02 - parte uno

3193 Words
Bueno, debían de admitir dos cosas. Una es que los mellizos Hewitt eran un caos. De eso nadie lo dudaba ni un poco, habían llegado completamente masacrados pero sonrientes y felices como perdices. Lo segundo era que habían casi causado un gran infarto al pobre de su líder. Al cual solo quiso creer que era un momento de nerviosismo y probablemente sólo sea ese error y nada más. No quería pensar que esa personalidad caótica sea permanente. Pobre ingenuo. —¿Hewitt? ¿Se encuentran bien? Los mellizos se habían encerrado en cuartos de invitados, al parecer el aquelarre era también el edificio donde viven algunos brujos por lo cual facilitó que Saskia encontrará un vestido de repuesto, se lo había prestado una chica y ni siquiera llegó a ver quién era, ya que en cuando lo dejó en el dormitorio ella se estaba dando una ducha. Saskia miró su figura, por suerte ya estaba lista. Al menos la mujer que le dio su vestido también le había dejado un poco de maquillaje para que use y tenía muy buen gusto. Saskia caminó hacia la puerta y lo abrió, allí estaba el líder. Con su camisa blanca impecable que probablemente brillara, su traje azul marino que resaltaba su piel bronceada, zapatos negros opacos y su rostro de ángel recién caído a la tierra. Saskia recibió un gran calor al verlo. Era muy guapo. —Todo en orden. —Dijo, tras salir del dormitorio y cerrar la puerta a sus espaldas. —Gracias por dejarnos darnos una ducha. Blair negó con la cabeza. —Descuida. Tu tío está mejor, lo ha curado uno de mis mejores curanderos. —¿Mi hermano? —En la habitación de al frente, aún no termina de alistarse. No hay prisa, la velada durará toda la noche. Saskia asintió y él pudo verla mejor. Al instante se sorprende, su primera impresión había sido un completo horror y asco, pero ahora que la ve, limpia, arreglada y con un vestido lindo, se sorprende que sea la misma que hace minutos. Vaya. —Gracias por todo y perdón si los asustamos. —No hay drama. Solo espero que sepan entender que hay brujos sensibles, estábamos en un aquelarre al cual nacieron en absoluta tranquilidad. «Elegante y tierna forma de decirnos que nos comportemos» Pensó Saskia. —Lo entiendo. Eres el p**i-bruji, ¿No? Blair la miró estupefacto y toda la belleza que creyó ver en ella se esfumó en un segundo, la miró mal. —Se nos dice líder. Ella aceptó lentamente con la cabeza, con los ojos entrecerrados. —Líder. —Interrumpe una chica, Saskia miró en su dirección y Blair se giró para verla. —Tenemos problemas abajo. Es Karteen. —Lo último lo susurró, pero de igual forma lo escucharon ambos. Blair presionó sus labios y le dedico una sonrisa a boca cerrada a Saskia antes de girarse e irse rápidamente hacia el ascensor. Saskia se quedó mirándolo sorprendida por su repentino cambio de humor, pero dirigió su mirada a la castaña de vestido gris. —Oh, hola. Soy Chloe no hemos tenido el placer de conocernos antes. —Saskia He… —Hewitt, si. —Se ríe nerviosa, interrumpiéndola. —La última generación de los fantásticos Hewitt. Soy gran admiradora de su madre, por supuesto su padre no estuvo mal, pero creo que su madre fue fantástica. —¿Los conoció? —Alzó sus cejas, incrédula. Chloe se ruborizó. —Qué más quisiera yo. Pero aquí todas sus creaciones han sido muy famosas, creó el conjuro de resolución más efectivo al igual que el conjuro de derriba. Y sus ancestros… crearon el Sabbat. Los Hewitt eran grandes brujos. —Ah. —Le responde, mirándola aún extrañada. —¿Luego