Saskia retrocedió un paso, alarmada por su aparición, Hunter no se inmutaba en que ella esté hablando por teléfono para mirarla fijamente con más intensidad de la que le gustaría.
—¿Saskia? —Exclamó Blair —¡Saskia! ¿Dónde estás?
—Nowhere Bar —Susurró ella, lentamente.
Hunter miró su alrededor y suspiró, esperando que Saskia colgara el teléfono. Saskia tras decirle la dirección colgó y dejó el celular presionándolo con fuerza en su mano, mirando a Hunter como si fuese un depredador.
—Lamento interrumpir tu llamado, solo quería estar tiempo a solas contigo. —Le dijo con suma tranquilidad. —¿Estás bien? Pareces alterada.
—Me has dado un susto apareciendo así. —Le contestó, a la defensiva.
—Oh. No fue mi intención, no quise hacer ruido porque hablabas por teléfono.
—¿Qué haces aquí?
Él frunció las cejas, incrédulo.
—Creí que era una señal. Me has coqueteando al entregar el cóctel y luego has salido al callejón. —Movió las manos en el aire.
Saskia liberó todo el aire en los pulmones.
—Creíste que íbamos a echar un polvo en… ¿Un callejón?
—O al menos un beso. —Se encoge de hombros.
—Que iluso.
Pasó por su lado y entró al bar de nuevo, ligeramente más calmada mientras se dirigió hacia la barra. Saludó a Claudia con la mano, indicándole que ya había vuelto y se acercó a su hermano.
—Debemos irnos.
—¿Iremos? Es viernes, si nos vamos el jefe se enfadará.
—Ya explicaré en camino, vámonos.
Saskia palidece al ver que en la mesa de Hunter había al menos cinco hombres junto a él, todos robustos, altos y musculosos conversando entre ellos.
—Creo que ahora hay todo un grupo de cazadores. —Susurró.
—¿Qué? —Cole la miró sorprendido.
—Estoy asustándome, así que o nos vamos ahora o me voy sola.
Cole se quita el delantal y la mira horrorizado
—¿Serias capaz de dejarme, maldita?
—Instinto de supervivencia ¿Ok?
Cole pone los ojos en blanco y ambos caminan hacia la salida, luego verían que explicación darle al jefe.
Al estar cerca de la salida, uno de los hombres sujeta del brazo a Saskia deteniéndola. Saskia suelta un respingo ante el contacto, sin embargo, el señor no parece tener intensión de soltarla a pesar de estar en público.
—Déjala, Gave. —Hunter le dice. —Ya la examiné, no parece tener marca.
El tal Gave la escanea con la mirada
—¿Por qué no te sientas con nosotros, bonita? —Ignora totalmente a Hunter
—Déjenme. —Jaló de su brazo. Pero sólo logró que la presionara aún más.
—Vamos, Gave, no es bruja. —Hunter insiste.
—Oye, déjala. —Cole jala a Saskia.
Se sintió como un oso de peluche al cual ambos jalan de sus brazos en distinta dirección.
—¿Por qué? Apestan a brujos. Díganme, ¿Son brujos sin aquelarre? ¿No saben qué los brujos sin aquelarre no sobreviven mucho?
—¡Déjala! —Comenzaron a llamar la atención, algunos clientes estaban por girar a verlos.
Saskia se tensa en cuanto siente una mano colocarse en su espalda baja, y acto seguido alguien se posiciona a su lado. Ambos miran con asombro como Karteen aparece, con su revoltoso cabello y una sonrisa les da una rápida mirada a todos.
—Siempre apareces y arruinas la fiesta. —Gave suspira, rendido.
—Vamos, Gave. No me hagas pedirlo. —Sonó divertida.
Él suspiró y soltó a Saskia sin dudarlo dos veces, mira con recelo a la castaña mientras se cruza de brazos.
—Sabes que no podrás interrumpir nuestro trabajo siempre, ¿No?
—¿Debo recordarte cuantos favores me debes? —Se llevó ambas manos a la cintura, frunciendo las cejas.
