Capítulo 38: Dos llegadas, dos destinos

1794 Words

**Punto de vista de Alice** **Los Ángeles, Mansión Salvaterra** El rugido de ese Lamborghini n***o rompió la tarde como un trueno. Yo estaba en mi habitación, mirando por la ventana con el corazón todavía latiendo como loco después de la noticia del doctor, cuando vi el carro entrar a toda hostia por la reja principal. Los guardias se tensaron como perros de presa, pero lo dejaron pasar. Bajó un hombre alto, traje oscuro hecho a medida, cabello n***o con canas en las sienes, mirada que cortaba como navaja. Henríquez Salvaterra. El tío que todos mencionaban en voz baja, el que papá llamaba cuando las cosas se ponían realmente jodidas. Bajé corriendo las escaleras, descalza, el pijama de seda corto subiéndose por los muslos, y llegué justo cuando papá lo recibía en la escalinata. — Herma

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