de la fiesta podrías firmar mi libro de hechicería? Sería un honor que un Hewitt firmara mi libro. —Oye, no quiero romper tu fanatismo. Realmente es adorable, muy dulce. Pero sinceramente no somos como las generaciones pasadas. Nosotros… descubrimos hace dos días que éramos brujos y nuestra reacción fue embriagarnos por un día completo mientras vemos una maratón Disney. No esperes mucho. —Estoy segura que aprenderás rápido junto al Sabbat. Eres la única generación que creció fuera de la magia así que es comprensible que al entrar estés confusa. –¿Ustedes no se integraron a una respectiva edad? —No. Todos aquí crecimos en el aquelarre, somos como una familia. —Ya veo. El p**i-bruji sentirá que está adoptando. —Líder. —Le corrige. —Y descuida, él nos cuida a todos por igual. —Supongo. Mm, ¿Tú has dejado el vestido y el maquillaje? —Ah, no. Esa fue Sam. Luego la verás. Debo irme, fue un placer conocerte. —Igualmente. Chloe se gira y comienza a caminar hacia el ascensor con notoria e inquebrantable alegría, Saskia negó con la cabeza y abrió la puerta de su hermano sin ni siquiera tocar antes y escuchó un golpe seco. Al parecer Cole estaba pegado a la puerta escuchándolo todo y para su sorpresa al abrirse la puerta se golpeó la frente con ella. Saskia lo miró aburrida, como si se lo estuviera esperando. —¿Has oído eso? —Pregunta cerrando la puerta y caminando al interior de la habitación. —Nos idealizan. —Sí, quizá eso nos ayude bastante. Todos querrán enseñarnos algo. Saskia frunció su ceño y miró curiosa a su hermano. —¿Por qué hemos sido alejados de niños? Mamá y papá nos alejaron del aquelarre desde que nacimos. —También se me hace curioso. —Admite aceptando con la cabeza —Incluso antes que murieran nos mantuvieron ocultos sus verdaderos poderes. —Luego se lo preguntaremos al tío. Saskia se puso de pie y se contempló a su hermano, vestido perfectamente con una ancha y radiante sonrisa, su cabello aún húmedo y desordenado pero guapo. Cole pasó una mano por los hombros de su hermana y ambos salieron de la habitación. Subieron al ascensor y notaron que había varios pisos, de todas formas, bajaron al primero. Al abrir las relucientes puertas grises del ascensor lograron ver que la velada seguía igual de reluciente, sofisticada y aburrida. Caminaron sin rumbo por el salón mirando a todos con suma atención. —No veo ninguna nariz deforme, ¿Qué clase de brujos son éstos? Cole le dio una divertida mirada, pero no le contestó. Siguió mirando a las personas notando como la mayoría los miraba. —Si ves al p**i-bruji avísame. —Le susurró. —Líder. —Le corrigió —¿Por qué? —¿Eres ciego? Es muy guaaaapo. —Define guapo. Saskia entre cerró sus ojos. —¿Quieres que defina celos? —Bueno, de todas formas, cuando lo encuentres te acompañaré. —¿Qué? —Alzó ambas cejas, confusa. —Nada. Debo asegurarme que no confíes o babosees a algún idiota. La última vez no fue tan bien. —¡No fue tan malo! —le dio un golpe juguetón en el hombro mientras siguen caminando. Cole abrió grandes los ojos, incrédulo. —¡Era un horror! ¿Te recuerdo lo que ha hecho? Ella lo mira horrorizada. —Cállate. —Él ha… —No te atrevas. —Él… —Te advierto. —Ha… —Si lo dices te daré un puñetazo. ¿Okey? —Te ha engañado y cuando vino a casa robó todo tu dinero, joyas y tu celular para luego desaparecer. —Sonrío triunfante. Definitivamente Saskia tenía una mala elección con los hombres. —En mi defensa era un buen mentiroso. —Mascullo. —¡Oh por favor! —Se ríe. —¡Ese chico irradiaba