05 - parte dos

2132 Words
«No lo puedo creer» Saskia miraba estupefacta como Cole había podido realizar todos los conjuros, hechizos y pociones que le asignaban, mientras que ella no pudo hacer ni uno. Mientras que más hechizos acertaba su hermano más popularidad ganaba y más alejada se sentía. En cuanto se quiso acordar, se giró y contempló como su hermano ya no estaba separado por dos hombres, ahora había al menos siete o ocho rodeándolo. Mientras que Saskia estaba sola. Sentía algo amargo en la boca y un nudo en la garganta, estaba fastidiada. ¡Todo le salía y ella nada! —¡Señorita, si no se esfuerza nunca podrá hacer algo! —La profesora le regañó. —¡Me estoy esforzando! —Gritó, exhaustiva. Y era verdad, ya comenzaba a dolerle la cabeza, pero aun así haga lo que haga ella no parecía ser capaz de hacer algo bien. Sentía que no era por inutilidad, comenzaba se sentirse… Humana. —No, no se está esforzando. —Llevó ambas manos a su cintura. —Lo estoy haciendo. —Mascullo tensando la mandíbula. No podía estar más avergonzada. Encima de ser una bruja sin magia ahora todos la miraban y la profesora juzgaba. —Tendrá que ir a hablar con el líder. —Se cruzó de brazos. —¿Solucionará algo que vaya a hablar con él? —Contraatacó. —Su magia es inútil, pero al menos el líder podrá corregir su actitud. —¿Mi magia es inútil? —Repitió, incrédula. —Si es que tiene magia, claro. Saskia sintió esas ganas de llorar abrumadoras, estaba dolida y avergonzada. Se puso de pie muy digna y le sonrío alegremente a su hermano para evitar que pueda llegar a preocuparse. —Nos vemos luego, hermanito. Salió del aula y miró rencorosa la puerta antes de empezar a caminar hacia la oficina del líder. Al llegar, tocó con sus nudillos la puerta y esperó pacientemente. El líder abrió la puerta. —Estoy reunido. —Advierte —Ok, esperaré. Blair se sintió extraño al no verla insistir y simplemente girarse para esperarlo. Volvió a cerrar la puerta y se apresuró en terminar su reunión para ver que sucedía. En cuanto salieron los brujos reunidos y entró Saskia, se acercó y se sentó en la pequeña sala. —¿Por qué estás aquí? —Preguntó. —No tengo magia, soy humana. Blair echó su cabeza atrás. —Yo creo que eres una bruja. —Mi hermano es un excelente brujo y mírame a mí, ni si quiera me salió repetir un conjuro. —Quizá estés bloqueada. —Mi tío ya ha quitado el bloqueo. —Yo hablo de un bloqueo mental, causado por tu miedo, inseguridad o quizá por tu estrés. Entre cerró sus ojos. —¿Me estas tomando el pelo? —Saskia... —No tengo magia. —Repitió. —Soy humana. —No puedes ser humana. Sino no podrías entrar al instituto. —Le sonríe. —¡Genial soy una bruja sin magia! —Exclamó acostándose rendida contra el respaldo. —A ver. Solo has intentado un día ¿No? Quizá con práctica y tiempo… —Todo el aquelarre me mira como si fuese una bruja inútil o una humana inservible. —Mueve las manos en el aire. —Es exhaustivo. —Te tendría que dar igual lo que el aquelarre te diga o mire. —Le dijeron al menos unas veinte veces a Cole que nuestros padres hubieran estado orgullosos de él. ¿Qué pensarían de mí? —Tenía veinte años cuando vi última vez a tus padres y puedo asegurarte que ellos estarían orgullosos de tener una hija tan alegre y bonita. No por la calidad de su magia. —¿Tienes treinta años? —Preguntó estupefacta. —Pareces de mi edad y yo apenas tengo dieciséis. —¿Es lo único que te ha llamado la atención en todo lo que te dije? —Bien. —Hizo un mohín. —Soy una bruja con magia inútil y encima bloqueada. ¿Sabes un abracadabra? —Primero debes saber pronunciar el conjuro. —Dilo y repito. Como con el de ansiedad. Al instante recordó lo sucedido esa noche y apartó la mirada. Se relamió los labios y Blair no pudo evitar bajar la vista y