Sara me miró y poco a poco se fue acercando a mí, entonces intentó abrazarme, pero no pudo, dio marcha atrás y pude ver la frustración en sus ojos. — Ni siquiera puedo hacer esto…. Si estuviera viva, sí podría hacerlo. El aura negra la rodeó completamente. En el momento en que esto pasó, solamente pude ver sus ojos. Si esto sigue, habrá serios problemas para ella. — ¡Comprende, si tú no hubieras muerto, jamás te habría conocido! Ella abrió sus ojos, entonces el aura negra fue desapareciendo poco a poco. Al verme, empezó a llorar, un poco más, y la hubiera perdido. Suspiré de alivio, limpiaba sus lágrimas torpemente. — Perdóname, Renna, soy una tonta. — No te preocupes, Sara, que ya lo sé. Yo le brindé una sonrisa cálida y después nos fuimos al apartamento. Al llegar, la señora Ric