esa fachada de “si te descuidas dos segundos hasta te robaré los zapatos”! Saskia prefirió ni siquiera confesar que también se los había robado. —No soy estúpida ¿Ok? Fue hace mucho tiempo. Un mes. —Si, bueno, ese día llegue a casa y ni siquiera teníamos un televisor. —Culpa tuya por dejarme sola en la casa con un desconocido. —¡Ni siquiera te había noqueado, te has dormido sentada en la isla! —¡Pudo haberme drogado! —Se cruzó de brazos. —Mejor cuando invitas a alguien que no conoces, en preferencia, por el bien de nuestras billeteras, la estabilidad mental de tu hermanito y también para que no piense que eres una idiota, no te quedes dormida sentada. —¡Oh vamos! —Rodeó sus ojos. —¿Debo recordarte que has invitado a tu novia al cine, ella te rechazó por estar enferma, fuiste tú solo a ver la película y la encontraste con otro novio que tenía ella? —Eso es jugar sucio, malparida. —Atrévete a las consecuencias. —Se encogió de hombros. Miró su alrededor, aburrida. Pero sus ojos brillaron al encontrar a Paul, ambos se acercaron rápidamente a él. Él ya tenía los pantalones y zapatos cambiados, hablaba alegremente con dos desconocidos, Blair, Chloe y una muchacha más. Al sentir la presencia, Paul sonrió aún más al verlos. —¡Ellos son mis sobrinos! —Prácticamente empujó a Cole a saludar. Cole saludo a todos con apretón de manos y Saskia, con un beso en sus mejillas, menos al líder y Chloe, claro. —¡Los esperados Hewitt! —Exclamó uno de ellos, regordete, pelado, un poco enano, pero tenía mucha fachada de ricachón. —¡Bendito sea Satán y Akikel por darme años para conocer la nueva generación. —Bendito sea Satán y Akikel por no cuidar el auto y dejarnos caer en estiércol. —Masculló Saskia. Todos la miran confusos, Paul ríe muy forzadamente y le coloca una mano en su espalda dándole palmaditas que casi la hacen escupir un pulmón. —Que graciosa mi sobrina. —Si. Que graciosa. —Blair también la fulminó con la mirada. —Pero bueno, los queridos Hewitt. —La mujer los miró con una sonrisa —¿Cómo están manejando toda esta… noticia? —Todo es confuso. —Cole contestó. —No te preocupes. —La chica contestó, amargamente. Miró el techo y luego hacia su costado. —Los Hewitt lo tienen todo solucionado. ¿No? Con el Sabbat en sus manos. Saskia la miró mal, era notoria la energía mala que irradiaba con su presencia y no disimulaba bien su desagrado. Cole colocó una mano en la cintura de su hermana y le dedicó una sonrisa. Saskia ante su tacto pestañeó y salió de su fulminante mirada para luego sonreír. —Claro. Lo tenemos todo resuelto con el Sabbat. La mujer no le bastó la incomodidad y rivalidad que había entre ellas y le dedicó otra mirada venenosa. —Me pregunto cómo serán sin ese libro. —Inclina su cabeza y la escanea con la mirada lentamente, hasta volver su mirada hacia sus ojos. —Los Hewitt sin su Sabbat no son muy importantes. —¿Pero qué dices? ¡Los Hewitt son históricos! —Exclamó Chloe, sorprendida. —Si, pero murieron, los que están aquí y ustedes lo están idealizando, no lo son. —Retrocedió un paso y bebió de su copa. —Son simples mortales. —Dicho eso, se gira y se retira. Saskia abrió la boca de par en par sorprendida. Cole soltó una carcajada. —También un gusto conocerte. —Bromeó. Sin embargo, su hermana no dijo nada, se empeñó en entre cerrar sus ojos y mirar como camina aquella mujer hacia la barra y pide un trago. Inclinó la cabeza mirándola, era bonita pero aun así le daba desconfianza. —Hermana. —La llamó Cole, mirándola