EPISODIO 19.

1266 Words
EL ENCUENTRO INESPERADO Sakura y Gaudi continuaron su viaje en busca de Serenidad y Amelia, llevando consigo el antiguo papiro y la profecía que habían descubierto en la Ciudad Perdida. Mientras atravesaban los bosques de Adamah, Sakura comenzó a sentir una extraña conexión con la naturaleza que la rodeaba. Sus sentidos se agudizaron, y pudo percibir el flujo de la energía en el ambiente. Un día, mientras exploraban un denso bosque, Sakura sintió una presencia cercana, una energía que le resultaba familiar. Siguiendo su intuición, se adentraron más en el bosque hasta que se toparon con un joven que se parecía sorprendentemente a Serenidad. Lans, que así se llamaba el joven, también notó el parecido de Sakura con Serenidad. Sus ojos se encontraron, y en ese momento, ambos sintieron una conexión inexplicable. Lans, intrigado por la situación, decidió acercarse a ellos. "¿Quiénes son ustedes?" preguntó Sakura con cautela. "Soy Lans, y he estado buscando a alguien que se parece mucho a Serenidad," respondió Lans. "¿Tú quién eres?" "Soy Sakura, y estamos buscando a Serenidad y Amelia. Parece que tenemos un destino compartido." Lans asintió con seriedad. Había sentido una fuerte afinidad con Serenidad desde el primer momento en que la vio, y ahora, al conocer a Sakura, sentía que algo extraordinario estaba sucediendo. "Yo también estoy buscando a Serenidad," admitió Lans. "Es una larga historia, pero creo que estamos destinados a encontrarnos." Sakura y Gaudi compartieron la historia de los astros y la profecía que habían descubierto en la Ciudad Perdida. Lans, aunque inicialmente escéptico, se convenció de que su destino estaba entrelazado con el de Serenidad y Amelia. Juntos, decidieron unir fuerzas y continuar la búsqueda de los demás astros. Sabían que enfrentarían desafíos y peligros en su camino, pero estaban dispuestos a enfrentar cualquier obstáculo para cumplir su destino y proteger el reino de Adamah. Mientras el sol se ponía en el horizonte, Sakura, Gaudi y Lans avanzaron juntos hacia un futuro incierto, con la esperanza de reunirse con los demás astros y enfrentar el misterio que se cernía sobre Adamah. EL PESO DEL REINO  Mientras Lans, Sakura y Gaudi continuaban su búsqueda de Serenidad y Amelia, Lans no podía evitar recordar la dolorosa conversación que había tenido con su padre, el rey Arman Eliot, antes de partir en su viaje. Había sido una noche oscura y lluviosa en el castillo de Isagar. Lans se había acercado a la sala del trono, donde su padre solía pasar muchas horas, y lo encontró sumido en sus pensamientos, mirando por la ventana hacia el reino. "Padre", dijo Lans con voz temblorosa, "he decidido buscar a una esposa y cumplir con mi deber como príncipe heredero." El rey Arman giró lentamente hacia su hijo, sus ojos reflejando una mezcla de tristeza y orgullo. "Lans, hijo mío, sé que esta es una carga que has llevado contigo durante mucho tiempo. Pero debes entender que el destino de nuestro reino depende de ello." Lans asintió con determinación. "Lo sé, padre, y haré todo lo que esté a mi alcance para encontrar una esposa adecuada y asegurar el futuro de Isagar." El rey Arman suspiró y se levantó de su trono, caminando hacia Lans. "Hijo, te he amado desde el momento en que naciste. Eres mi sangre, mi heredero, y quiero lo mejor para ti y para nuestro reino. Pero debes saber que esta carga no es solo tuya, es mía también." Lans frunció el ceño, sin comprender completamente las palabras de su padre. "¿Qué quieres decir, padre?" El rey Arman colocó una mano en el hombro de Lans y lo miró a los ojos con sinceridad. "Hace muchos años, cometí un error que ha atormentado mi conciencia desde entonces. Me enamoré de alguien que no debía, alguien que no era tu