir a Trevor. —No pensé que mi querido hijo tuviera enemigos

