Luego del encuentro con Yamel, Eduardo se había concentrado completamente en su trabajo y en monitorizar que Sabrina se encontrara bien, ya que desde ese día había comenzado a tener espasmos en el estómago. Situación que retraso aún más la posibilidad de hacer la prueba de paternidad. Sabrina se encontraba mirando al techo, un poco asustada. No debía perder a ese bebé. No sin antes estar casada con Eduardo. Apretó. El hospital en el que estaba era donde había pagado para que cambiaran el resultado de la prueba de paternidad una vez que la hicieran así que eso bajaba un poco el miedo que empezaba a surgir en su pecho. No sabía que haría si Eduardo se llegaba a enterar. — Ese doctor quiere verte, Sabrina. Sabrina se levantó de la cama y miró a su madre. Sabia muy bien a quien se estaba

