Un catorce de febrero el día más romántico y cursi del planeta nacen los hermanos Banner, hijos de un relacionista público de artistas famosos Jhoner Banner neoyorkino y una pianista alemana de nombre Gretchen Meyer, pesando 3,2 kg y rojitos como unos tomates, con pequeños mechones de cabello tan rubio que parecían blanco.
Crecieron como niños privilegiados en las mejores escuelas, viajes y todos los lujos que alguien puede tener, sin embargo, su madre los mantenía con los pies en la tierra, era fiel creyente del trabajo duro y de crear un cambio en la sociedad, para que los chicos no se volvieran unos jóvenes y más tarde adultos caprichosos, los inscribió en deporte, arte y música, así como, iban con frecuencia a obras de caridad.
Su esposo constantemente estaba ausente así que Gretchen se dedicaba a sus hijos, mientras Jhoner viajaba mucho por su trabajo, ella acostumbraba a cultivar la vida de sus hijos y también ha hacerles disfrutar, tenía por costumbre llevarlos a parques de atracciones o a tomar un helado después de asistir a sus lecciones, a pesar de todo eran felices y se sentían afortunados, pues su madre cubría todos los vacíos y ausencias de su padre.
Todo cambió una noche de una tormenta cuando Gretchen salió de la casa después de recibir una llamada y nunca regresó debido a un accidente donde perdió la vida de inmediato, el pavimento estaba resbaladizo y ella perdió el control impactando con un árbol, cuando llegó la policía a avisar al apartamento, los chicos que en ese momento tenían doce años estaban al cuidado de la Nana que fue quién recibió la triste noticia para luego transmitirla a Jhoner que se encontraba en Europa, tardaría al menos ocho horas en llegar y los chicos ya habían notado su ausencia.
—¿Nana, Por qué vino la policía?—preguntó Jhon.
—Niños creo que es mejor esperar a que llegue su papá para que lo hablen con él—.
—¿A qué te refieres?, ¿le pasó algo a mamá?,¿Porque no ha llegado todavía?—,preguntaba Jhoseph.
—Niños, ya está bueno de preguntar, qué tal si les preparo un vaso de leche caliente a cada uno, se acuestan a dormir y mañana ya papá estará aquí cuando se levanten—.
—A mi no me lo parece, quiero esperar a mami despierto—, dijo Jhoseph.
—Hermano mejor esperemos a mamá en nuestra habitación cuando ella llegue seguro subirá a darnos las buenas noches—,dijo Jhon.
Y así los dos se fueron a su cuarto después de haber tomado un vaso de leche, se acostaron y en la espera que se quedaron dormido hasta el día siguiente cuando los despertaron las voces y movimientos en la casa, contentos se cambiaron la ropa de dormir para recibir a su padre pero al bajar las escaleras se encontraron que la casa estaba inexplicablemente llena de grupos pequeños de familiares y amigos llorando sin consuelo y su papá sentado en el despacho con los ojos enrojecidos.
—Llegaste papá—,dice Jhon.
—Papá no nos han querido decir dónde está mamá—dice Jhoseph.
—Hijos tengo que decirles algo muy difícil por favor siéntense y cierren la puerta, anoche cuando su mamá salió ha pasado algo terrible, hubo un accidente y su mamá, su mamá, no volverá a casa—.
—No papá no puede ser, tiene que ser un error, lo más seguro es que está bien y está por venir—.
—No hijo, se que es duro, ya fui al hospital y la vi, en fin deben ser fuertes, se tienen el uno al otro, a mi y a sus abuelos y lo más importante su mamá les amaba más que la vida, los quiso enseñar a ser buenos y fuertes, no lo olviden—.
Después de eso todo pasó con un mal sueño llegaron primero los abuelos paternos, luego su abuela Ernestine de Alemania y ambos nunca soltaron sus manos durante el sepelio, no pudieron ver a su madre en la urna por el estado en que se encontraba el cuerpo de Gretchen, así que los gemelos la última imagen que tenían de su madre fue cuando les dio un beso y les dijo que los amaba a cada uno antes de salir.
—Jhon siempre se mostraba fuerte, lloraba en silencio tratando de darle apoyo a su hermano, que siempre era más sensible y en ese momento gritaba a todo pulmón—.
—Mamá, ¿por qué te fuiste?¿por qué nos dejaste si te necesitamos?, ahora que vamos a hacer, nos dejaste solos te odio—, Jhoseph desesperado abrazo a su hermano privado en llanto.
—Sabes que nos tenemos uno al otro, vamos a superar esto, Jhoseph, juntos ya verás no nos dejaremos vencer, lograremos que mamá esté orgullosa desde donde está—.