Gave hizo un mohín.
—Sabes que mi trabajo es matarlos.
—No son brujos. —Miente con clara facilidad. —Tienen ancestros brujos, pero no son capaces de hacer magia. Su generación ya es débil.
—¿Y qué eres ahora? ¿Defensora de brujos incompetentes?
—Solo recuerdo como hacer tu trabajo, Gave. —Inclino la cabeza aún costado mirándolo bien —No pueden dañar brujos que no hagan daño a los demás. Es el pacto. ¿No?
Todos se miraron entre sí. Le habían creído completamente que los mellizos no eran brujos competentes, pues ella siempre tenía respuestas rápidas que resultaban ser sumamente engañosas y por supuesto, ninguno de ellos le haría la contra.
—Venga, vayámonos. —Karteen les da una mirada a los mellizos, quien la entienden al instante y caminan con rapidez hacia la salida.
Al salir reciben el aire fresco de la madrugada y sonríen aliviados, Karteen reclame sus labios mirando a las calles.
—¿Qué haces aquí? —Le pregunta sorprendida
—Es viernes por la noche, pensaba en tomar algo, divertirme, salirme con la mía, pero no, al parecer primero de pedirme un trago debo salvarlos de cazadores.
—Ellos te conocen. —Cole alzó ambas cejas. —Dijiste que eras nueva, que no conocías a nadie en Louisville.
—Corrección: no conozco ningún humano en Louisville.
—¿Y conoces cazadores?
Se encogió de hombros, despreocupada.
—Tengo muchos contactos. —Guardó ambas manos en los bolsillos de su chaqueta. —¿y ustedes qué? ¿No iban a hacer nada? Si siguen con esos instintos de supervivencia no durarán mucho en lo mítico ¿Eh?
—Nuestro líder viene en camino. —Saskia puntualiza.
—Si, bueno, si hubieran esperado a su líder, Gave ya los hubiera matado. —Alza ambas cejas—Que asco de supervivencia tienen. ¿No son brujos? Podían haberse puesto a decir algunos conjuritos. Yo que sé, quitarle la vista, darle dolores de cabeza, quitarle la dignidad; tampoco es como si tuviera mucha.
—¡Pero si somos nuevos! —Exclamó Saskia, llevando ambas manos a su cabeza —¡Apenas sabemos mantenernos parados!
—Lo noté.
—Espera. —Cole achino sus ojos, mirándola con desconfianza. —¿Eres vampiro?
—Por supuesto. —Lleva una mano a su pecho, muy digna. Su palidez era evidente.
—¿Y qué hace un vampiro con amigos cazadores?
Ella ladea la cabeza, pensativa.
—Digamos que mucha gente me conoce y viceversa. —Mueve las manos en el aire. —Me tomo muy en serio lo de hacer favores, prácticamente medio mundo me debe deber algunos.
—¿Cómo sabemos que no estas mintiendo? Allí dentro mentiste con gran facilidad.
Karteen alzó ambas cejas, con falsa indignación.
—Sí no me crees pueden volver adentro con Gave y sus cazadores a esperar a vuestro líder.
Ambos se miraron con los ojos entrecerrados y Saskia carraspeó ante la tensión.
—Okey, hay mucha tensión aquí…
—Pues, al parecer la chica que ayer almorzó con nosotros en el instituto y fingió inocencia al ser tímida y no conocer a nadie ahora es un vampiro con amigos cazadores. —Cole la atacó con sus palabras.
Karteen no se deja intimidar, lleva ambas manos a su cintura y se inclina, mirándolo estupefacta.
—¿Disculpa? Estas vivo gracias a mí.
—Eso no quita el hecho que nos has mentido.
—No les he mentido, simplemente oculté detalles de la realidad. —Puntualiza.
—Eh… —Saskia vuelve a carraspear, disimuladamente.
—Es lo mismo que mentir. —Cole la Ignoró.
—Por supuesto que no. —Karteen también.
—¿Siempre eres así de mentirosa?
