Pasadas las horas, Saskia ya estaba cansada y Cole estaba aburrido, habían hablado con prácticamente todas las personas sin descanso alguno, incluso parecía que en cuanto más se escondían más solían encontrarlos. Su tío Paul estaba un poco más bebido de lo normal por lo cual, llegaron hacia su auto y se debatieron en qué hacer.
Ya se habían despedido de todos, Blair no volvió a verla o dirigirle la mirada en toda la velada y Saskia ni siquiera le importó. Samantha seguía embriagándose para alivianar sus pensamientos llenos de ira y envidia mientras que Chloe seguía mirando a Cole como si fuera un dios recién salido de las puertas del cielo, al cual ni siquiera se dio cuenta de que estaba mirándolo; muy concentrado estaba en encargarse de comer todos los postres de la mesa antes que su hermana comience a devorarlos también.
—Si bueno, ¿y ahora qué? —Saskia se llevó ambas manos a la cintura, mirando como casi no quedaba ningún coche en el estacionamiento.
Su coche aún estaba atropellado, había escuchado decir a su tío Paul que lo iban a sacar por la mañana de aquel sendero poco transitado —por no decir nunca transitado—, y tenían muy en claro que hay muchos kilómetros de distancia entre sus hogares.
—¿Caminar? —Propuso Cole, con una mueca de disgusto.
—¿Cómo? Apenas se mantiene de pie. —Señala con la cabeza a Paul. —¿Y si mejor aprovechamos el honor de ser Hewitt y le decimos a un brujito que nos lleve?
—Vivimos a muchos kilómetros, ese brujo sería un idiota. —Contesta.
—O un caballero. —Se lleva una mano a la cintura. —¿Recuerdas ver a un caballero?
—No. Pero a unos pervertidos bastante. Tengo una idea, bájate un poco el vestido, píntate aún más los labios y muéstrale las bubíes a alguno. Encantado nos llevará.
—¿Por qué tú no le muestras tu aparato reproductor a alguna pervertida?
—¿Crees que funcionará?
—No pierdes nada por intentar.
—Glorioso Satán. —Murmura Blair detrás. —Yo los llevaré. ¿Creyeron que me olvide de ustedes?
Blair aparece detrás de ellos, incrédulo de que hablaban de aquello con tanta naturalidad, como si fuese cosa que se haría todos los días. Cole frunce el ceño y lo mira con desconfianza. Solía ser agradable, pero debía aclarar que ahora se sentía un poco incómodo con su presencia.
—Puedo hacerles un portal. —Ofreció, tras un silencio. —los enviará directo a vuestra casa.
Saskia asintió con la cabeza enérgica y Cole blanqueó los ojos. Blair lo ignoró y volvió a meterse al edificio. Los hermanos Hewitt caminaron hacia su tío, sentado en el borde de la acera y lo sujetaron para guiarlo.
Primero le rompen la pierna y luego se emborracha. Que desastre.
Dentro, se congelan al verlo. Blair tenía los ojos amarillos, casi dorado, tan brillosos como las estrellas y movía sus manos en círculos mientras que una energía blanca, como niebla, salía de sus manos.
Adjunta toda la energía en su cuerpo y sonríe triunfal, para luego extender bien sus brazos y la energía expandirse frente de él donde parece chocar con la nada misma y formar un círculo de muchos colores.
Saskia se acerca junto a su mellizo y mira extrañada aquella energía que se mantenía en el aire. Parecía ser un n***o.
—Piensen donde quieren ir antes de lanzarse. —Pide. —No se suelten, agárrense de las manos.
Cole suelta una carcajada negando.
—No. Ni una m****a. Ni hablar, de ninguna manera, jamás, en absoluto. —Negó repetidas veces con la cabeza. . — Tendrás que drogarme e inmovilizarme para poder lanzarme por ahí.
—Tranquilo, parece divertido. —Saskia le hizo morritos.
—Bueno.
Blair los miró con incredulidad. ¿Ya lo había convencido tan rápido?
—¿Nos lanzamos y ya? —Preguntó apuntando con la cabeza al portal.
—Sí.
—¿Y si quedamos atrapados en el limbo?
—¿Limbo?
—Oye, tengo una vida de adolescente, he visto muchas películas ¿Okey?
—¿Qué más da? —Saskia lo mira. —Hagámoslo.
Saskia coge de la mano a Cole y luego a su tío, adormecido, y mira con nerviosismo el portal.
—Los acompañaré. —Blair suspira caminando, pero se detiene al instante en cuanto ve que ellos ya se habían lanzado—. Bueno, no. Pues no los acompaño.
No tuvieron tiempo ni siquiera para pestañear que los tres estaban en un McDonald’s, en la puerta de entrada. Saskia frunció el ceño, confusa, mirando el edificio y luego miró su alrededor.
—¿Has deseado ir a un McDonald’s? —Le preguntó, estupefacta a su hermano.