con detenimiento. —Hermana. —Repitió. Saskia siguió viéndola, como ahora ella tomaba de un trago y fingía una sonrisa antes de acercarse a un grupo. —Saskia. —Voy volvió a ignorarlo y la siguió mirando, fijamente. —Hey. Saskia despierta de su aturdimiento poco tiempo después y lo mira, frunce su ceño —¿Me hablaste? —¿Estás bien? —Preguntó Blair. —¿Eh? Sí, por supuesto. Sí. —Miró a su hermano y luego sonrió tranquilizándolo. Cole asintió, no confiaba en esa respuesta, pero tampoco quería cuestionarla frente a todos. Blair tampoco se conformó por lo cual puso su mejor sonrisa superficial y la miró. —Permíteme un baile. Todos lo miran estupefactos. ¿Blair bailando? Antes que pudiera reaccionar Saskia, Blair la toma de la mano y la lleva a la pista de baile. Donde ella lo mira horrorizada. —¿Qué clase de adolescente sabe bailar un vals? —Lo miró, manteniendo una distancia entre ellos. —Te guiaré. Solo sígueme la corriente. Pon una mano aquí, y otra aquí. Saskia se posicionó tal como si le había dicho, seguía con una distancia prudente hasta que Blair le sonrió malicioso, coloco una mano en su espalda baja y otra entrelazada con la suya y la acercó a él. Ella alza la cabeza, entreabriendo sus labios mientras hace contacto visual y sus pies mueven tal como la música y Blair la dirigen. —Samantha siente cierta rivalidad contra los Hewitt. —Comenta. —Disculpa si te ha hecho sentir incomoda. Saskia prefirió no mirarlo, pero al mirar hacia otro lado notó que todos los estaban mirando. Incluso los miraban los que bailaban a su alrededor. Prefirió mirar a Blair ante que todos esos desconocidos. —Supongo que alguien tenía que odiarnos. Nos adoran mucho. Él sonríe, y la separa, la hace girar y vuelve a atraparla sujetándolo de los omóplatos. Ella vuelve a sujetarle de la mano y del hombro. —No te preocupes. Tu familia fue muy respetable, ustedes lo serán. Volvió a hacerla girar, ella sonrió viendo como su vestido se movía al compás de su giro, Blair volvió a sujetarla y ella ocultó su sonrisa rápidamente. Aunque Blair ya lo había notado. —¿Y si no lo somos? ¿Y si arruinamos todo? —Bueno, siempre que tendrán el Sabbat podrán superarse cada día. —Le he dado una ojeada, está en un idioma extraño. No había forma sencilla que lo aprendiera, todos los brujos habían nacido sabiendo tanto español como latín nórdico, no necesitaban estudiarlo. Sin embargo, ¿Cómo lo aprendería los Hewitt si no hay clases sobre ello? —Puedo enseñarte. Saskia lo miro sorprendida, ambos estaban tan concentrados en ellos mismos y en su charla que no se daban cuenta de que bailaban con una velocidad bastante rápida, Saskia solo se limitaba a seguirlo y Blair la dirigía. —¿En serio? —Se sorprendió. —Vaya, gracias. Todos estaban mirando el baile, sorprendidos, Cole tenía la boca abierta y su nariz fruncida, mirando como su hermana parecía bailar a la perfección. A su lado se posicionó Samantha que bebió de un sorbo todo su trago. —No es nada. La iniciación y bienvenida será pasado mañana, tu hermano y tú tendrán que someterse a algunos juramentos. —¿Juraremos alabar a Satanás y Akikel? —Si. Y deberían de dejar de jugar con ello. —La impulsa con el brazo derecho estirado, Saskia gira y luego vuelve, donde Blair volvió a repetir lo mismo con el brazo izquierdo y vuelve a sujetarla. —El aquelarre toma muy en cuenta la creencia. Hace dos pasos hacia adelante y la sujeta de la cintura para alzarla un poco y dejarla en la izquierda, ella soltó una risa divertida