Capítulo 8

1411 Words
— ¿Que es eso?— preguntó la pelicastaña al ver que de aquel libro salía una enorme ola de agua. Elizabeth estaba asombrada, su mirada estaba puesta en aquella ola que poco a poco crecía un poco más. — ¿Que?— preguntó asustado Elliot sin poder quitar la mirada también de aquella ola. Poco a poco aquella ola, ese extraño fenómeno, se hizo más y más grande, hasta el punto de que aquella ola muy pronto había llegado a una altura de por lo menos cinco metros de altura, ambos jovenes miraban con asombro, pero dentro de ellos estaban muy asustados, ambos esperaban que nada malo sucediera de todo esto, ninguno sabía que hacer en esos momentos, sin pensarlo y de un momento a otro, la ola fue cayendo, aquellos jóvenes empezaron a huir, pero les fue imposible, ya que esa enorme ola, los arrastró, aquellos jóvenes con las pocas fuerzas que les quedaban intentaban salir a la superficie por leves lapsos, intentando no acabar ahogados, ellos seguían luchando por sus vidas. No pasó más de un minuto y por fin la ola había terminado su recorrido, dejando a aquellos jóvenes tirados. Elliot y Elizabeth, estaban en el piso acostados el uno junto al otro. Ambos chicos se sentaron de repente y rápidamente empezaron a toser, intentando poder sacar el exceso de agua que sin querer habían tomado. — ¿Que que fue eso?— dijo aquel joven todavía asombrado, mientras seguía tosiendo, ninguno de los dos jóvenes podía creer lo que habían presenciado ya que era algo totalmente imposible, al menos eso creían ellos. — No no lo se, realmente no lo se, casi nos pasa algo malo — dijo Elizabeth a un sentada, aquella chica todavía seguía impactada por lo que acababa de pasar, ella quería encontrar una explicación lógica para lo ocurrido, pero le era imposible. ¿Como era posible que una gigantesca ola pudiera salir de un libro?, Eso era realmente imposible, pero realmente le intrigaba saber del por qué de aquel fenómeno, ciertamente sus vidas por segundos habían estado en peligro, pero aún así, ella queria saber del por qué de lo que acababa de pasar, aquella joven tenía demasiada curiosidad dentro de ella. Las mesas y las sillas, estaban regadas gracias a lo que había pasado, pero los libros seguían en su lugar. De repente algo les llegó a la mente de aquellos dos jóvenes, ya que de tener una cara de asustados, pasaron a poner su rostro de preocupación. Ambos jóvenes de repente se quedaron viendo el uno al otro. — ¡LOS LIBROS!— dijeron ambos chicos al mismo tiempo, como si hubieran podido leer la mente del otro, se notaba que ambos se preocupaban por lo que le pudiera pasar a esos libros.   Sin pensarlo, ambos jóvenes se pararon de inmediato y cada uno se dirigió a una estantería diferente de libros, esperando que los libros pudieran estar en buen estado o poder salvar la mayoría posible. Elliot se posicionó enfrente de la estantería dónde planeaba buscar algunos libros afectados por la ola, pero grande fue su sorpresa al tocar uno. — Que raro— dijo en un susurro Elliot, aquel joven seguía sin poder creer lo que estaba pasando en esos precisos momentos, todo era confuso.  — Elliot, lo sentiste— dijo aquella joven mientras sacaba de sus pensamientos a Elliot, ella también estaba presenciando lo que había descubierto Elliot, aquella joven seguía a un sin poder creer lo que estaba sucediendo. — Si, es muy extraño, demasiado diría yo, esto es imposible, los libros están secos, como si nada hubiera pasado, no sufrieron daño alguno, aquella ola no les hizo nada en lo absoluto— dijo Elliot de repente Era extraño, era imposible que con aquella gran ráfaga de agua, los libros estuvieran intactos. Ambos chicos seguían sin poder creerlo, así que empezaron a tocar más libros, uno por uno y efectivamente se dieron cuenta de que todos estaban secos, lo cual en esos momentos era extremadamente raro. — Wow, es realmente asombroso, realmente todos los libros están secos, como si nada hubiera pasado, es muy asombroso, no me puedo explicar del por qué de eso — soltó con demasiado