iii.

1846 Words
:. CHAPTER THREE .:. ( GUITAR )  UNA MAÑANA SOLEADA, cuando llevaba más o menos una semana en La Madriguera, Lyra les oyó hablar sobre Hogwarts. Cuando Ron, Harry y ella bajaron a desayunar, encontraron al señor y la señora Weasley sentados con Ginny a la mesa de la cocina. Al ver a Harry Ginny dio sin querer un golpe al cuenco de las gachas y éste se cayó al suelo con gran estrépito. Lyra tuvo que contener la risa. -Han llegado cartas del colegio -dijo el señor Weasley entregando a Harry y a Ron dos sobres idénticos de pergamino amarillento, con la dirección escrita en tintaverde- Dumbledore ya sabe que estás aquí, Harry; a ése no se le escapa una. También han llegado cartas para ustedes dos -añadió, al ver entrar tranquilamente a Fred y George, todavía en pijama. Lyra bien sabia que su carta ya debía estar en la casa de sus abuelos, ese mismo día ella iba a volver a su casa, no quería aprovecharse de la amabilidad de los Weasley y también porque queria pasar tiempo con sus abuelos, sabia que Newt y Tina la extrañaban cada vez más cuando ella se iba a Hogwarts y quería estar con ellos un rato ya que sabia que este año se iba a quedar en Hogwarts para navidad, queria hacerle compañía a Harry. Hubo unos minutos de silencio , Fred echó un vistazo a la carta de Harry. -¡También a ti te han mandado todos los libros de Lockhart! -exclamó- El nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras debe de ser un fan suyo; apuesto a que es una bruja. En ese instante, Fred vio que su madre lo miraba severamente, y trató de disimular untándose mermelada en el pan. -¿Quien es? -preguntó Lyra, Fred le tiro una mirada indicandole que le iba a contar más tarde. -Todos estos libros no resultarán baratos -observó George, mirando de reojo a sus padres- De hecho, los libros de Lockhart son muy caros... -Bueno, ya nos apañaremos -repuso la señora Weasley aunque parecía preocupada- Espero que a Ginny le puedan servir muchas de vuestras cosas. -¿Es que ya vas a empezar en Hogwarts este curso? -preguntó Harry a Ginny. Ella asintió con la cabeza, enrojeciendo hasta la raíz del pelo, que era de color rojo encendido, y metió el codo en el plato de la mantequilla. Afortunadamente, el único que se dio cuenta fue Harry, porque Percy el hermano mayor de Ron, entraba en aquel preciso instante. Ya se había vestido y lucía la insignia de prefecto de Hogwarts en el chaleco de punto. -Buenos días a todos -saludó Percy con voz segura- Hace un hermoso día. -¡Buenos días noble caballero! ¡Oh si! Un dia estupendo -dijo Lyra haciendo que todos los presentes rieran menos la señora Weasley. Se sentó en la única silla que quedaba, pero inmediatamente se levantó. -¡Errol! -exclamó Ron, cogiendo a la maltratada lechuza y sacándole una carta que llevaba debajo del ala- ¡Por fin! Aquí está la respuesta de Hermione. Le escribí contándole que te íbamos a rescatar de los Dursley. Ron llevó a Errol hasta una percha que había junto a la puerta de atrás e intentó que se sostuviera en ella, pero Errol volvió a caerse, así que Ron lo dejó en el escurridero, exclamando en voz baja «¡Pobre!». Luego rasgó el sobre y leyó la carta de Hermione en voz alta. Queridos Ron, Nix y Harry si estás ahi: Espero que todo saliera bien y que Harry esté estupendamente, y que no hayan tenido que saltarte las normas para sacarlo, porque eso traería problemas también a Harry. He estado muy preocupada y, si Harry está bien, les ruego que me escriban lo antes posible para contármelo, aunque quizá sería mejor que usaran otra lechuza, porque creo que ésta no aguantará un viaje más. Nix espero que no te hayas metido en problema con los tios de Harry. Por supuesto, estoy muy atareada con los deberes escolares («¿Cómo puede ser?», se preguntó Ron horrorizado. «¡Si estamos en vacaciones!» «¡Yo no hice los deberes, mi abuela me va a matar!» dijo Lyra), y el próximo miércoles nos vamos a Londres a comprar los nuevos libros. ¿Por qué no quedamos en el callejón Diagon? Cuénteme qué ha pasado en cuanto puedan. Un beso de Hermione -Bueno, no estaría mal, podríamos ir también a comprar su material -dijo la señora Weasley, comenzando a quitar las cosas de la mesa- ¿A que hora viene Tina, Lyra? -No estoy segura señora Weasley creo que dentro de un rato. La señora Weasley se puso la manos en las caderas y la miro con cara de fastidio. -¿Cuantas veces te he dicho Lyra, cielo, que me llames Molly? -Solo si usted me dice Nix -hablo la aludida con una sonrisa. Nix, Harry, Ron, Fred y George planeaban subir la colina hasta un pequeño prado que tenían los Weasley. Como estaba rodeado de árboles que lo protegían de las miradas indiscretas del pueblo que había abajo, allí podían practicar el quidditch, con tal de que tuvieran cuidado de no volar muy alto. Aunque no podían usar verdaderas pelotas de quidditch, porque si se les escaparan y llegaran a sobrevolar el pueblo, la gente lo vería como un fenómeno de difícil explicación; en su lugar, se arrojaban manzanas. Los Weasley se turnaban para montar en la Nimbus 2.000 de Harry, que era con mucho la