Capítulo 12. Cole Newman. Odiaba el instituto, estar aquí me daban ganas de enterrarme un lápiz en el ojo, o quizás, acabar con mi vida en un instante. La eutanasia parecía la mejor opción. Mudarme a esta ciudad liberó parte de mi alma, aún seguía atado, atado a «ella». Y en el fondo sabía que liberarme iba a costar, que dejar de llorar por las noches no era imposible, quería pensar que mi autoestima subiría, que dejaría de ser ese chico que se planta frente al espejo y chasqueá la lengua por lo patético que se ve. Quería dejar de sentir que mis brazos eran muy delgados, quería dejar de sentir que mis gustos estaban mal. Yo quería sentirme libre. Quiero ser feliz, aunque parezca imposible, aunque se vea demasiado lejos. Acomodé mi camisa frente al espejo y puse una mueca de desagra