asombró Elliot  — Es simple, realmente está biblioteca es mágica, imagínate, una ola que sale de un libro y al pasar por toda la biblioteca, todos los libros resultaron sin daño alguno, además de que ambos venimos de épocas diferentes, está biblioteca es muy asombrosa — soltó Elizabeth mientras miraba a todos lados con total emoción. — Eso me supuse, pero pensé que sería tonto decir algo relacionado a la magia y fantasía— dijo un poco decaído Elliot. — No te preocupes, eso para nada es tonto, debes creer en lo que te haga volar un poco tu imaginación, estar estancado en lo mismo, en las mismas cosas aburridas, no será divertido en lo absoluto — dijo Elizabeth con sabiduría y una gran sonrisa. — Creo que tienes razón, entonces estamos en una biblioteca mágica, así que tenemos que tener cuidado con lo que leemos o podría resultar muy mal para ambos — dijo Elliot un poco asustado. — No lo pienses tanto, yo creo que con solo leer el título bastará, ya que él te dice mucho sobre de lo que tratara el libro — dijo Elizabeth mientras le sonreía a su nuevo amigo. Ambos jóvenes estaban tan felices de estar en aquel lugar, una biblioteca mágica, libros que cobraban vida y dos personas de dos épocas diferentes. —Elizabeth, ya se que eres de otra época, pero quisiera saber, ¿En qué lugar vives?— dijo Elliot mientras miraba con curiosidad a Elizabeth. — Vivo en Tembion, es un lugar muy bonito — dijo aquella joven con una gran sonrisa. — Espera, dijiste ¿Tembion?— pregunto de repente aquel chico mientras abría los ojos muy sorprendido. — Si ¿Por qué?— pregunto aquella chica con confusión. — Es que yo también vivo en esa pequeña ciudad, es impresionante como es que ambos, a pesar de ser de diferentes años, somos de la misma ciudad, empiezo a creer que el destino por alguna extraña razón, quería que nos conociéramos — soltó Elliot con emoción. — Wow, realmente me sororende y eso creo, el destino tal vez tiene algo deparado para nosotros— dijo Elizabeth con una gran sonrisa. — No tienen idea — dijo aquella persona que estaba entre las sombras, entre susurros. Poco a poco se estaba haciendo de noche. —Mira, está oscureciendo — dijo de repente Elliot mientras apuntaba al techo de la biblioteca, el cual era como una ventana donde se podía apreciar como la noche se hacía presente. — Tienes razón, debemos irnos — dijo de inmediato Elizabeth. — Espera, tengo una idea — dijo Elliot muy decidido. — ¿Cuál?— pregunto aquella joven con curiosidad. — Saldremos al mismo tiempo, para poder ver si terminaremos en otra época — soltó de repente Elliot. — Eso sería muy arriesgado — dijo aquella joven asustada. — No te preocupes, confía en mí — dijo aquel joven mientras le extendía la mano a aquella chica. Elizabeth soltó un gran suspiro y accedió, así tomando de la mano a Elliot. Elliot abrió la puerta y ambos se disponian a salir, ninguno lo pensó más y por fin salieron de la biblioteca. Ambos jóvenes salieron al mismo tiempo de la biblioteca, esperando poder ver, a dónde los llevaría, pero pronto tuvieron una gran sorpresa. — Llegamos a mi época — dijo con emoción Elliot mientras volteaba a ver a su lado izquierdo, esperando que su nueva amiga lo pudiera acompañar, aquel joven se percató de que Elizabeth no había regresado con él. — Ya veo, regresamos a nuestras respectivas épocas — dijo aquel joven con decepción. Ambos chicos habían llegado a su época correspondiente, eso quería decir que la biblioteca no los llevaria a la época que ellos quisieran, si no a la que les correspondía, sin duda era una biblioteca mágica y ambos chicos intentarían averiguar que más secretos podría guardar. Cuando la puerta de la gran biblioteca se había cerrado, alguien reapareció de entre las sombras y empezó a arreglar el caos que se había hecho, después de unos cuantos chasquidos, todo había vuelto a la normalidad, todo estaba limpio y de nuevo se había hecho de día, quedando todo como estaba al principio de que aquellos visitantes hubieran llegado.
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