Martín permanecía tirado en el piso, donde se había deslizado luego de enterarse quien era su compañera. Betty lo observo con aberración, no deseaba ayudarlo, era un narcisista, que creía que el mundo giraba alrededor de su persona, y solamente él. Comenzaba a odiar este retorcido juego mental con el que los estaban manipulando. Una parte de ella quería botar todo por la borda, simplemente dejar de participar. Pero no debía rendirse. Tenía que concentrarse en lo que se encontraba al final de la meta, su puesto como agente del FBI. Cumpliría su sueño de traer justicia a los indefensos, a los que no podían alzar su propia voz. —No creas qué, porque nos colocaron juntos como equipo, vamos a convertirnos en los mejores amigos. — dijo Betty cabreada. Aún no creía lo que veían sus ojos,