—¿Te interesa?
Saskia fingió toser.
—Solo quiero saber si nos has mentido en otras cosas.
Karteen eleva una de las comisuras de sus labios.
—Averígualo.
—¡Uf, que calor hace aquí! —Se abanicó con la mano Saskia, dándole una mirada de advertencia a su mellizo. Sus ojos caen en un DBS que se estaciona frente a ellos y baja Blair, apresurado. —¡Llegó p**i bruji!
Blair hace una mueca ante eso. «¿p**i bruji?»
—¡Saskia, Cole!
Los examina con la mirada, notando que ambos parecían estar perfectamente bien. Luego mira a Karteen quien aún estaba de brazos cruzados por encima de su pecho y el ambiente tenso.
—¿Y los cazadores?
—Pues si te hubieran esperado ya estarían muertos tus brujitos, hombre. —Karteen rodea sus ojos. —¿No pudiste hacer un portal?
—Toda mi magia está siendo consumida por mi aquelarre. —La fulmina con la mirada—¿Qué haces tú aquí?
—¿Se conocen? —Saskia preguntó, sorprendida.
—Vuestro líder me debe un favor. —Sonríe ampliamente ella, triunfante.
Blair puso los ojos en blanco y los miró.
—Por favor no me digan que le han pedido un favor.
—¡Me ofendes!
—Vámonos. —Ordena Blair cansado guiándose para ir hacia su auto.
Saskia mira con curiosidad a la castaña, sin embargo, ella hace habla, divertida.
—No se metan en problemas, Hewitt’s.
—¿Tú que harás?
—Manipular a alguien. —Susurra Blair. Ella lo llegó a escuchar y le puso mala cara.
Niega y señala con la cabeza el bar.
—Me divertiré.
Saskia acepta y camina hacia el auto. Cole la ve entrar felizmente al bar, niega con la cabeza y se mete al auto.
Una vez dentro –ambos en el asiento de atrás–, Blair comienza a conducir.
El viaje fue silencioso, ninguno quería interrumpir aquel momento y Saskia pensaba en Hunter, no parecía contento con la situación y, de hecho, se había interpuesto con lo que hacía Gave. Saskia también recordó a él decir que empezará las clases en el mismo instituto.
—¿Cómo se libraron de los cazadores?
—Apareció Karteen. —Contestó Saskia, con el brazo apoyado en el apoyabrazos y su mentón sujetado con su mano, mirando el camino desinteresadamente. —Ha sido extraña. Ella es extraña.
—¿Por qué?
—No lo sé. Es de esas personas que son extrañas y no sabes por qué.
—Bueno, nos ha salvado. —Cole se encoge de hombros.
—¿Y eso? —Blair los mira por el espejo retrovisor.
—Un cazador sujetó a Saskia del brazo. Dijo algo sobre que los brujos no sobreviven sin aquelarre.
—¿Y qué esperaban para irse? ¿Una invitación por carta?
—Me tenía sujetada con fuerza ¿Ok? —Saskia lo mira, cansada. —¿Qué querrías que hiciera?
—¿Debo recordarte que eres bruja?
—No me sé ningún abracadabra.
—¡Conjuros! —Corrige.
Puso los ojos en blanco.
Al llegar, todos bajan del auto y caminan hacia la entrada, donde entran al edificio.
Saskia imaginó encontrarse con un completo caos, todos asustados y corriendo de un lado a otro por literalmente tener cazadores buscándolos, sin embargo, para su sorpresa, vio que dentro de edificio todos caminaban normalmente, algunos con comida, otros con libros, otros solo conversando.
—¿Y el caos? —Preguntó Cole, haciendo una mueca, disgustado.
Blair frunce su ceño.
—Somos un aquelarre maduro, no nos ponemos alterados por cazadores.
Saskia hace una mueca, también disgustada. Sin embargo, algo le llama la atención, Samantha tenía una mueca mientras estaba cruzada de brazos, escuchando como Chloe parece decirle algo y ella solo ponía los ojos en blanco y miraba hacia otro lado.
