Me estremezco en mi nido, agarrando un edredón azul marino con anclas blancas en mi pecho, mi espalda me pica mientras su semen se seca. La cabaña es muy silenciosa. El único sonido es mi propia respiración superficial. No puedo decir si tengo frío o calor. ¿Puedes ser ambas cosas al mismo tiempo? Es como si la gravedad fallara y la sangre me cayera a los pies, pero mi pobre corazón todavía intenta bombear y chisporrotea como un pez en tierra seca. He estado aqui antes. Esta no es la primera vez que estoy en una cabaña vacía y silenciosa, con el corazón hecho pedazos y desparramado mientras me desangro solo. Yo era un cachorro entonces, pero está grabado tan profundamente en mi mente que ni siquiera es un recuerdo. Siempre que pienso en ello, siempre es el presente, siempre el momento