madre. Ese amor secreto me llevó por un camino oscuro, y cometí actos que nunca debería haber realizado." Lans quedó atónito ante la confesión de su padre. "¿A quién te refieres, padre?" El rey Arman suspiró profundamente. "Me refiero a Ana, la esposa del rey O'Connor. Mi amor por ella me llevó a traicionar a mi mejor amigo y a cometer actos terribles. Esa traición condujo a la muerte de Ana y O'Connor, y a la toma del trono de Isagar." Las palabras de su padre hicieron que Lans se estremeciera. Nunca había imaginado que su padre hubiera estado involucrado en un oscuro pasado. "Padre, ¿qué debemos hacer ahora?" El rey Arman miró a su hijo con tristeza. "Debemos aprender de nuestros errores, Lans. Tú debes encontrar una esposa para asegurar la estabilidad de Isagar, pero no cometas los mismos errores que yo. Elige con sabiduría y amor, y asegúrate de que tu corazón y el de tu futura esposa estén en armonía." Lans asintió, comprendiendo la lección que su padre le había dado esa noche. Ahora, mientras continuaba su búsqueda de Serenidad, Lans se dio cuenta de que su deber como príncipe heredero iba más allá de las responsabilidades del reino. También debía aprender de los errores del pasado y forjar su propio camino hacia un futuro mejor, tanto para él como para Adamah. Mientras Lans, Sakura, y Gaudi seguían su búsqueda incansable, Lans reflexionaba sobre las palabras de su padre. Había heredado la responsabilidad de encontrar una esposa adecuada para asegurar el futuro de Isagar, pero también había heredado la carga de un oscuro pasado. La confesión de su padre sobre su amor no correspondido por Ana, la esposa del rey O'Connor, pesaba sobre él como una sombra constante. A medida que avanzaban por caminos desconocidos y exploraban ruinas antiguas en busca de pistas sobre los astros, Lans se encontraba distraído por sus pensamientos. No podía evitar pensar en Serenidad y en el amor que había florecido entre ellos. A pesar de las circunstancias que los separaban y las tensiones entre sus familias, su corazón latía con fuerza por ella. Sakura, quien había notado la preocupación de Lans, se acercó a él mientras caminaban juntos por un frondoso bosque. "Lans, sé que estás luchando con la carga que llevas. Pero recuerda que no estás solo en esto. Estamos aquí contigo, y juntos encontraremos a Serenidad y Amelia." Lans asintió con gratitud hacia su hermana mayor. "Tienes razón, Sakura. No puedo permitir que mi amor por Serenidad me distraiga de nuestra misión. Debemos encontrar a los astros y asegurar un futuro mejor para Adamah." Gaudi, quien había estado observando la conversación en silencio, agregó: "Y no olvidemos que cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en esta búsqueda. Tú, Lans, eres el príncipe heredero de Isagar y un astro destinado a unir a los demás. Sakura posee una determinación inquebrantable, y yo tengo habilidades con la espada que pueden ser valiosas en momentos de peligro." Lans sonrió ante las palabras de sus compañeros. Sabía que contaba con un equipo fuerte y comprometido a su lado. A medida que continuaban explorando los rincones más remotos de Adamah en busca de pistas sobre los astros, se dio cuenta de que su amor por Serenidad no desaparecería, pero debía encontrar la manera de equilibrar ese amor con su deber hacia su reino y su responsabilidad como astro del destino. El camino hacia la Ciudad Perdida y la búsqueda de los astros continuaban, y Lans estaba decidido a enfrentar cualquier desafío que se presentara en su camino. No importaba cuán oscuro fuera el pasado de su familia; él estaba decidido a forjar un futuro más brillante para Adamah y, con suerte, encontrar el camino de regreso al corazón de Serenidad.
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