Ling no detuvo a la bella mujer que danzaba bajo la lluvia, en cambio se dedicó a observar la escena qué tenía frente a él con una sonrisa en los labios y una mirada llena de ternura, sin mirar a sus subordinados habló para dar una orden. —Traigan una toalla para la señorita White y algo de ropa. —Enseguida señor. —Señor Ling ¿la llamo? —No, esperemos un poco. Después de un par de minutos Rachel no sabía el porque pero se sentía mejor, la sensación de que algo pasaría le volvía en algún momento pero la lluvia le calmó los nervios. Ling le entregó una toalla cuando se acercó, le sonrió y tomó la sombrilla por ella la guío dentro de las oficinas y le pidió a Ming la llevara a cambiarse de ropa. —Señorita White sígame por favor, mi jefe mandó traer ropa seca para usted aquí tiene

