Capítulo 20

1592 Words
Elizabeth y Elliot se habían propuesto a encontrar el libro de aquella joven y no descansarían hasta poder encontrarlo. — Bueno, debemos de darnos prisa si es que queremos encontrar ese libro, ¿Cuántos días nos quedan?— pregunto de repente Elliot mientras miraba intrigado a Sabrina. — Solo veintitrés días — respondió Sabrina mientras miraba un reloj que acababa de sacar de su bolsillo. Por alguna razón, lo único que podía sostener eran las cosas que tenía en aquel trajico día que dejo el mundo, todos querían saber quién era aquella persona que se atrevió a arrebatarle la vida a aquella joven, que tenía muchos sueños y ahora el único sueño que tenía era el de encontrar el libro donde le indicaría que fue lo que realmente pasó. — Ese será un verdadero problema — dijo Elizabeth muy asustada. — Es un problema ciertamente, pero no sera imposible — dijo Elliot con muchos ánimos, él esperaba que todo saliera tal y como esperaban — no hay tiempo que perder, ya que literalmente en este lugar el tiempo cuenta y mucho — soltó de repente aquel joven mientras se mostraba un poco preocupado. En ese lugar lo que para ellos parecía ser unos cuantos minutos, en la biblioteca podría aparentar que pasaron días y eso le preocupaba mucho a la fantasma, ya que si los treinta días se le acababan a aquellos jóvenes, todo habría acabado para ellos tres y para las demás personas atrapadas ya que se tendrían que quedar para toda la eternidad en la biblioteca. Elizabeth asintió a lo que su compañero de aventuras le acababa de decir.  Elliot rápidamente se dirigió de inmediato al estante mientras empezaba a buscar otro libro, después de unos minutos, pudo encontrar uno que el título llamaba su atención y lo tomo — Los pensamientos de Leslie — dijo un poco confundido — es un nombre un poco raro ¿No crees? — dijo Elliot mientras le decía a Elizabeth. — Me da un poco de miedo el nombre y no se por que — concluyo Elizabeth. — No te preocupes, yo estaré cuidándote, tenemos que revisar los libros que para nosotros puedan ser terroríficos ya que no sabemos cuál lleve consigo el libro de Sabrina — dijo de repente Elliot intentando tranquilizar a Elizabeth. — Gracias por no rendirse en la búsqueda, se los agradezco mucho por seguir buscando y no darse por vencidos, ¿Están listos ?— pregunto repentinamente la fantasma. Ambos jóvenes tomaron aire y rápidamente Elliot lo abrio. — Estamos listos — dijeron Elizabeth y Elliot al mismo tiempo a pesar que dentro de ellos tenían miedo por el solo nombre de aquel libro y que si algo les pasaba en el libro, les estaría sucediendo en la realidad, así que cada vez eran cautelosos intentando no meterse en problemas ni arruinar la historia. — Aquella joven de ojos azules, siempre sola, sin amigos, cansada del bullying que le hacían, creía que ya no podría hacer nada para salir ilesa y que aquellos bravucones por fin la dejaran de molestar — Elliot termino de leer aquella frase, estaba muy sorprendido con lo que acababa de leer y se pudo dar cuenta realmente cual era su misión en aquella historia. Un pequeño remolino apareció del libro y succionó a ambos jóvenes, los cuales cayeron de nuevo dentro de otro libro. — Esto se a hecho costumbre — dijo de repente Elliot mientras se paraba, para luego tenderle la mano a Elizabeth. — Vaya que si — dijo Elizabeth mientras tomaba la mano de Elliot y se paraba. Aquel nuevo lugar era una calle en dónde estaba atardeciendo, era normal todo, pero pronto sabrían que no era así, dado que un grito se escuchó proveniente de un callejón. — Por favor, déjenme, no les he hecho nada — decía aquella persona con unos gritos. — ¡CALLATE!, Se escuchó una bofetada, lo que haz hecho es existir, siempre siendo buena en todo, siempre presumiendonos y siendo la favorita de los adultos, pero eso se acabó, tu eres nuestro juguete— se escuchó una gran risa. Elliot y Elizabeth estaban muy asustados, querían ayudar a aquella joven, pero antes empezaron a buscar algo con que defenderse, así que lo primero que vieron eran piedras muy grandes, las cuales agarraron y rápidamente se adentraron en aquel callejón. — Dejenla — dijo de repente Elliot mientras escondía su mano en la espalda al igual que Elizabeth. — O si no ¿Que?