En el pasado siempre me cortaba el cabello en las escuelas de estilistas pues era gratuito.
También recuerdo que muchas veces mi cabello quedó extraño y las aprendices tardaban demasiado en cortarmelo porque esperaban a que la maestra las supervisara y corrigiera en lo que hacian pero ahora...
Ahora me veo increíble!
-Le gusta su nuevo estilo?-
Me cuestiona el barbero profesional que me mira mediante el reflejo del espejo de cuerpo completo frente a mi, muevo la cabeza de lado a lado para verme y no cabe duda, soy otro chico diferente.
-Me encanta-
Respondo sonriendo sin poder dejar de verme.
El barbero que usa guantes negros de plástico en sus manos me quita con cuidado la gran y larga bata oscura que me colocó, limpia mi ropa con una brocha esponjada y me indica que puedo levantarme de la silla.
Lo hago y al acercarme al espejo no puedo creer lo cambiado que luzco con este corte moderno y en especial el mechón de color plateado que enmarca mis facciones y mi cara...
Ese tratamiento que me aplicaron me devolvió la apariencia saludable de mi rostro pues antes me veía tan demacrado, pero lo que mas me encanta es que ya no tengo puntos negros en la nariz!
-Lo estaremos esperando-
Se despide amablemente el barbero de mi despues de haber pagado por sus servicios, le respondo que por supuesto que volveré porque me encanta el lujoso local, la música moderna y el rápido servicio, solo me tardé una hora y media en esta cambio de look!
Muy bien, ya estoy aseado, no es tan tarde, son las siete de la noche y aún me quedan quince mil para gastar lo cuales gastaré con mi chica.
"Hola?"
Su melodiosa voz cuando contesta el celular me pone nervioso, me sudan las manos, se que debo hablar pero imaginarla hace que me vuelva estupido y ni siquiera pueda hablar.
"John?"
Mi sorpresa es mayuscula porque ella adivino que le estoy hablando sin que dijera ni una sola palabra!
"John, se que eres tu, quiero agradecerte por el ramo de flores que me enviaste hoy..."
Un orgullo caliente se expande en mi pecho al escuchar que a mi amada Diana si le gustaron las flores que le envie!
"Pero no quiero que vuelvas a enviarme nada y quiero que me dejes en paz."
Mi corazón se quiebra en mil pedazos mientras un escalofrío me recorre despues de escuchar lo que mi amada dijo!
-Pe...pe...eeeer...ero...-
Balbuceo de forma temblorosa, los nervios no me permiten hablar.
"Ya tengo un hombre de verdad, ademas, su gruesa v***a es mucho mejor que tu camaroncito y me folla tan fuerte que me hace gritar."
De pronto la linda y tierna voz de Diana se transforma en la burlona voz del desgraciado ente que se carcajea de mi.
-Sin duda haber hecho un pacto contigo fue lo mejor que me ha pasado en estos últimos cien años!-
-No tienes idea de cuanto me he reido de ti, juguetito chillon!-
Termino la llamada porque no quiero seguir oyendo las risotadas demoniacas del demonio que tanto le gusta engañarme y humillarme.
Marco de nuevo el número de celular de Diana, esta vez pongo el altavoz la llamada.
Como estoy enojado por la maldita broma pesada del demonio me muevo impaciente mientras espero que esta vez si sea Diana quien me conteste.
"Diga?"
-Porque no contestas rápido el celular?-
Cuestiono ni bien me responde Diana, esta vez mi voz no tiembla porque estoy furioso, aunque no con ella.
"Perdón?"
Inquiere Diana, su tono de voz me indica que esta confundida.
-Sabes quien soy?-
Demando saber mirando el celular enojado.
"No, no se quien eres, creo que te equivocaste de número."
Responde ella de forma amable.
-Estudiamos juntos en la escuela media, te graduaste primero que yo porque reprobé casi todas mis materias y tuve que recursar el último año-
Le recuerdo mi triste y mediocre historia académica, ahora nada de eso me importa, el dinero puede comprarme un título de licenciatura, si asi lo quiero.
"Lo siento, eso fue hace hace tres años, no recuerdo a mis compañeros de clase."
Escucho antes que la llamada se termine.
Más enojado que antes vuelvo a marcar el número de su celular pero ella no me contesta, de nuevo lo marco pero esta vez me manda directamente a buzón, lo cual me hace volverme casi loco de rabia!
