84 Las únicas bromas del "día de inocentes" fueron las de Carolina. Los Cuarenta habían empezado a ensayar a las diez de la mañana en el mejor de los ambientes. La consecución de pasaportes y visas se había dado sin problemas y el papeleo restante corría por cuenta de los papás de los jóvenes músicos, quienes tenían que conseguir, en cualquiera de las notarías de la ciudad, los correspondientes permisos de salida del país para los que todavía eran menores de edad. Aunque se planeaba hacer un concierto en el que dominaran los géneros rock, pop y disco, existía cierta incertidumbre en cuanto al número de latinoamericanos que asistirían esa noche, lo que terminaría influyendo en la clase de presentación que realizarían. Arturo pensaba que lo mejor era llegar bien preparados en caso de que