ante aquello y siguieron bailando. —Todo esto es algo nuevo Blair sonríe. —Demuestra la verdadera magia en ti, Hewitt. Volvió a hacer dos pasos adelante, la volvió a sujetar de la cintura y la alzó, esta vez más tiempo y más alto, dando un giro completo hacia la derecha. —Me cuesta seguirte. —Le susurró, cuando su rostro se encontró a escasos centímetros del suyo. Ellos dieron un giro completo en parejas, aún sin separar su rostro de la peligrosa cercanía. Él la sujetó de la cintura y se acercó, ella se hizo hacia atrás hasta que quedó inclinada hacia su izquierda y él también. La música finalizó. Cuando se quedaron así no hubo nadie más, solo estaban ellos compartiendo una mirada hambrienta y desesperada, Saskia respiraba irregular y no podía despegar la vista de sus ojos y Blair quien parecía estar bien, le miraba los labios. Rodeados de una música ligera, el vals terminó, pero ambos están en paz y muy cómodos como para alejarse ahora. —Yo creo que lo has hecho bien. Susurra para luego ponerse recto y ayudarla a que también lo haga ella. Saskia gira y ve su alrededor. ¿En qué momento todos los han rodeado para verlos? Blair no se inmutó en qué haya tantas personas para carraspear incómodo y caminar hacia el bar, donde Saskia se quedó allí parada en el centro de la ronda mirando como su figura se iba y desaparecía. Aturdida negó con la cabeza y se giró, caminó hacia su hermano que seguía mirándola incrédulo. —Te entrará una mosca en la boca. —Le advirtió. Cole sale de su sorpresa y niega con la cabeza, cerrando su boca. Saskia le quita su trago y lo bebe de un sopetón. —¿Qué ha sido eso? —Pregunta, sorprendido. —Un vals. —Se encogió de hombros —Saskia, la última vez que te vi “bailar” fue arriba de una mesa borracha hasta a la mínima neurona. —Alzó una ceja. —Y ahora estás… siendo princesita Disney. Saskia recordó aquella noche donde borracha se atrevió a cualquier cosa e hizo una mueca, miró el vaso vacío y hace una mueca para luego devolvérselo a Cole. —Si, bueno. Parece que cambiarán algunas cosas. —¿Algunas cosas? —Ahora somos brujos de Louisville. —Suspiró. —Y al parecer los futuros mejores. —Hemos reprobado química y quieren que hagamos pócimas, conjuros y tanto. —Se ríe, irónico. —j***r, que desilusión tendrán. —A ver… —Rodeó sus ojos, Saskia —Tampoco somos tan malos ¿No? Solo debemos traducir el Sabbat. —Mientras tú jugabas a ser princesita Disney, he recibido al menos cincuenta preguntas sobre donde está y si ya lo hemos leído. Todos aquí tienen muy en cuenta que es importante. Inhala profundamente y luego exhala. —¿No crees que es raro? Si hubieran querido un libro de pócimas, conjuros y encantamientos hubieran escrito el suyo, de hecho, el mismo líder puede escribir uno y brindárselos. —Lo que pasa, Sobrinos… —Paul camina hacia ellos uniéndose a la conversación, con una copa en sus manos y una sonrisa divertida —Es que el Sabbat no tiene conjuros normales como todos lo saben, tienen conjuros que la mayoría ni siquiera sabe de su existencia. Conjuros que ni siquiera el líder conoce. Ambos miran con las cejas fruncidas a su tío. Si el líder no conocía el Sabbat. ¿Por qué no lo ha hecho o lo ha pedido? Era líder, podía pedirlo y tenerlo sin problema alguno. Nadie debería de desobedecerlo. Saskia miró a lo lejos a Blair, pidiendo otro trago en el bar. ¿El Sabbat es la razón por la cual ellos crecieron con humanos, lejos de la magia y aquelarres?
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