Jaziel sabía que el paso que había hecho con Yamel sería uno que tendría sus consecuencias. Una de ellas era el nulo contacto y las evasiones. Quizás si se hubiera detenido en este momento sería diferente pero no se arrepentía. Nunca había tenido este trato de una mujer. Lo más extraño es que no sentía que su interés en Yamel disminuyera por eso. Estaba más que decidido a ganarse su afecto. Jaziel miró por los ventanales de su oficina y se recostó en su asiento. Su tez lucía aterradora ante la mirada de su empleada. Desde que había comenzado a trabajar con ese hombre nunca había dado una expresión tan escalofriante. Jaziel ignoró por completo las miradas nada disimulada y siguió perdido en sus pensamientos. Ya había conseguido el poder que necesitaba. Ahora debía buscar una manera de

