Kris se levantó y tomó una maleta que ya tenía preparada, después me llevó al hospital en mi carro. Los dos íbamos en la parte de atrás sin ningún problema. Cuando llegamos, me atendió una doctora y me dijo que era hora de pujar. Narra la autora Sara se encontraba con Renna. Kris entró y ella miró a su ángel protector. — ¿Qué dices si hacemos que esa niña tenga los ojos como Renna? — Realmente eres un problema, bueno, hazlo, que esa pequeña tenga esos ojos color hielo, pero por favor que no tenga ninguna habilidad y crezca como una persona normal. El ángel protector de Kris era Castell. El cielo decidió que era el indicado para ocupar este puesto, y desde la última vez que miró a Renna fue colocado a la par de él. — Bien, eso haré, no te preocupes que esta niña crecerá normalmente.