Él se encogió de hombros.
—Tenía hambre.
Puso sus ojos en blanco y lo fulmino con la mirada, arrastrando por la oscuridad de la madrugada a su pobre tío borracho, por suerte había tenido la decencia de pensar en un McDonald’s cercano a su departamento.
Al llegar, dejaron caer a su tío en la entrada quien murmuró un insulto entre sueños y cerraron la puerta, cansados.
—j***r, por fin.
Tiró de sus zapatos aún lado, cansada y maldijo entre dientes las lastimaduras que le había hecho mientras subió las escaleras y entró al cuarto.
Cole se quitó su corbata con un gruñido y acto seguido subió los escalones de las escaleras. Se desabrochó su camisa y se liberó de su americana mientras llegaba a su cuarto donde sin pensarlo dos veces entra a su cuarto y se deja caer en la cama.
Ninguno de los dos se acordó que habían dejado a su tío en el piso, inconsciente.
A la mañana siguiente, despertaron por la alarma. Saskia caminó adormecida hacia su mueble mientras buscaba que ropa ponerse, Cole se negaba completamente a asistir a clases, sin embargo, cuando lo pensó dos veces, prefirió asistir, odiaba luego ver que habían pasado las mejores cosas en su ausencia.
Ambos se dieron una ducha, Cole terminó de vestirse para bajar las escaleras e ir a la cocina a preparar el café. Miró el reloj y casi hace morritos al ver que eran las cinco y media.
Su tío Paul estaba sentado en la isla, con una pinta horrible.
—Sobrino.
—Tío loco. —Lo saludó.
—Podrían haberme dejado mínimamente en el sofá, eh. —Murmuró, tocando su cuello adolorido.
—Lo siento, tío.
Se acercó a la cafetera, su tío ya había preparado el café por lo cual sólo sirvió en una taza para él y su hermana, dejó la taza de Saskia en la isla y se puso a beber mirando por la ventana.
—Buenos días. —Saluda Saskia, ya preparada. Coge la taza que habitualmente deja su hermano para ella y le da un trago
—Sobrina. ¿Qué tal todo?
—He dormido solo dos horas, pero gracias a Dios el corrector y tapa cojeras existe
—Satán—Le corrige —¿Qué tal les ha parecido el aquelarre?
—Parece interesante —Cole miró a su hermana, dudando si eran las palabras adecuadas.
—Si. —Apoyó ella. —Solo me ha llamado la atención algo. Han hablado sobre una iniciación.
—Ah, sí. —Sonrío —Bueno, no hay mucho al cual aclarar. Les hacen la marca de que pertenecemos a un aquelarre y no son brujos perdidos y luego juran alabar a Satanás, Akikel, y otros demonios mayores. Al igual que jurarán mantener la magia escondida de los seres humanos.
—¿Una marca?
Paul se desabrochó los primeros botones de su camisa y mostró su hombro, donde tenía una marca cicatrizada en su hombro. Como si le hubieran hecho aquella marca con un hierro caliente.
—¡Definitivamente no nos haremos eso! —Chilla Cole, horrorizado.
—¡No somos caballos al cual marcar! —Se queja ella.
—Tranquilos, estoy seguro que el líder luego les explicará las funciones y ventajas de tenerlo. —Les sonríe abrochando nuevamente los botones. —Vayan a clases, llegarán tarde. Yo debo irme a buscar el auto.
Asintieron con la cabeza, Saskia termina rápidamente el café para correr hacia la puerta
—¡Adiós tío loco!
—¡Nos vemos luego, sobrinos!
Cole cerró la puerta y bajó por el ascensor junto a su hermana, dándole el casco que cogió antes de salir. Ella lo sujeta. Al llegar al primer piso caminan hacia el garaje, donde Cole se sube a su moto y la enciende mientras que Saskia abre el portón corredizo. Cole sale y Saskia vuelve a cerrarlo.
Se suben a la moto, Saskia se pone el casco y él conduce rápidamente. Al llegar, lo primero que hacen es guardar el casco en los casilleros mientras van hacia sus respectivas clases.
—Te veo para el almuerzo. —Se despide Cole, yendo hacia otra aula.
Saskia lo saluda con la mano antes de entrar a su aula.
— Hewitt tarde. ¿Por qué no me sorprendo?
Saskia pone su mejor cara de angelito y camina directamente hacia su asiento donde el profesor la fulmina con la mirada. Al sentarse, suelta un suspiro y comienza a sacar todos sus libros.
—Hoy haremos la actividad del libro, página ciento cincuenta y ocho.
Saskia remueve en su bolso y se golpea la mano contra la frente tras notar que ha olvidado su libro. Mira su alrededor desesperada, pero frunce el ceño mirando como una chica la miraba, divertida.