verlos. Al instante meneó la cabeza alejando sus instintos humanos y volvió a centrarse en la conversación. —No funciona así. —Explicó. —Debes saberlo hacer tú, sino jamás aprenderás. —Bien. —Aceptó, mirándolo. —¿Cómo hago? —Estudia. —¿Es una broma? —Te enseñaré yo. Pero solo tengo tiempo libre de noche. ¿Algún problema? —Ninguno. —Sonrió —Pero hoy no. —¿Hoy no? —Repitió confuso. —Es que... Ejem —se movió incomoda en su lugar. —Saldré a tomar con un amigo. Blair la quedó mirando unos minutos estupefacto hasta que parpadeó reaccionando. —¿Saldrás a tomar con un amigo? —Bueno, no es un amigo... —¿Te alcoholizarás con alguien que no conoces? —¡Si lo conozco! Lo conocí el viernes y porque su amigo quiso matarme. —¿Qué? —No es que sea malo, es que es un poco... Ejem, puede que tenga un poco de trabajo duro. —Dime que no saldrás como un cazador. —Medio súplica, medio exige. —Es adorable. —Aclaró. —¿Adorable? —Repitió. —¿Un cazador adorable? —Sí, cuando sonríe tiene hoyuelos, pero unos músculos... —Cuando se dio cuenta de lo que hablaba, avergonzada se acomoda en la silla. —Bueno, mañana entonces. —Mañana. —Repite, aun mirándola de forma extraña. Ella se pone de pie felizmente, ya se le había pasado la frustración y tristeza. Se sentía mejor, consolada. —¡Hasta mañana! Salió de la oficina y marcó el número de Hunter. Caminó para bajar las escaleras, no le apetecía tomar el ascensor. —Falsa bruja. —Saludó. Por el ruido detrás supo que estaba Hunter en un lugar público. —¿Estas ocupado? Creí que podíamos adelantar. —Estoy en el gimnasio, puedes venir si quieres y me esperas. Termino en media hora. —Perfecto. Envíame la dirección por mensaje e iré. —Ok. —Aceptó. —Te estaré esperando. (...) Saskia abre la puerta del gimnasio y entra mirando a todos lados, no había muchas personas, pero supo que debía ir hacia la recepción donde una mujer con cara de pocos amigos y un cigarro en sus labios clavó su mirada malhumorada en ella. —¡Hola..., —Hunter aviso que vendría una chica. Esta por allí —La interrumpe. Caminó por donde le indicó con las cejas fruncidas hasta llegar a una sala llena de distintas máquinas para entrenar, encontró en una de pesas a Hunter y se detuvo en seco para admirar su trabajo. Flexionaba sus brazos haciendo que se contraigan todos sus músculos. No se inmuta ni un poco en sujetar la pesa y hacer que se levante. Sus labios se secan al instante. Echa su cabeza hacia atrás admirando la escena. Hunter vuelve a bajar la pesa y luego vuelve a subirla. Sataaaaaán —¿Hunter? —Preguntó, caminando lentamente hacia él. Deseando que se le quede grabado los recuerdos en la mente. Hunter es consiente que ella ha llegado y sonríe feliz, baja la pesa. Se limpia la capa de sudor en su frente con la toalla sobre sus hombros y sonríe. —Hola, falsa bruja. —Saluda. «Lo que faltaba. Que ahora él también se burle de mí inutilidad de bruja» —Cazador. —Saluda también, luchando para no darle otra revisión con la mirada. —Realmente necesito un trago. —Dame cinco minutos. Tomo una ducha y vamos a embriagarnos. Efectivamente, luego de unos minutos donde Hunter tomó una ducha y se cambió, salió junto a Saskia hacia un bar al cual llegaron diez minutos después. Ambos se sentaron en la barra. El lugar no estaba lleno, apenas había dos o tres personas más. —¿Y bien? —Hunter tomó de la cerveza que pidieron anteriormente. —El chico que parece asesinarme con la mirada no está aquí. —Es mi hermano y no. No está aquí. —Hermano. —Repitió. —¿Cómo no pude darme cuenta? El verde de sus ojos es único. —Sí, tenemos los mismos ojos. —Murmuró mirando la cerveza, le dio un trago. —Suenas triste cuando hablas de tu hermano. —Digamos que él está en su mejor momento y yo en el peor. —¿Integrarse en el