Prólogo
La universidad de High Hill, mi sueño y a la vez mi más grande temor.
Hectáreas de campo con decenas de edificios repletos de adultos jóvenes privilegiados que no saben lo que significa la palabra "no". Los mejores y más corruptos profesores. Y claro, oportunidades que se presentan una sola vez en la vida.
Para alguien como yo, que busca una carrera en la política, la universidad de High Hill puede ser tanto la propulsión necesaria como la condena perfecta. Mi vida entera depende de lo que suceda durante mis estudios aquí. Si a eso le sumamos el esfuerzo que tuve que hacer para obtener mi beca, obtenemos un temor estratosférico a fallar. Simples matemáticas.
Así que no me no muestro mucho entusiasmo cuando mi guía, una estudiante de segundo año de cabello pelirrojo y cutis perfecta, me dirige hacia el auditorio mientras me habla acerca del Certamen.
— El Certamen es básicamente un concurso misógino y machista realizado por los chicos de los apellidos millonarios que asisten a High Hiill —me explica ella. — Se realizan una serie de pruebas en el auditorio el primer día a las chicas de nuevo ingreso y cada uno elige a una chica.
Me cuesta dar crédito a mis oídos. Pensé que ese tipo de prácticas se habían quedado atrapadas en los noventas.
— ¿Y qué ocurre con las elegidas? —inquiero.
— Son transferidas a la residencia de hombres, cada una a la habitación de quien la eligió.
Se me revuelve al estómago y me cuesta ocultar mi mueca de asco.
— Lo sé — responde la guía. — A mí también me parece absolutamente horrible y posesivo. Arroja el feminismo varias décadas al pasado.
— ¿Y qué ocurre si alguna de ellas se niega? — pregunto por preocupación real por todas aquellas chicas.
La estudiante de segundo año me mira con pesadez, como si quisiera tener una respuesta diferente a mi pregunta.
— No importa. En el Certamen, nunca importa lo que las mujeres opinan o quieren.
Ya hemos cruzado la mayoría de enorme jardín que lleva al auditorio, y este edificio se encuentra peligrosamente cerca. Las manos comienzan a cosquillearme, mientras me preparo para el horripilante mundo al que estoy a punto de entrar.
— ¿Cómo es que la coordinación de High Hill permite que el Certamen tenga lugar?
Esta vez mi guía suena repugnada.
— Este grupo de chicos es una combinación invencible de familias poderosas. Controlan todos los recursos que tiene High Hill. El decano es su perro, les permite cualquier cosa que deseen. Los nombró la frateridad "Zeta", la única fraternidad que existe en la universidad. Así todo lo que hacen lo excusa diciendo simplemente que es normal que las fraternidades hagan ese tipo de cosas.
— Es deplorable — exclamo.
A pesar de mis ruegos, llegamos al auditorio. Nos detenemos cerca de las puertas, donde otros estudiantes tienen una lucha interna para obtener el valor que necesitan para entrar.
— ¿Y si no entro? — pregunto en un ruego.
— Te castigarán. Es mejor que entres — me informa la pelirroja. — Suerte nuevita.
Me quedo sola ante el imponente edificio. Puedo escuchar el bullicio del otro lado de las puertas. Mi corazón comienza a latir aceleradamente. Siento los pies pesados, como si mi cuerpo me advirtiera sobre no dar un paso más. Pero lo ignoro.
Entro al auditorio.