-Y porque te interesa tanto esa chica escuálida y sin chiste?-
-Tienes dinero, todos los hombres que han hecho un pacto conmigo siempre lo han gastado en putas, es curioso que tu no seas asi a menos que...-
Ignoro la voz macabra que sale del celular aunque este apagado, lo guardo y camino pisando fuerte para tratar de bajar mi coraje, como se donde trabaja Diana y a que hora sale asi que ire directamente por ella.
-Espera, te gustan los hombres y por eso es que te gusta esa chica tan plana?-
-Vaya, no serías el primero que al tener dinero decide vivir su vida con libertad, quien soy yo para juzgar y criticar, digo, cada quien tiene gustos diferentes...-
Detengo mi marcha antes de gritar.
-PODRIAS CALLARTE?-
-Estoy harto, HARTO DE ESCUCHAR TUS ESTUPIDECES DEL DEMONIO!-
La gente que caminaba en la acera de enfrente me mira con una mezcla de asombro y miedo, dos mujeres se abrazan antes de caminar más rápido para alejarse de mi, dos taxistas que estaban fumando recargados en sus autos estacionados me miran con repulsion y lastima.
-Ay juguetito chillón, le quitas toda la diversión a mi dia-
De pronto la voz en mi cabeza se calla, echo a caminar de nuevo para alejarme de la gente que me vio porque se que estan pensando que soy un pobre loco drogado.
Perfecto, son casi las nueve de la noche, la sucursal de la tienda de electrodomesticos donde Diana trabaja por las tardes esta a punto de cerrar, algunas luces dentro del local se apagan, veo a sus compañeros salir por la puerta principal y detras de ellos aparece mi chica, sonriendo y platicando como siempre.
Al instante, todo mi enojo y frustración desaparecen al ver la sonrisa de Diana, escuchar su risa y su voz hace que mis rodillas tiemblen, mis piernas se sienten debiles, mi corazon late acelerado y siento un calor sofocante que me inunda.
"Los veré mañana."
Se despide Diana de sus compañeras, estoy reuniendo las fuerzas para acercarme hasta ella, les ordeno a mis piernas que se muevan para que lleguemos a ella pero entonces lo que veo rompe mi reciente ilusión.
Un chico alto, fornido pero feo la verdad toma las flores de los brazos de Diana antes de besarla en la boca apasionadamente.
Ni todas las torturas del sádico engendro del infierno me hicieron sentir este dolor y agonía que estoy sufriendo en este instante.
"Muchas gracias bebé por el ramo de flores!"
"Desde que lo vi supe que habías sido tu aunque el nombre que inventaste para enviarmelas fue muy original!"
Exclama agradecida Diana, el idiota ese sonrie de lado mientras la mira, vuelve a besarla en los labios rapidamente antes de contestarle.
-Te gustaron nena?-
-Es solo un detalle para demostrarte cuanto te amo, no es la gran cosa-
Aprieto el puño porque ese bastardo de mierda se esta robando no solo mi obsequio, sino tambien a mi chica!
Tendrá que morir por su insolencia el maldito desgraciado.
-Vamonos ya, te llevaré a casa-
Indica el imbécil, Diana quita sus brazos del cuello de ese cabrón, ambos se toman de la mano y caminan hacia el auto rojo económico, me sorprendo porque mi chica abre sola su puerta y toma asiento al lado del conductor.
El estúpido abre la puerta trasera del auto, avienta sin cuidado el ramo de rosas en el asiento y cierra antes de tomar asiento delante del volante.
Me quedo mirando como un perdedor cuando el vehículo se pone en marcha...
Me quedó solo en la calle, de pie, tosiendo el humo n***o y apestoso que expulsó el escape de la carcacha esa donde se fue mi chica.
-Que paso Romeo, creí que ya tenías de rodillas a tu damisela y te la follarias hoy-
Esta vez no me enoja el comentario del ser infernal, en algo tiene razón, creí que ese ramo de rosas haria que Diana recordara que una vez le regalé una rosa en su cumpleaños, pero no fue asi.
-No importa, mañana intentaré otra cosa-
Extiendo la mano, un taxi se detiene frente a mi.
-Lleveme al mejor bar...-
Comienzo diciendo cuando me acomodo en el asiento trasero desgastado de este taxi, el chofer me mira por el retrovisor cuando hablo.
-No, mejor lléveme al mejor lugar donde esten las prostitutas más caras de esta zona-
La sonrisa pervertida y asquerosa del gordo chofer me indica que sabe a donde llevarme por lo que pone el auto en marcha.
Esta noche gastare el resto de mi dinero en comprar sexo.
***By Liliana Situ***