Despierto con un terrible dolor de cabeza, ojos y pies...
De hecho todo el cuerpo me duele, donde mierda estoy?
-SSSIIIII WWWUUUU WWWUUUU OTRA RONDA!-
Aprieto los ojos mientras froto mi adolorida cabeza con mis manos, siento que la cabeza está por explotarme y alguien sigue gritando tonterías!
- Podrías callarte?-
Pido en voz baja, un hombre se ríe a carcajadas cerca de mi por lo que abro los ojos pero los entrecierro porque veo demasiada luz roja neón.
-Que pasa Fortia?-
-Es que ya no te acuerdas de los amigos?-
Me cuestiona el hombre y no tengo ni puta idea de quien mierda sea.
Amigos?
No tengo amigos en absoluto, eso lo se perfectamente.
-Vamos hombre, pidamos otra ronda de tragos y que vengan otras putas, que no hay nadie que nos atienda?-
Miro con asco al hombre de mediana edad semi calvo que se levanta desnudo del sillón, lleva en la mano una botella de licor y se tambalea mientras camina hacia la puerta.
Mis ojos se acostumbran poco a poco a esta luz y entonces veo que no solamente ese hombre estaba conmigo...
También hay una docena de mujeres desnudas dormidas sobre los sillones y sobre la cama que está en medio de esta extraña habitación.
-Vaya que la pasaste bien ayer, juguetito chillón -
La aseveración de la voz maligna del ente me despierta por completo, los recuerdos de la noche aparecen de golpe en mi mente.
Estaba despechado y enojado porque vi a Diana besarse con un imbécil de mierda por lo que decidí desquitarme de ella en algun burdel con prostitutas.
Quería emborracharme, follar con todas las mujeres que pudiera y disfrutar sin remordimientos pero entonces una duda hace que se me congele la sangre.
Usé condón?
Y si me contagié de alguna enfermedad venerea por ser tan estúpido y descuidado?
El pensamiento me despierta casi por completo, el dolor de cabeza se agudiza porque ahora pienso en miles de cosas.
-Estuvo muy buena la orgía anoche, incluso yo pude follar con algunas de ellas-
Creo que sigo borracho o drogado cuando veo a una joven chica apartar varios cuerpos desnudos de la cama para levantarse pero entonces...
No puedo creer la mierda que ven mis ojos!
-Que?-
-No protestaste anoche cuando te mostré mi "equipo"-
Comenta la chica de rubio cabello largo y cuerpo femenino que tiene un pene y testiculos colgandole entre las piernas!
Y "ella" no es la única!
Miro a mi alrededor asustado y veo que la mitad de las chicas también tienen p***s como yo!
Algunas incluso tienen un pene más grande que el mío, que horrible humillación!
Me levanto del sillón para buscar mi ropa e irme pero no encuentro nada, a cada paso que doy pateo botellas vacías de whisky, colillas de cigarros, condones usados e incluso pastillas que no tengo idea que mierda sean.
Mi corazón late deprisa porque temo perder todo lo que apenas había conseguido!
Si yo muero no disfrutaré mi dinero, no podré vengarme de mi fastidioso hermano ni podré declararle mi amor a Diana!
Tampoco podré viajar a los lugares que tanto quería, ni podré hacer todo lo que nunca pude hacer!
Más y más pensamientos fatalistas se amontonan en mi cabeza, uno a uno destrozan todas mis falsas esperanzas, sabia que esto era demasiado bueno para ser verdad.
Sabía que en algun momento echaría todo a perder!
Pero que estúpido y descuidado soy!
Me regaño a mi mismo mientras tomo una de las batas de plumas que estan tiradas en el suelo, me la pongo y la cierro para salir de la habitación que empieza a despedir un olor nauseabundo, cuando abro la puerta un hombre alto bloquea mi salida.
-Acompañeme por favor-
El musculoso hombre vestido de n***o, tatuado de la cara y calvo se ve tan atemorizante por lo que lo sigo voluntariamente, aunque la verdad es que el hombre me sujeta del brazo con su gruesa mano gigante.
Caminando casi de puntillas para seguirle el paso pues el temible hombre debe medir casi dos metros de altura llegamos frente a una oficina, él toca la puerta, un hombre dentro nos indica que pasemos.
-Estare afuera-
Sentencia el hombre mirandome como si pudiera asesinarme con una mirada antes de salir.
-Señor Fortia, tome asiento por favor-
Pide el hombre joven vestido de traje que esta sentado frente a su escritorio de madera oscura, hago lo que me pide en silencio y sumisa porque puedo ver por su rostro que esta bastante enojado conmigo.
