Los siguientes tres días pasaron volando, entre arreglos florales, banquetes y el arreglo del patio trasero de la casa. Las demás mujeres estaban sorprendidas de que ayudara a mi madre con los preparativos, normalmente las niñas prometidas se quedaban sumidas en sus miedos y esperando lo inevitable, pero para que tener miedo a lo inevitable y francamente mi madre se estaba volviendo loca junto con Denisse, aunque por supuesto mi madre es una gran mujer que preparo todo con excelencia y de la más alta calidad. El dichoso día llego y había un alboroto completo en la casa, preferí quedarme en mi habitación leyendo que viendo la gente pasar de un lado para otro. Un leve toque sonó en la puerta. _ Adelante _ dije sin quitarle la vista a mi libro. La puerta se abrió y se cerró con un clip.