—Niños, siempre su madre estará en sus corazones y yo con ustedes, son los hijos de mi única hija y mi orgullo, así que no están solos—.
Todo cambiaría a partir de ese día, perdieron a su madre, su estabilidad y hasta su padre, que cayó en una espiral de autodestrucción, no paraba en la casa, continuamente estaba borracho, los chicos constantemente estaban solos con la Nana hasta que las cosas llegaron al límite cuando su padre había intentado quitarse la vida cortándose las venas en la bañera y lo había encontrado los chicos y tuvieron que llamar al 911.
Había una decisión que tomar, antes que el padre perdiera la custodia por completo de los chicos, así, que su abuela vino de Alemania a buscarlos para que vivieran con ella, hasta que su padre lograra salir de la depresión y volviera a ser responsable de su vida y la de sus hijos para ello debía recibir terapia y controlarse con un psicólogo, por los momentos debería vivir con sus padres. Así que cerrarían el apartamento familiar y se separarian solo por un tiempo, para darles la posibilidad de recuperarse.
—Hola abu, ya sabemos que vienes por nosotros—,dijo Jhon.
—Yo no me quiero ir, esta es mi casa, todavía huele a mi mamá, aquí están sus cosas—, dijo Jhoseph.
—Es solo por un tiempo, así que aquí estará todo esperandolos tal como está, intacto, ahora si desean pueden hacer una caja de los recuerdos de mamá, cada uno podrá tomar algunas cosas que le pertenecían y guardarlas allí, así cada vez que quieran recordarla o sentir que está con ustedes, podrán tomar algo de allí—.
—De acuerdo—, dijeron ambos animados.
Y así lo que iba a ser una temporada corta se convirtieron en seis años fuera del país, su papá después de pasar años yendo y viniendo de rehabilitación finalmente había tomado el control de su vida y empezando a trabajar, había perdido sus clientes y debía empezar de cero en todo, así que su abuela se había hecho cargo era exigente y dura pero también los llenaba de amor y seguridad.
Jhoner iba a visitarlos a Alemania pero los chicos igual se sentían que los había abandonado y en el peor de los momentos, cuando más les hacía falta y eran unos niños, con el tiempo había conocido a una mujer que lo había ayudado a salir del fondo donde se encontraba y eso era algo que Jhon no se lo perdonaba, que hubiese buscado una sustituta para su mamá.
Volvieron a Nueva York para hacer la Universidad allí, Jhon estudiaría administración de empresas y Jhoseph, lo tenían claro vivirían en un apartamento a parte del de su infancia y abririan su propia agencia de publicidad, que con la capacidad que tenían ambos, esfuerzo y su preparación lograrían llevar su empresa al máximo nivel y de hecho con los años este sueño se había hecho realidad, era una agencia que contaba con gran cartera de clientes importantes, por eso se tomaban muy en serio el nivel que solicitaban para seleccionar el personal.
Compartían no solo el físico el cual era muy difícil diferenciarlos, sino el apartamento, su pasión por las carreras de carros, el gusto por las mujeres y por el sexo, habian compartido mujeres, se las habian intercambiado, habian ido a clubes de sexo pero en los ultimos tres años habían asistido sin falta a un crucero s****l, donde los mas importante era que protegian su identidad.
En el crucero tentación podian vivir cualquier tipo de fantasía desde orgias, trios, b**m, y cualquier pedido exótico, lo unico que no se permitía era sexo con menores de edad por eso a todos los participante les pedían su identificación y eran previamente comprobados.
Y allí estaban una vez más para disfrutar del placer sin ningún tipo de restricción, por supuesto con habitaciones totalmente separadas y con habitaciones tipo suite con lujos y diferentes ambientes con una vista al mar que no tenía precio.
Las reglas eran claras ya ellos lo sabían de memoria habría tres cenas grupales donde podrían escoger algunas opciones de pareja, proponer y esperar la respuesta de la misma a ver como y cuando querían jugar, el crucero tenía diferentes tipos de tiendas para cada propósito desde regalos románticos y tiernos, hasta juguetes sexuales de los más elaborados, todo a gusto del cliente, también se podian hacer pedidos para ser retirados en alguno de los puertos cercanos por donde pasarían.
No podrían bajo ningún concepto saber la identidad de su pareja pero podrían solicitar algunos datos de la persona escogida, como gustos y preferencias, experiencias y fantasías a cumplir, todo sería canalizado a través del contacto que los recibía, en su caso se llamaba "Sébastien" y si habia algun tipo de problema sería con una persona de autoridad.