—¿Atacaron a Samantha? —Preguntó en un susurro.
—Sí y a Chloe.
—Chloe parece verse bien. —Cole las examina con la mirada.
Chloe estaba en perfectas condiciones, como si no le hubiera sucedido nada. Sin embargo, Samantha tenía un raspón en su mejilla y su mano vendada.
—Samantha está perdiendo su magia, su curación es humana a diferencia de Chloe. —Explica.
—¿Pierde su magia? —Saskia giro a verlo, Blair también la miró. —¿Eso es posible?
—Sí. Hoy dormirán en el edificio, su tío les indicará cuáles serán sus habitaciones. Advierto qué los hombres no pueden estar en los dormitorios de las mujeres y viceversa.
—¿Y si tengo una crisis existencial y necesito a mi mellizo?
—Pues que pena.
—Saskia si tiene pesadillas necesita a alguien cerca. —Cole le dice, con tranquilidad. Blair le presta atención en cuanto nota que lo dice sinceramente.
—Vale. Pero no puedo dejar que se vean, ni aunque fueran hermanos. Pondrían en duda mi autoridad. Saskia, si tienes una pesadilla recurre a Chloe, es tu amiga. Procuraré que sus habitaciones estén cerca.
—Vale.
—En caso de urgencias mi habitación es la número 0, allí me encontraran.
—Vale.
Saskia hace una mueca, y vuelve a dirigir su mirada a Samantha pero encuentra algo mucho mejor.
—¡Tío loco!
—¡Sobrinos!
Ambos corren dejando atrás a Blair, al llegar a él, Saskia le da un abrazo. Nunca le había caído bien su tío por su locura, pero ahora que entendía cómo era el mundo le caía de maravilla. Incluso era capaz de extrañarlo.
—¿Se han metido en problemas?
—¡En absoluto!
—¿Por qué eso suena a una mentira?
Saskia sonríe avergonzada.
—Venga, hoy dormiremos en el edificio. Les mostraré sus habitaciones.
Los tres caminan hacia el ascensor que esperaba con las puertas abiertas, Paul teclea el tercer piso y acto seguido el ascensor se cierra y comienza a subir.
—¿Por qué todos se esconden en este edificio?
—El edificio es el hogar de casi todos los brujos, también es el instituto, está rodeado de un campo de fuerza inexpugnable que lo provoca nuestro líder. Él nos mantendrá a salvo mientras descansamos.
—p**i bruji sirve para algo.
—¿p**i bruji? —Repite riéndose a carcajadas.
Saskia lo miró divertida y negó con la cabeza.
—Hay horarios para dormir. —Cuenta Paul. —Todos están despiertos ahora porque están asignando habitaciones a los que no duermen aquí, pero en media hora todos dormirán. Procuren hacer absoluto silencio, respetan mucho aquí los horarios. Recuerden que estamos en un aquelarre muy bien organizado.
Llegan por un extenso pasillo, donde es la habitación de Saskia. Al llegar a la habitación número 63 se detienen.
—Está será tu habitación, Saskia. Llevaré a Cole a su habitación. Aprovecha y duerme.
—¿Tienes carga en tu móvil? —Le pregunto su hermano. —Llámame si sucede algo.
—Vale. Adiós, hermanito. Adiós tío loco.
—Descansa.
Entró a la habitación y miró su alrededor, no era grande pero tampoco pequeña. Contaba con lo necesario, cama, muebles, un espejo de cuerpo completo, un ventanal y un pequeño baño privado.
Saskia suspiró y no le dio mucha atención a su habitación, simplemente se acostó en la cama mirando el techo pensando en todo lo que había sucedido en el día.
«el jefe se enojará» pensó con una mueca.
La sola idea de dormir con el uniforme del trabajo la hacía sentir aún más cansada, se quitó la ropa quedando solo en ropa interior, apagó la luz y se recostó en la cama.
