**Punto de vista de Dere** El puto helicóptero rompió la noche como un trueno, las hélices cortando el aire mientras descendía al techo del hospital. Yo estaba apoyado contra la pared del pasillo, con la espalda jodiéndome, el costado ardiendo como si me hubieran metido un hierro caliente, sangre pegajosa empapándome la camisa negra. Cada respiración era una puñalada, pero me importaba una mierda. Solo quería saber si ella seguía viva. Las puertas del ascensor se abrieron y ahí estaban: Maximiliano y Alicia Salvaterra bajando como un puto huracán. Alicia cojeaba todavía por la herida de la bala, pero caminaba rápido, cara pálida y ojos rojos. Maximiliano con su traje n***o impecable, cara de piedra pero los puños cerrados como si quisiera romper el mundo. — ¿Dónde está mi hija? —ladró M