aquelarre de Van Ewen es difícil? —Preguntó divertido. Saskia lo miró sorprendida. —¿Cómo...? —Si quieres huir de cazadores cámbiate tu apellido. —Bebe de la cerveza con una sonrisa divertida. —Reconocería tu apellido hasta siendo sordo. Eres una de las nuevas generaciones más poderosas de brujos. —Le dijiste a Gave que no era bruja. —Lo sé. —Se encoge de hombros. —Que idiota soy, ¿No? Me darían un buen premio y reputación el solo lastimarte. —En realidad... Tendrías todo eso con mi hermano. Yo no tengo magia. —Moví mis manos en el aire. —Soy una bruja sin magia. —¿Por qué? —Probablemente por un estrés o no lo sé. El punto que soy la bruja más inútil del mundo. —Una Hewitt sin magia. Que irónico. ¿Y tú Sabbat? —¿Conoces al Sabbat? —¿Quien no? Es el único libro de hechicería antigua y sagrada. Nadie conoce más que los Hewitt's su contenido. El misterio de toda la vida. —Tampoco entiendo eso. ¿No se supone que eso debía saberlo el líder de mi aquelarre? Se encogió de hombros. —Tus padres escondieron el libro de su líder. —Explicó. —Además se dice que el Sabbat sólo se deja leer por un verdadero Hewitt. —¿Mis padres estaban en contra de Blair? —Murmuró pensativa. —No lo sé, Saskia. Quizá sólo eran paranoicos. ¿Es que no te acuerdas de ellos? —No. Pero el viernes he tenido una especie de... Visión o recuerdo. Fue como si viera algo que sucedió hace mucho tiempo. —No entiendo. —Mis padres estaban discutiendo, mi madre hablaba de que iban a morir si los encontraban y mi padre se empeñaba únicamente en el Sabbat. —Quizá cazadores. Aceptó lentamente con la cabeza. —Quizá. Él alza su cerveza y mira con intensidad a sus ojos. —Lee el Sabbat, estoy segura que allí están a las respuestas a todo. —Blair me iba a ayudar a leerlo. Esta en un idioma extraño. —Quizá utiliza eso para leerlo también. Si vas a ser el portador del Sabbat no te des el lujo de confiar en alguien. (...) Estaba tambaleándose, había pasado toda la noche bebiendo, bailando y riendo a carcajadas con Hunter. Buscó en sus bolsillos la llave y comenzó a reírse sola al sentir que había muchas cosas en sus bolsillos y ni siquiera podía encontrar unas llavecitas. Abrió la puerta y casi se cae en sus propios pasos. Al abrir, hizo absoluto silencio. Nadie querría encontrarse a una borracha Saskia. Si era caótica sobria peor era alcohólica. Subió las escaleras en absoluto silencio, hasta que se detuvo antes de entrar a su cuarto y miró la biblioteca. «Visitemos el querido Sabbat» pensó Al llegar a la biblioteca prende las luces y divertida va hacia el atril del libro donde lo habían dejado desde que su tío Paul se los entregó, habían prometido dejarlo siempre allí para evitar que se pierda. Sin embargo, se queda helada y tal como si hubiese sentido que toda la borrachera se esfumaba en el aire mira el atril vacío. Saca rápidamente el celular entre sus manos. Veía todo borroso y no podía centrarse, quiso llamar a Cole o a Paul, pero sin entender muy bien por qué llamó a Blair. —¿Qué...? —p**i bruji. —Chilló ella. —Estas borracha. —Concluyó Blair al instante tras escucharla. —El Salazar. —¿Salazar? —¡Sal! —¿Dónde estás? —¡El saltamar! —¿Qué m****a? —¡El salvadar! Blair tardo en responder. Quizá intentando pensar que sucedía o que intentaba decirle. Arrastraba la lengua al hablar, casi era imposible poder comprenderle algo. —¿Te han robado? —¡No está el Sabbat! Y entonces Saskia comienza a reírse, orgullosa de sí misma por haber podido hablar bien. Echó su cabeza atrás para reírse aún más, pero se detuvo cuando escucho algo caerse y romperse. Quizá cristal, vidrio, o porcelana. El ruido prevenía del primer piso. —¿p**i bruji? —¿Qué? —Creo que el ladrón aún está aquí.
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