Miró el techo a oscuras por unos minutos sin poder dormir, se giró por sobre la almohada unos miles de veces, pero aun así era incapaz de poder pegar un ojo. Cogió su teléfono y notó que tenía un mensaje.
«Lamento si Gave te asustó.
Creo que nunca te agradecí por darme tu número. H»
Sonrió y escribió la respuesta.
«Hubieras dicho antes que eres un cazador y no te daba mi número. S»
No tuve tiempo para salir del chat que él contestó.
«Me alegro de no haber dicho mis pasatiempos entonces. H»
Mordió su labio sin saber que responder. ¿Lo dejaba en visto o le preguntaba cosas?
«Te veo en el instituto el lunes, cazador. S»
«Te veo el lunes, falsa bruja. H»
Negó con la cabeza y siguió mirando su teléfono, sin responderle. Abrió sus r************* para verlas, sin embargo, su rostro palidece al notar que su teléfono se ilumina y luego comienza a apagarse, por falta de batería.
Saskia dejó caer el celular aún lado y miró el techo.
¿Ahora qué?
Habían pasado al menos dos horas de estar despierta, girándose una y otra vez sobre las almohadas, caminando en círculos en la habitación e incluso lavándose el rostro por enésima vez. Miró por la ventana, miró por la puerta, miró por el baño, e incluso se había metido dentro del armario. Aun así, no podía dormirse.
Sentía que estaba nerviosa, su corazón latiendo rápidamente contra su caja torácica y sus manos sudorosas.
Maldita ansiedad.
No resistiendo estar más encerrada, abrió la puerta de madera y asomó la cabeza por el pasillo. Donde nadie parecía estar, era terroríficamente un pasillo lleno de puertas, pero en absoluto silencio.
Se colocó una camisa y salió, cerrando la puerta a sus espaldas. Caminó con lentitud para no generar ruidos y se guio por el número de puestas para avanzar. Prefirió no usar el ascensor, muy ruidoso. Bajó por las escaleras.
Hasta llegar a la habitación 0.
Alzó su mano y golpeó suavemente con sus nudillos dos veces la puerta. Se giró procurando que nadie esté despierto, como si fuese una niña apunto de hacer alguna travesura.
Blair abre la puerta confuso, su pecho d*****o y solo unos pantalones cortos y descalzo. Su pecho bien trabajado y musculoso, sin ninguna pizca de tatuajes, hizo que Saskia lleve la mirada hacia ellos.
Se le seca la boca al instante y se obligó a si misma a ver su rostro y al instante le pareció adorable.
Se flotaba su ojo derecho adormecido mientras tenía la otra mano sosteniendo la puerta.
—¿Saskia?
—No puedo dormir.
Y sin ninguna vergüenza o timidez, lo empujó y entro a la habitación. Al instante nota que está decorada personalizadamente, había estanterías llenas de libros por todos lados, más de cien seguro. Un escritorio con papeles y una portátil, la cama con sábanas color bordo y una cómoda alfombra blanca que le hacía cosquillas en sus pies descalzos.
—¿Qué haces? ¡Estas desnuda!
Saskia miró su cuerpo, una camisa y bragas, luego lo miró a él.
—Es mi piyama ¿Qué tiene?
Blair la mira también, pero vuelve a mirarla a los ojos de inmediato, tragando en seco.
—¿Qué parte de no se permite mujeres en habitaciones de hombres no has entendido?
—Dijiste en casos de urgencia vaya a tu habitación. —Lo apuntó con el dedo.
Blair se cruza de brazos.
—¿Y cuál es la urgencia?
—Sufro de ansiedad. —Movió las manos en el aire. —No me puedo relajar.
Blair deja de mirarla con reproche al instante, la mira curioso unos segundos hasta que cede. Suelta un profundo suspiro y cierra la puerta.
—Siéntate.
Saskia se sentó en el borde de la cama y lo vio con sus cejas fruncidas. Blair va hacia las estanterías y coge un libro que parecía antiguo, lo abre y comienza a buscar pasando página por página hasta llegar a la indicada.