Su cabello estaba despeinado, pero no al estilo no peinarse, sino que parecía ser su look diario, salvaje y atrevido. Tenía la piel clara y unos labios finos curvando una sonrisa maliciosa. Mirando fijamente hacia su persona. Sus ojos son brillosos y reflejan algo que Saskia no supo descifrar qué.
—Puedo compartir el libro. —Le dice.
—Muchas gracias. —Sonríe agradecida.
La castaña coge sus cosas para luego sentarse a su lado, pone el libro en el medio de su mesa y la mira a ella.
—Karteen. Karteen Snow —Se presenta.
Saskia sonríe.
—Saskia. Saskia Hew…
—Hewitt, sí. —La interrumpe, —Conozco muy bien tu apellido. —la miró confusa y ella sonríe tirando de su cabello hacia atrás—Bueno, recién lo ha dicho el profesor.
—Mmm, sí.
Ambas se pusieron a resolver los ejercicios sin hablar mucho, a Saskia le sorprendía lo rápida que era para entender todo y realizar las actividades. Luego de unas horas el timbre sonó y todos se pusieron de pie para irse.
—¿Quieres descansar con nosotros?
—Me encantaría. —Respondió ella.
Ambas salieron de la clase y fueron hacia la cafetería donde Cole esperaba pacientemente en la puerta, le sonríe a su hermana y luego mira curioso a Karteen.
—Ella es Karteen, la he invitado al descanso. Él es Cole, mi mellizo.
—Un gusto.
Ella respondió con una sonrisa y ambos entraron a la cafetería.
Cole compró las hamburguesas y luego se giró hacia Karteen.
—¿Deseas algo?
—No. No me gusta este tipo de comida. —Respondió ella.
—Oh. A mí tío tampoco le gusta la comida en lugares públicos.
Le extiende a su hermana la hamburguesa en la bandeja y luego coge la suya, para dirigirse a la mesa.
No hablaron de mucho, a decir verdad, Karteen se presentó como una nueva estudiante, no tenía muchos amigos por lo que los mellizos Hewitt no tardaron en integrarla a su lista de amigos.
Era agradable y bonita, sobre todo divertida, se la pasaba hablando de distintas cosas sin problema alguno y los mellizos se sentían cómodos al escucharla y también hablar.
Luego de que terminen el tiempo de descanso, cada uno fue a una distinta aula donde pasaron su día como normalmente lo suelen pasar.
Al terminar el día, el estómago de Saskia rugió con fuerza mientras cerraba su casillero guardando sus libros y sacaba el casco de la moto.
Caminó hacia la puerta y en camino se cruzó a Cole y Karteen nuevamente.
—Hey, hola de nuevo. —Saludó.
—Muero de hambre. —Se quejó Cole al instante saliendo del edificio.
—Han comido una hamburguesa tiple hace tres horas, a las ocho de la mañana ¿Y tienen hambre? —Preguntó sorprendida Karteen.
Saskia sonrío orgullosa
—Tenemos un agujero n***o en el estómago.
Puso los ojos en blanco divertida y llegaron a la acera. Iban a dirigirse hacia la moto y a despedirse de Karteen, sin embargo, se detienen al ver como Blair se encontraba parado en el estacionamiento con las manos metidas en sus pantalones, sentado frente a un bonito Mercedes.
—¿Qué hace aquí? —Preguntó sorprendida Saskia caminando hacia su dirección.
Cole y Karteen caminaron detrás de ella.
—Hey, hola. —Saludó al llegar hacia él. —¿Qué haces aquí?
Blair saluda con una sonrisa, sin embargo, su sonrisa se esfuma tras ver a Karteen, mantienen una mirada inefable durante unos segundos antes que Blair vuelve a mirar hacia Saskia. Su sonrisa se había esfumado, tenía la mandíbula tensa.
—Tienen clases en el instituto.
Cole hizo un puchero.
—¿Será como ir a dos institutos a la vez? Que desgraciados somos.
—Vamos. —Blair pidió, mirando nuevamente a Karteen con desconfianza.
Karteen ni siquiera se inmuta en su mirada para mirar a los chicos y decir:
—¡Los veo mañana, adiós!
Ella se retira felizmente mientras los mellizos la despiden con la mano.
—Iremos en la moto detrás, te seguimos. —Dice Cole.
—Saskia, ¿Podrías venir conmigo? Debo hablar de algo contigo.
—Claro.
Saskia le extiende el casco a Cole, quien lo coge y se va hacia su moto. Blair y Saskia se meten al auto y ella se coloca el cinturón de seguridad.
—¿Puedo preguntarte algo? —Dice, tras encender el motor y empezar a conducir.
—Claro.
—¿Desde cuándo conoces a esa chica?
—¿Karteen? Desde hoy a la mañana. Es agradable. — Él asiente pensativo. —¿Por qué?
—Nada. No sé por qué me sorprende. Sabía que los vampiros algún día volverían a Louisville.