mejor escoba; a la vieja Estrella Fugaz de Ron incluso la adelantaban las mariposas. Mientras que la ojigris estaba tirada en el pasto creando figuras con las nubes. -No sé cómo se las van a arreglar papá y mamá para comprarnos todo lo que necesitamos este curso -dijo George después de una pausa- ¡Cinco lotes de los libros de Lockhart! Y Ginny necesitará una túnica y una varita mágica, entre otras cosas. -Yo le pudo dar la túnica a Ginny, tiene mi altura de cuando iba a primero y este año tengo que cambiar de túnica porque crecí. ↺            LYRA JUNTO CON SU PRIMO REÍA  a carcajada limpia después de leer la carta que le había mandado hace unos minutos Ron y Harry, donde le contaban que el señor Weasley y el padre de Draco Malfoy se habían agarrado a los golpes en Flourish y Blotts. Lyra se arrepentia tanto de no haberse quedado con los Weasley para poder haber disfrutado de ese momento unico. Toda la familia Scamander se encontraba en el callejón Diagón, este iba a ser el primer año de Rolf y habían aprovechado para ir a comprar todos juntos los materiales. Cuando terminaron de comprar todos los materiales para el nuevo año en Hogwarts, los adultos se fueron a tomar algo al caldero chorreante y dejaron que Rolf y Lyra pasearan un poco. -¡Mira la nueva Nimbus! -hablo con entusiasmo Rolf, era muy fanático del Quidditch. -Harry tiene la 2000 -le contó Lyra. -Todavia no puedo creer que haya entrado en el equipo si era de primero -dijo con voz tranquila Rolf, algo que lo describía muy bien, su tranquilidad y paciencia. -Privilegios del ser el elegido supongo -dijo Lyra mientras reia con su primo. -¿Que pasa si quedo en Slytherin, Nix? -preguntó después de un rato en silencio. -Estoy tan segura como que me llamo Lyra Scamander que vas a quedar en Hufflepuff pero... si quedaras en Slytherin por alguna razón, nada va a pasar, todo va a seguir igual que siempre. -¿Segura? -preguntó en un susurro. -Si, Slytherin no es un lugar malo, solo hay gente un poco tonta con creencias estúpidas. Rolf, créeme cuando te digo que nos sos ni tonto y no tienes una obsesión con la pureza de la sangre. -Te quiero, Lyra -dijo mientras paraban de caminar y abrazaba a su prima. -Yo también, pero ¿sabes algo? -Rolf negó- si me compraras un helado y convencieras a los abuelos de comprarme un perro te querría mucho más. Rolf estalló en carcajadas, su prima queria un perro desde que él tenia uso de razón, no entendía porque tanto esmero en querer tener uno con todos los animales fantasticos con los que convivía en la casa de su abuelo. -Puedo comprar el helado, pero lo del perro ya no es asunto mio -dijo Rolf cuando terminó de reir. -¡Primo traidor! -fingió llorar. ↺         -¿ABUELO POR QUE NO PUEDO TENER UN PERRO? -dijo mientras acariciaba la cabeza del hipogrifo. Ante mano Lyra había seguido todos los pasos para poder acercarse. Habia hecho una reverencia sin despegar la vista de los ojos del animal y el hipogrifo le habia devuelto el saludo. -Es... complicado, sabes a tu abuela no le gustan mucho y con Hoppy, Milly y Mauler la casa seria un desastre -Hoppy, Milly y Mauler eran los Kneazles de Tina. -Se puede quedar en mi habitación y después venir conmigo a Hogwarts. -Los perros estan prohibidos en Hogwarts -explicó Newt. -Pero Dumbledore... el puede hacer algo... yo -Lyra fue cortada por los gritos de su abuela donde los llamaba a comer. -Vamos o Tina se va a enojar. -¡Bien! Pero esta conversación no termina aqui, Newton Artemis Fido Scamander -lo acusó la más chica apuntandolo con su dedo. Newt rio y le puso una mano en la espalda para encaminarla al comedor, su nieta era igual a Venus, no habia día en que no la recuerde mirando a Lyra que era tan similar a ella, si algo tenian en común era su terquedad asi que sabia muy bien que Lyra iba a seguir insistiendo con el tema de un perro hasta tener uno, pero no le puso mucha atención ahora, mañana la pequeña princesita revoltosa se iba a ir a Hogwarts nuevamente y queria aprovechar el tiempo que le quedaba sin hablar de perros. -Si no me regalan un perro para navidad me pueden regalar una guitarra -siguió insistiendo la ojigris en la cena. -¿Una guitarra? -pregunto desconcertada su abuela. -Si, son... -Lyra iba a explicar lo que era una guitarra pero su abuela la corto. -Se lo que son las guitarras, amor, ¿pero para que quieres una? -Para usarla de almohada, obviamente -su abuela le mando una mirada acusadora y Lyra entendió rápidamente que si seguía con su sarcasmo su abuela se iba a enojar y no era muy lindo verla enojada- ¡para tocar canciones! Abuela amo la música y lo sabes. -Bien, lo vamos a pensar -hablo su abuelo. -¡Son los mejores! -dijo Lyra levantándose de su silla para abrazar a sus abuelos. -Todavia no dijimos que te la ibamos a comprar -dijo su abuela mientras correspondía el abrazo. -Pero yo se que si -dijo la ojigris con una sonrisa orgullosa. Asi paso la cena entre risas y anécdotas que le contaban sus abuelos. Hasta que mandaron a Lyra a dormir para que mañana se levantara temprano.
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