Mientras Sammy buscaba a Austin, escuchó un tema que le llamó la atención. —¿Por qué diablos le dijiste que yo lo sabía? —increpó Lautaro a Thomas. —Agradece que no le dije que le fuiste infiel con su secretaria. Pero si me sigues fregando, le contaré a mi tía Evania que la engañaste mucho tiempo con tu secretaria. —¿Qué haces aquí? —susurraron desde atrás a Sammy, logrando que sus vellos se pusieran de punta, ella se giró y le hizo seña a Austin para que guardara silencio, este sonrió y la rodeó por la cintura, preguntó al oído—. Mi niña hermosa ¿Quieres perderte en esta enorme mansión conmigo? Las mejillas de Sammy se sonrojaron, su pecho parecía que iba explotar ante el fuerte latido del corazón. —Eso fue un error —dijeron desde adentro. Abrazado a Sammy, Austin afinó el oíd

