Betty le mantuvo el paso al criminal, que, para ser un mafioso, el cual se mantenía detrás de una silla, estaba en muy buen estado físico. Sus largas zancadas la alejaban cada vez más de ella, pero no se dio por vencida, seguía corriendo detrás de él. Se adentró por un callejón que los condujo a ambos, fuera de la zona comercial de la ciudad. Llevándolos directamente a la zona de negocios, en donde los rascacielos, y los millones de transeúntes podían esconder a cualquiera. Y esa era precisamente la intención de Rossi, perderse entre la multitud. Pero su táctica no le iba a funcionar, la decidida mujer se las arregló para mantenerle la pista. Cuando volteó para buscarla, y la hallo justo detrás de él, corrió hacia la calle, y entonces una camioneta blindada, pero elegante, apareció

