Capítulo 16

2288 Words
Ambos jóvenes cayeron dentro del libro. — Auch— dijo de repente Elliot mientras se quejaba por el pequeño golpe que se había dado y se tallaba un poco la espalda. Elliot pronto se dio cuenta que Elizabeth estaba a un lado de él intentando ponerse de pie, lo cual le era imposible ya que por su gran vestido no le permitía pararse, así que de inmediato aquel joven le tendió la mano. — Eso fue un poco brusco — dijo aquella joven mientras tomaba la mano de Elliot y se impulsaba para poderse parar — Gracias — dijo aquella joven mientras se incorporaba y acomodaba un poco el vestido. — Se ve un poco terrorífico — dijo Elliot mientras observaba aquel lugar. El escenario de ese libro se trataba de árboles alrededor y se estaba desarrollando al atardecer, tal vez si no lo terminaban a tiempo, la noche les podría caer en aquel lugar. — Este bosque me da mucho miedo, ¿Estás seguro que en esta historia podría estar escondido el diario de Sabrina, la chica fantasma? — pregunto Elizabeth aterrada, esperando alguna respuesta positiva. — No lo se, pero realmente espero que esté aquí, así podríamos salir, a pesar de que nuestros deseos se vuelvan una mentira, lo único que quiero es salir, ya que si nos quedamos en esta biblioteca, nunca podría volver a ver a mi padre— dijo un poco triste Elliot. — Eso es lo que menos quiero, que nuestros deseos se conviertan en una vil farsa, pero quedarse en esta biblioteca para siempre, implicaría dejar muchas cosas y no creo que sea bueno para ninguno de los dos — dijo con decepción Elizabeth. Elliot y Elizabeth, ambos estaban de acuerdos que quedarse para siempre en la biblioteca, no será la solución más viable que podrían tener para olvidarse de sus problemas, ya que quedarse implicaría olvidarse de las personas que tanto aman, a pesar de lo que estuvieran pasando haya afuera. Elliot quería contarle sobre su madre a Elizabeth, que tal vez podría estar en aquella biblioteca, pero decidió guardarlo, ya que no quería sonar como un mentiroso, ni crearse más historias, ya que si su mamá no aparecía, eso le destrozaría de gran manera por dentro. Ambos jóvenes caminaron en un bosque totalmente oscuro, ambos jóvenes caminaron poco a poco, no sabían a dónde los llevaría aquel libro, solo sabían que para poder encontrar el diario de Sabrina, debían encontrarse con el personaje principal y ayudarle a librar lo que tuviera que librar, en caso de que no fuera el libro correcto, solo habrían ayudado al personaje. Llantos se empezaron a escuchar a lo lejos, Elliot y Elizabeth se quedaron viendo un poco asustados y ambos jóvenes tragaron saliva para luego poner su vista de nuevo en el camino. — ¿Tienes miedo?— dijo Elizabeth mientras abrazaba del brazo con mucho miedo a Elliot ya que no podía ver a nadie. — No, no tengo miedo así que no tengas miedo, todo estará bien — dijo Elliot esperando que sus palabras fueran realidad, ya que aquel joven no quería aparentar que estaba asustado, quería verse valiente. Aquellos jóvenes no sabían con exactitud de que trataba cada libro, ya que eran libros nuevos que nunca habían visto en su vida o escuchado de ellos, lo único que conocían era la primera frase. Elliot y Elizabeth empezarón a caminar sin separarse el uno del otro, ya que sabían que eso podría ser peligroso para alguno de los dos. Ambos jóvenes siguieron aquel llanto, no querían ir, pero debían hacerlo, ya que no sabían si aquella persona que estaba llorando, era la protagonista de la historia, además de que tenían que ir con sumo cuidado, ya que si les pasaba algo eso les podría perjudicar de gran manera en la realidad. — Espérame aquí — dijo Elliot separando se del agarre de Elizabeth, ya que estaba cerca de la persona que habían escuchado y quería verificar que fuera la protagonista y no alguien malvado. Elliot se asomo por un árbol de dónde provenia aquel llanto y pudo ver a uno joven sentada mientras de tapaba el rostro y no paraba de sollozar. — Tran tranquila — dijo Elliot mientras se acercaba a aquella joven y le daba una pequeña palmadita en la espalda. La pequeña joven de no más de quince años se exaltó por este acto y lo miro de repente muy asustada, para luego separarse un poco de Elliot. — ¿ Qui quién