Una vez que encuentra la que necesita, sonríe satisfecho y vuelve a dejar el libro en su lugar.
Se arrodilla frente a ella, entre sus piernas. Saskia lo miró divertida.
—¿Me pedirás casamiento? Mira que debes pedirle la bendición a mi hermano.
Blair la fulminó con la mirada.
—Te enseñaré a sacarte la ansiedad. Repite conmigo… Si vis pacem habent, et nihil non erit
—Si vis pacem habent, et nihil non erit
—Si non habent lux, et non erit vobis tenebrae
—Si non habent lux, et non erit vobis tenebrae
—Si vos non habent angeli, non habetis demons.
—Si vos non habent angeli, non habetis demons.
—Akikel liberat ab omnibus qui conturbat me hodie.
—Akikel liberat ab omnibus qui conturbat me hodie.
Al instante Saskia suspiró y se siento completamente bien, la ansiedad se evaporó tan rápido como la velocidad de la luz y al instante ella sonrío ampliamente.
—¡Lo logré!
—Felicidades, novata.
Ella salta sobre él y lo abraza pasando ambos brazos rodeando su cuello. Blair se tensa completamente poniéndose rígido pero no la aparta. Saskia se separa de él y él al instante notó un brillo alegre y contagioso en su mirada.
—¡Es genial, enséñame otro!
—Ya es tarde…
—Por favor. —Hizo morritos.
Blair la miró y le fue imposible decirle que no.
—Bien. Déjame buscar algunos más que sean fáciles.
Saskia se puso de pie rápidamente, al igual que Blair. Él fue de nuevo hacia la estantería a buscar nuevamente los libros y ella se quedó mirando las demás bibliotecas con admiración.
—¿Te gusta leer?
—Evidentemente.
—¿Qué tipo de libros?
Al acercarse a una biblioteca coge uno por lazar y lo saca, se quedó maravillada viendo las letras escritas sobre él, estaba escrito en latín nórdico, pero aun así parece tan elegante, bonito y cuidado.
—Solo leo libros de hechicería.
—¿En serio? —Sonó desilusionada. —¿Por qué?
—Mi deber como líder es enriquecer mis conocimientos.
—Eres un amargado.
—Responsable, diría yo.
—Admite que eres un amargado.
—Jamás.
Sonrió y caminó de vuelta a la cama, se sienta en el borde y deja caer su cuerpo hacia atrás.
—A veces siento que estoy soñando.
—¿Por qué? —Dejó de leer para prestarle atención.
—No lo sé. Esto es increíble. Brujos…
—La magia es poder.
—¿Qué significa “muestra la verdadera magia en ti”? Es lo que has dicho en el vals.
—No todos los brujos son conscientes de su magia. A veces muestran su lado mágico de la peor forma y eso trae consecuencias.
—¿Samantha ha mostrado un lado malo?
Blair camino hacia ella y se sentó en la cama.
—Sí. Es por eso que ahora no tiene magia.
—¿Qué ha hecho? —Dejó de estar acostada para también sentarse, mirándolo fijamente.
—Tenía un novio mortal. La engañó y ella rompió una de las reglas, le hizo un encantamiento condenándole mala suerte por la eternidad.
—¿Cuál era la regla?
—Ningún brujo puede dañar a un humano.
—¿Y quién le ha quitado la magia?
—Yo.
Abrió su boca sorprendida y lo miró estupefacta.
—¿Le has quitado su magia?
—Es mi deber como líder.
—Pero…
—Saskia. —La mira a los ojos, interrumpiéndola. —Así son las cosas. Perdió todo por estar enamorada.
—No. Perdió todo porque él no estaba enamorado y era un cretino.
—De igual forma fue su culpa. Estaba enamorada, fue ciega. Por eso mismo los brujos no deben amar a los mundanos.
—¿Entonces qué? ¿Tú jamás te enamorarás?
—Si el amor me hace romper las reglas y perder mi magia, no. No me enamoraré.
—El amor no es malo. —Replicó ella. —Puede ser que haya anécdotas malas, pero solo porque no han encontrado la pareja perfecta.