-Señor Fortia, veamos juntos algo-
Me indica mientras la pantalla plana del lugar se enciende, enseguida reproduce el video silenciado de mi llegada a este lugar.
Primero me veo caminando tímidamente entre las mesas, las luces y la gente, pero un par de minutos después ya estoy bebiendo, fumando y rodeado de chicas vestidas con diminutas faldas y tops que dejan ver sus pechos.
Después se ve cuando pido una botella y me siento en un sillón frente a una gran mesa, ordeno comida y bebida.
Más chicas se acercan, todas me besan, me tocan, me abrazan y me susurran cosas, yo estoy fascinado, no se a quien besar mientras varias manos comienzan a masturbarme.
Después una de las chicas me susurra algo, asiento, me levanto, las demás me siguen, entramos a una habitación privada, otros hombres miran y se unen a nuestra fiesta.
-Ese fue el inicio de su fiesta privada, señor Fortia-
Me informa el joven se ve tan apuesto y varonil, en cambio yo me siento como un ridículo gusano pueril vestido con esta bata azul oscuro decorada con plumas.
- Ordenó botellas de licor, champaña, cerveza, comida, cigarros, pastillas, afrodisíacos, condones y juguetes sexuales-
El chico me muestra la lista de lo que ordené y el costo!
Por dios, son más de treinta mil en total!
-Ayer pagó quince mil con su tarjeta, exijo que liquide su deuda por completo o no lo dejaré ir señor Fortia-
Me pongo pálido porque no se donde carajos dejé mi cartera que tiene dentro mi tarjeta, balbuceo tontamente una excusa o respuesta hasta que unos toquidos en la puerta se escuchan.
-Señor Larten, el señor Desmond se encuentra aqui-
La actitud del hombre joven cambia por completo mientras se levanta de su elegante silla, acomoda su traje y se mira rápidamente al espejo que tiene colgado en la pared antes de abrir la puerta con elegancia.
-Señor Desmond, es un placer verlo aqui-
Ambos hombres estrechan sus manos con fuerza, los dos se ven imponentes, elegantes, poderosos y peligrosos.
-Señor Larten es un gusto verlo, ah aquí estas Bastian-
El recién llegado se acerca a mi, palmea con fuerza mi hombro antes de abrazarme con fuerza.
-Veo que estas despierto, tenemos que irnos, nos están esperando-
Miro al hombre porque no se si me este confundiendo o no sabe de que está hablando.
-Me llevaré a mi amigo, hay alguna deuda por saldar?-
Pregunta el hombre, el joven asiente y muestra la cuenta total.
-Es todo?-
-Crei que sería más elevada, en fin, pagaré por mi amigo-
El hombre responde despues de haberse carcajeado un poco, incluso su risa es elegante, profunda y grave.
El hombre joven sonríe, toma la tarjeta, chasquea los dedos y una hermosa asistente joven aparece, ella introduce la tarjeta en la terminal, teclea algo y segundos despues se emite el comprobante de pago.
-Si es todo nos retiramos, señor Larten, un placer como siempre-
-Espero verlo pronto, señor Desmond-
Se despiden ambos hombres, el hombre mayor me agarra del cuello, me encojo y me dejo dirigir como la insignificante marioneta que soy.
De nuevo mis pies no tocan el suelo, camino de puntillas tratando de seguirle el paso al hombre que me lleva a la salida, a nuestro paso todo el mundo se despide de este hombre, quien demonios será?
El resplandeciente sol me ciega un momento, lo siguiente que se es que estoy dentro de un elegante auto.
-Vamonos ya-
Indica el hombre sentado frente a mi, oh por dios estamos dentro de una limosina!
Jamás habia estado dentro de una!
-Eso crees juguetito chillón?-
La voz del hombre cambia al igual que su rostro el cual deja de ser humano para convertirse en un ser demoniaco.
-Estas equivocado, este es un auto carroza.
El pavor se apodera de mi cuando el lujoso interior se transforma en siniestra oscuridad, de pronto estoy recostado dentro de algo duro...
-Pero que...-
Toco las paredes, son de madera rancia, intento salir de aquí pero no puedo, golpeo con fuerza pero este sitio se hace más y más pequeño cada vez.
-Relajate juguetito chillon, tal vez no sea muy comodo el feretro que te elegí pero no te preocupes, no estarás dentro por mucho tiempo-
Comenta el perverso demonio del averno!
-Dejame salir!-
-A donde carajos me llevas?-
-HHHHEEEEYYYYY!-
-SAQUENME DE AQUI!-
Grito y vocifero pero es inútil, el auto se mueve, el maldito demonio silba y se rie porque caí por completo en su trampa.
***By Liliana Situ***