eres? — pregunto aquella joven muy asustada. — Me llamo Elliot y andaba paseando por el bosque — mintió, ya que sabía a la perfección que ningún personaje de ninguna historia y por ningún motivo, debían saber que eran eso, personajes y que ellos venían de la realidad, ya que como todo, eso también traería sus respectivas consecuencias, eran tantas reglas que ambos jóvenes debían seguir, pero estaban dispuestos a hacerlo para poder recuperar su libertad. — Mu mucho gusto, me llamo Layla — dijo aquella joven mientras se secaba las lágrimas. Muy rápidamente Elizabeth se acercó, había estado escuchando lo que ambos chicos estaban hablando. — Me llamo Elizabeth ¿Te encuentras bien ?— dijo aquella joven de repente mientras le extendía la mano a Layla para que se pudiera poner de pie. Layla miro un poco confundida a Elliot. — Es mi amiga, no tienes de que temer — dijo aquel joven con una gran sonrisa, después que Elliot le dijera eso a aquella joven, Layla tomo la mano de Elizabeth para poderse parar y de inmediato la soltó, ella estaba un poco nerviosa. — ¿Te podemos ayudar?— pregunto de nuevo Elizabeth. — Es que, no sé si puedan, me perdí, además de que no puedo hacerle caso a desconocidos — dijo aquella pequeña cabizbaja. — No tienes de que temer, no somos malo, solo queremos ayudarte— dijo de repente Elliot. — Estoy hablando con ustedes, pero no debería, ya que mis padres me han dicho que hablar con desconocidos no está bien — dijo de repente Layla. — No temas, mira, este es una tarjeta con mi nombre y una foto mía — dijo Elliot mientras le mostraba a aquella joven su tarjeta escolar, intentando no mostrar la fecha, ya que no sabía que día era en aquel lugar. — Muy bien, confiaré en ustedes, pero mi padre es policía y llevo algunas armas — dijo aquella pequeña mientras enseñaba su bolsa. — No te preocupes, te cuidaremos, ahora sí, por favor nos podrías decir ¿Que pasa?, Para que te podamos ayudar — dijo Elizabeth con una gran sonrisa. — Sonara tonto, pero unos compañeros me dijeron que en este bosque se ocultaba un unicornio y como yo creo en cosas de fantasía, decidí adentrarme, pero me di cuenta que me engañaron y ahora no sé por dónde salir — dijo Layla un poco triste. — Realmente me recuerda a mi— pensó Elliot. — No te preocupes, intentaremos encontrar el camino, tu saldrá de este bosque— dijo de repente Elizabeth. Layla sonrió, se veía que ahora aquella niña estaba un poco feliz, ya que lo que quería era salir de aquel bosque el cual la aterraba de gran manera. Los tres jóvenes estuvieron caminando durante un largo tiempo. — ¿ Ese árbol no lo habíamos visto antes?— dijo de repente Elliot mientras señalaba el árbol. —Elliot, todos los árboles son iguales — dijo un poco obvia Elizabeth. — No, espera y míralo bien, ¿Ves que tiene un pedazo de corteza cortado?— dijo Elliot mientras les seguía mostrando a las chicas. — Pero eso puede ser común ¿No?— dijo Layla sin observar nada raro. — Sabia que dirían eso y es como es la tercera ves que lo vemos, al menos yo, así que en la segunda le pegue está pegatina — dijo Elliot mientras corría y la quitaba del árbol, ya que no quería dejar rastro de que estuvieron en aquel lugar, dado que podría ser perjudicial para ellos. — Agh ¿Entonces como saldremos?— preguntó con suma tristeza Layla. — No te preocupes, lograremos salir — dijo Elizabeth intentando darle ánimos. — Espero — dijo en un susurro Elizabeth. — ¿Que dijiste?— preguntó confundida Layla mientras miraba a Elizabeth. — Nada, solo estaba pensando que lo lograremos — mintió de inmediato Elizabeth. — Entonces, por ¿Dónde podremos ir?, Ya que hemos estado dando vueltas por mucho tiempo, no sé con exactitud cuánto fue, pero estoy muy seguro de que fue demasiado — dijo Elliot un poco agotado. — Realmente no lo se— dijo Elizabeth soltando un gran suspiro — Está anocheciendo — dijo mientras se mordía el labio inferior. De repente y sin esperarlo, aullidos se empezaron a escuchar muy cerca, lo cual hizo que los tres jóvenes se abrazaran y se detuvieran de inmediato ya que el miedo se apoderó de ellos ya que no sabían que les podría pasar. — ¿Que fue eso?