Roles invertidos

1264 Words
Ellas se dirigen al apartamento. Cuando entran, Lin se sienta, mientras que Renna preparaba el té helado. Una vez que estuvo listo, le extendió un vaso a su invitada. — A pesar de que es un día caluroso, puedo sentir que es hermoso, el sol no tarda en ocultarse, ¿Verdad Lin? — Sí, señorita, ya se está ocultando — ella mira la ventana —, tiene toda la razón. Renna continúa conversando con Lin, pero ella de repente le mira un moretón en una de sus piernas. — ¡¿Señorita, qué le ocurrió?! ¡Tiene un moretón en su pierna! — Debió ser por él, no te preocupes que con un poco de hielo estará bien, ya lo había sentido desde hace algún rato, pero no te había querido mortificar. — ¿Quién es él? — Un estudiante que iba demasiado rápido en el pasillo, me pasó llevando, y entonces me caí. — Qué imprudencia, mañana la voy a escoltar hasta su aula, por si a alguien se le ocurre hacerle algo. — No es necesario, Lin, además, mañana tengo que tocar el violín a primera hora. — Entonces la acompañaré, usted sabe que me encanta cuando toca el violín. — Está bien, pero por favor trata de no intimidar a los estudiantes. Sé muy bien de lo que eres capaz por protegerme, a pesar de ser una buena persona, puedes llegar a ser terrible por llegar a cumplir tu cometido. Renna le sonríe a Lin y ella la queda mirando con una sonrisa. Al terminar su té helado, se marcha despidiéndose cortésmente. — Bueno, ya que me he quedado sola, tendré que tomar el violín para mañana. Perspectiva de Renna Me levanté y entonces fui a mi cuarto. Ahí tenía los instrumentos. Cuando escogí el violín, lo coloqué en una mesita. — Sara, ¿Qué piensas que haces? Sara se encontraba flotando en el techo, pude verla y sentirla, miraba con nostalgia hacia el sol ocultándose, ella se bajó al escucharme. — Tengo hambre, Renna. — Pero si tú no comes nada, recuerda que estás muerta. — No lo digas de manera tan cruel. — Está bien, pero digo la verdad, tú no puedes tener hambre, ya que pasaste a otra vida. — Ve a cocinar de todas formas, que probablemente tú también tienes hambre. — En eso sí tienes razón, bien, iré a cocinar. — Por cierto, si deseas que le meta un buen susto a ese chico que te boto hoy en la mañana, puedo hacerlo. — Deja de querer atormentar a los demás, por eso no te invito a pasar a la universidad, vas a querer andar asustando a los demás. Mientras preparaba la cena llegó la señora Richards. Gracias a ella y a Sara, nunca estaba sola en este apartamento. — ¿Qué tal te fue en la universidad, Renna? —Cómo me va cada primer día de clases. — Así que ya salió alguien cuestionando tu talento. — Como siempre, ya estoy acostumbrada a que cuestionen mis habilidades, tanto la música como lo otro. — Los dejarás con la boca abierta como siempre lo haces. Yo me fui a la mesa para servir la cena y cuando lo hice, conversé con la señora Richards por un rato. Se sentía agradable poder hablar sin restricciones con alguien. — Ya vengo, señora Richards, esperé un momento. — ¿Adónde vas? — Iré al cementerio, no sé por qué tengo la necesidad de ir. — Pero Renna, ¿Acaso estás loca? Hay mucho espíritu impuro ahí en estas horas. — No se preocupe, señora Richards, sé qué hacer con esos espíritus. Yo tomé una chaqueta con capucha, me la coloqué, no sé por qué, pero sentía la necesidad de ir al cementerio. Comencé a caminar, aunque quedaba a cierta distancia. No quería tomar el taxi y tampoco sacar el carro que tengo guardado. Así es, aunque no lo crean, tengo un auto, pero es especial…. Fue lo primero que di a hacer cuando recibí mi primer salario… Bueno, después de caminar un rato llegué a mi destino. Perspectiva de la autora. Renna dio la vuelta, ahí había una entrada oculta. Cuando entró, miles de fantasmas la rodeaban y, aunque ella los miraba, hacía como que no los veía…. Llegó a la tumba de sus padres y se quedó de pie por un momento. Perspectiva de Renna. A mi alrededor habían tantas almas en pena, deseaba ayudarlas, pero se encontraban impuras, así que no podía hacer nada. Si llegara a tener contacto con alguna de ellas, estaría en serios problemas, estaban llenas de odio y malos sentimientos, por eso se volvían en eso. Decidí irme, ya que no hacía nada. Al caminar por donde entre, miré que una sombra negra me seguía. Genial, ahora un espectro me sigue. Aceleré el paso, pero también esa cosa lo hacía. Al correr, me intentó alcanzar, por suerte logré perderlo. Llegué al apartamento y al ver hacia atrás para asegurarme de que no me siguiera, miré que ahí estaba. — ¡Señora Richards necesito ayuda! Estaba sola, ya que no me gustaba que Sara me acompañara al cementerio. Ella era un alma pura; por lo tanto, corría peligro en ese sitio. —Entra, Renna — ella abrió la puerta, entonces me jaló, iba a salir cuando se detuvo. — ¿Por qué no le ayudas a este chico? — ¿De qué habla? Si es un espectro, bien sabe que con eso no hay ayuda que valga. — Él no es un espectro…. Es todo lo contrario, es un chico muy apuesto. — ¿Pero de qué habla? ¿Acaso puede verlo? La señora Richards se sorprendió cuando le dije esto. Ella nunca antes había visto un fantasma, y durante todos los años que llevó en esto, jamás pasó. — Señora Richards, ¿Cómo es posible? — Ni yo misma lo sé, Renna, pero de que es un chico y bastante apuesto, pues lo es. Yo me fui a verlo, entonces miré la misma figura negra, no tenía ninguna forma, no encontraba una explicación ante esto, ni lógica, ni ilógica. — No lo sé, señora Richards, ¿Está segura de que no es un espectro? — Estoy segura de que no es un espectro, invítalo a pasar, quizás podamos averiguar qué es lo que pasa. — No pienso hacerlo, así que entre. — Puedes pasar, muchacho, dime cómo te llamas. — Soy Kris. — Señora Richards, deje de preguntarle por su nombre — miré la sombra negra —, al menos tuvo la decencia de contestar. — ¿Acaso lo puedes escuchar? — Sí, al parecer en este caso los roles se invirtieron, aunque pueda escucharlo, no pienso dejarlo entrar. Si está así es por algo, prefiero no arriesgarme. Yo jalé a la señora Richards hacia adentro, seguido de esto cerré la puerta; sin embargo, al ver, pudo entrar. — Recuerda que lo invite a pasar, así que lo tendrás que tener aquí, Renna. Es increíble, pensé que no podría pasar, en fin, le di la espalda y también Sara. No sabía cómo tratar ante algo así, es la primera vez que esto me pasa. — No es tan atractivo, realmente la anciana Richards tiene un pésimo gusto. — Eso no me importa, va a ser un fastidio tenerlo aquí, trata de no acercarte mucho, no sabemos lo que puede pasar. Sara, al ser un alma pura, tenía mucho poder. Si eso llegara a caer en las manos equivocadas, tendríamos serios problemas y el mundo que hoy en día conocemos pasaría a segundo plano…
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