Sabrina estaba sentada con su mamá eligiendo lo que se usaría para la boda. Estaba que rebosaba de alegría, era uno de esos días en los que nada podía salir mal. Desde que le había informado que Eduardo había cedido por fin a casarse con ella, la madre de Sabrina había vuelto con el único motivo de que esto se llegara a realizar. Era una oportunidad decisiva para ellas dos y la felicidad abundaba ahora que al fin Eduardo había dado el paso, cumpliendo así con su promesa. Prácticamente ambas acordaron no hablar de lo sucedido. Quedaría como una anécdota molesta cuando en un futuro se sentaran a hablar de todo lo ocurrido. No era como para guardar rencores. Era un momento de felicidad. ¡Al fin la boda se celebraría! Sabrina y Estefany la madre de esta estaban buscando la decoración qu