— pregunto un chico de aquel grupo. — No temeremos usar estás piedras— dijo Elizabeth mostrando una mientras tragaba saliva, claramente aquella joven estaba muy asustada, pero pudo ver a la chica que estaba tirada en el suelo haciéndose bolita, realmente aquella chica estaba muy asustada. Una gran risa se escuchó — Eso no nos hará daño— dijo otro de los chicos. —Bueno, tal vez la policía que está detrás de ustedes les haga algo — dijo Elliot cruzándose de brazos. — No somos tontos — dijo una chica cruzándose de brazos. — ¿Dónde?— preguntaron ambos jóvenes que le hacían bullying a la chica que estaba en el suelo. Elliot y Elizabeth rápidamente tomaron a aquella joven de los brazos y los tres salieron corriendo. La joven que le hacía bullying a la otra chica miraba con confusión a sus compañeros. — Tontos, los han engañado, vayan a buscarla, está me las pagará — dijo con enojo aquella joven mientras señalaba en la dirección donde Elliot y Elizabeth con la otra joven se habían ido. Dos de los tres bravucones estaban cerca de aquellos jóvenes. — ¿Que haremos?— pregunto muy nerviosa Elizabeth. Elliot miro a todos lados — Nimodo, por haya hay una casa abierta, entremos — dijo de repente aquel joven. Los bravucones estaban muy cerca así que sin pensarlo más, se metieron a aquella casa y cerraron rápidamente. Los tres jóvenes se sentaron en el suelo  — Gra gracias — logro articular la joven que estaba herida. De pronto un joven un tanto apuesto se les acercó con sorpresa. — ¿Que hacen en mi casa?— pregunto mientras se cruzaba de brazos. — Pe perdón, nos iremos — dijo aquella joven aún lastimada mientras con todas sus fuerzas intentaba pararse. De repente la puerta empezo a sonar muy fuertemente y aquella joven cayó de nuevo al piso mientras se tapaba los oídos. — Déjenme por favor — dijo entre lágrimas. El joven dueño de la casa la miro con compasión. — Escondanse arriba, abriré — dijo aquel joven de repente, los tres chicos hicieron caso y se escondieron en el segundo piso. El dueño de la casa abrió la puerta — ¿ Que hacen aquí?— pregunto con seriedad. — Perdón, vimos que Summer se escondió en tu casa — dijo uno de los chicos mientras volteaba a a ver hacia adentro. — Pues vieron mal y más les vale que no vuelvan a molestar— dijo mientras les cerraba la puerta en su cara. Rápidamente aquel joven subió — ya pueden salir — dijo aquel joven de repente. Los tres chicos salieron — Perdón, queríamos salvarla — dijo Elizabeth intentando disculparse. — Está bien, me llamo Alex— dijo aquel joven de repente. — Se quién eres, se que eres el popular de la escuela Soled — dijo de repente Summer mientras alzaba  la cara. Alex no había visto muy bien la cara de aquella joven, pero al poder verla se puso muy rojo. — ¿Que te paso?— dijo aquel chico con preocupación mientras se acercaba a Summer. — La lastimaron aquellos chicos — soltó Elliot. — ¿Que ?— pregunto de repente Alex Alex rápidamente bajo las escaleras — Se dónde estan— soltó de repente para luego dirigirse en un callejón donde sabía que se escondían los bravucones. Elliot, Elizabeth y Summer lo siguieron, no sabían a qué se refería. Después de poco tiempo, se encontraban afuera del callejón. — ¡FRANCHESCA!— soltó Alex en un gran grito. Franchesca lo miro con emoción — cariño — dijo con una gran sonrisa intentando abrazarlo, pero Alex no la dejo. — Ya terminamos, ¿Por que haz tratado tan mal a Summer ?— dijo aquel joven sumamente enojado. — ¡TU ME TERMINASTE POR ELLA !— dijo ahora Franchesca muy enojada. Summer estaba escuchando todo y al igual que Elliot y Elizabeth estaba sumamente sorprendida. — Si, lo admito que me gusta, pero no he podido hacer nada para defenderla, pero ahora me he propuesto a defenderla y si no la dejan de molestar, se la verán conmigo, no me rendiré hasta poder defenderla — dijo Alex con sinceridad. — Alex— susurro aquella joven. — Solo por qué lo pides tú y se que sabes pelear, vámonos — dijo Franchesca muy enojada mientras le decía a sus compañeros. — Gracias — soltó de repente Summer. Alex la envolvió en un cálido beso que la hacía sentir muy bien — Nunca dejaré que te hagan daño — dijo aquel joven mientras se separaba de Summer y la agarraba de la mano. — Muchas gracias por ayudarme — les dijo Summer a Elliot y Elizabeth. Alex y Summer se fueron.  Elliot y Elizabeth rápidamente se metieron al callejón y una nube de humo los envolvió para luego regresarlos a la biblioteca. — Que conmovedor momento — soltó Elizabeth. — Vaya que lo fue, pero seguimos sin poder encontrar el libro — dijo Elliot muy agotado.
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