— preguntó Layla con la voz temblorosa. —Creo creo creo que lobos — logro decir con dificultad Elliot, ya que hasta este punto, ya se había puesto muy nervioso. — Me temía que dijeras eso — soltó Elizabeth con mucho miedo. Cuando menos se lo esperaron, unos lobos aparecieron de la nada, mostrando sus enormes dientes y de inmediato se posicionaron frente a aquellos jóvenes, los cuales hasta este punto ya estaban muy atemorizados mientras ponían una pata detrás de la otra, los lobos estaban caminando en dirección a aquellos jóvenes. — Por por favor no nos hagan daño — dijo una muy asustada y nerviosa Layla. Todos los lobos se detuvieron y uno ellos se puso enfrente de los demás. — No se preocupen, no les haremos daño, yo soy el guardian de este bosque — dijo repentinamente el que se había puesto adelante. — Oh, que maravilla puedes hablar — dijo Layla mientras se soltaba del abrazo de aquellos dos jóvenes y se iba corriendo a ver al lobo, mientras empezaba jugar con sus orejas, lo cual parecía incomodar un poco a aquel gran lobo. — Agradecería que no hicieras eso, me incómoda— soltó de repente aquel lobo intentando no ser grosero. — Perdón, es que eres tan adorable — dijo Layla mientras lo soltaba rápidamente. — Gracias por soltarme, muy bien, veo que estabas perdida, más bien estaban perdidos en este bosque — dijo mientras volteaba a ver a los otros dos jóvenes y rápidamente veía de nuevo a Layla — eres de las pocas personas que cree en la magia lo cual realmente te agradezco ya que eso nos hace seguir vivos, los que creen en la magia, hacen que está siga viviendo, así que te ayudaré y te daré este talismán para que puedas ir y volver sin problema alguno— dijo aquel lobo mientras de su boca salía un collar. — Eso quiere decir que a pesar de lo que piensen los demás, no debo dejar de creer en la magia— dijo entre pensamientos Elliot y repentinamente una sonrisa se dibujo en su rostro. — Gracias, eso significa mucho para mí — dijo con mucha emoción Layla mientras tomaba el collar para luego rápidamente ponérselo. — Tenemos que irnos, pero esperamos verte pronto — dijo el lobo para luego irse con sus compañeros. — Wow, eso fue genial — soltó de repente Elliot aún sorprendido con lo que acababa de pasar. — Y mucho, sigo sin creerlo — dijo Elizabeth con emoción. —Deseo salir de este lugar — dijo de repente Layla mientras tomaba entre sus manos aquil talismán. De repente un pequeño mapa apareció, indicándole a la salida. — Vamos— dijo con emoción Layla mientras empezaba a correr, aquella joven estaba ansiosa por poder salir. Elliot y Elizabeth empezaron a seguir a Layla, intentando mantener el ritmo al correr que aquella joven tenía. No tardaron mucho y después de un par de minutos, los tres jóvenes se encontraban afuera de aquel gran bosque. — Por fin, salimos — dijo Layla mientras observaba a su alrededor. — Es bueno que hayamos logrado salir con bien, es un bosque mágico — dijo de repente Elliot. — Vaya que lo es — concluyó Elizabeth. — Lo se — dijo con una gran sonrisa Layla — bueno me tengo que ir, mis padres deben de estar muy preocupados — dijo aquella pequeña mientras salía corriendo. — Que día tan extraño — dijo Elliot con una gran sonrisa, a lo cual Elizabeth asintió. No pasó mucho tiempo y un pequeño agujero se hizo presente, succionando a aquellos jóvenes y tirándolos de nuevo en la biblioteca. — Auch — dijeron ambos jóvenes al mismo tiempo. —Gracias, pero ese no era el libro — dijo con desilusión Sabrina — Bueno les quedan solo veintisiete días — dijo aquella fantasma un poco triste. — ¿Tantos días estuvimos adentro de ese libro? — pregunto sorprendida Elizabeth. — Recuerden que el tiempo pasa muy diferente en este lugar — dijo aquella fantasma mientras acomodaba el libro de nuevo en el estante — agarren otro por favor — les dijo de inmediato a los jóvenes que la seguían viendo. — Oh, es cierto — dijo Elliot mientras rápidamente tomaba un libro al azar. Elizabeth leyó la portada — El futuro si cambiará, que raro nombre para un libro, léelo — dijo con emoción aquella chica. — El futuro, si decides cambiarlo tendría muchas consecuencias — dijo Elliot muy intrigado, ya que aquella frase no les decía mucho. De pronto una gran nube atrapó a ambos jóvenes, los cuales cayeron en lugares diferentes y por separado.
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