Yo me puse a reír, entonces ella me miró sonriendo. La señora Richards hacía esto para que me distrajera y pudiera sonreír. — ¿Qué le parece si, en vez de ir a un crucero, vamos a Nueva York? Mis padres me dejaron un apartamento en una excelente zona y la Navidad ahí es hermosa. — Me parece maravilloso, deberíamos llevar a Lin también. — Si Lin viene, también tengo que llevar a Amaia, bueno, iremos las 4 a Nueva York. Yo decidí ir a la casa de Lin, entonces escuché que su hermana le estaba diciendo que no se preocupara por las vacaciones, que las pasarían igual que antes. Aunque mis ojos funcionaban a la perfección, todavía tenía desarrollados mis otros sentidos. Toqué la puerta y me abrieron. — Buenas tardes, ¿Cómo están? Amaia me saludó amablemente, ella había cambiado desde la últ