Blair curva una sonrisa.
—Creo que lees muchas historias de amor.
Saskia asiente.
—Creo que lees muchos libros de hechicería.
Las comisuras de sus labios forman una sonrisa que resalta sus ojos y alarga sus generosas pestañas casi femeninas. Ambos se quedaron mirando fijamente, Saskia sintió que el ambiente que habían creado resultaba sumamente embriagador
—A veces pensar antes de sentir resulta efectivo, Saskia.
—Efectivo, sí. —Concordó. —Pero también algo cobarde. ¿Le tienes miedo al amor?
Blair soltó un suspiro y negó con la cabeza mientras apoya el libro en su regazo para abrirlo.
Pero para su sorpresa, Saskia lo detuvo alargando la mano en su dirección y colocándola en su brazo, deteniéndolo. Blair se tensa al completo ante su roce y la miró con los ojos bien abiertos.
—Respóndeme. —Insistió, sin soltarlo. —¿Le tienes miedo al amor?
Blair dudó, la quedó mirando como si le hubiese salido una tercer cabeza o fuese un alienígena.
—Tengo muy en claro cuáles son mis objetivos, Saskia. —Murmuró, suplicando mentalmente que ella lo dejara de tocar. —Heredé este aquelarre a temprana edad, pero la razón de mi éxito es que siempre puse de prioridad a mis brujos, no podría cambiar eso ahora, no podría enamorarme y volverme vulnerable. Dependen de mí.
—Sin amor las personas se vuelven miserables. —Lo siguió mirando, con sus cejas fruncidas.
—Qué bueno que no somos personas normales —Replicó —Somos brujos.
Ella soltó un suspiro y dejo de tocarlo para llevar un mechón de su cabello hacia atrás, bufando.
—Necesitas echar un polvo. Estoy segura que en cuanto lo hagas te olvidarás que eres líder por un buen tiempo. —Se encogió de hombros.
—Por favor, Saskia. —La miró aburrido, como si hubiese dicho una completa estupidez.
—Vamos, p**i bruji, no seas amargado.
Blair alzó una ceja.
—¿Sabes que decir “p**i” en una cama tiene muchas connotaciones sexuales?
Saskia sonrío divertida.
—¿Me pedirás que lo repita?
—¡Satán! ¡Mejor vete a dormir!
—Eres un amargado. —Repitió ella.
—No.
—Admítelo, eres un amargado.
—No.
—Vamos.
—No.
—A…
—Basta.
—..Mar
—Saskia…
—…Ga
—Detente.
—Do.
Saskia iba a reír hasta que siente como Blair deja caer el suelo su preciado libro para sujetarla de la cintura y recostarla bruscamente en la cama, se sentó sobre su vientre sin ejercer su peso y acercó su rostro al suyo. Colocándole ambas manos sobre la cabeza.
Ambas respiraciones agitadas fueron mezcladas ante la peligrosa cercanía.
Saskia no fue capaz de decir nada, lo miró a los ojos con la respiración agitada. Entreabrió los labios para poder respirar por allí, pero Blair capta el movimiento y baja la mirada a su boca.
Se acercó a ella, lentamente. Con su nariz trazo un camino de la comisura de sus labios hacia su oreja donde lento y claro le susurró:
—¿Sigues creyendo que soy un amargado?
Saskia al instante siente un escalofrío recorrerle por toda la espina dorsal. Lo mira boquiabierta sin saber que decir o hacer.
Blair se quita de encima, dejándole de sujetar los brazos por encima de la cabeza y se pone de pie. Saskia no duda en copiarle la acción.
—Ve a dormir. Ya es tarde.
Saskia seguía atónita, sin embargo, solo asintió con la cabeza y se giró. Abrió la puerta y caminó por los pasillos apresurada. Subió las escaleras, y llegó a su cuarto.
Al cerrar la puerta se recarga en ella y lleva ambas manos a su cabeza.
¿Qué acaba de pasar?