Sasha En todo el camino no ha dejado de llorar y temblar, lo que más me cabrea es que no puedo sentir ni percibir nada que no sea su miedo aterrador. Entro al castillo y la llevo hacia la habitación que será nuestra recámara, pero estoy tan pero tan enfadado que si la toco ahora sería capaz de matarla. Necesito salir a calmarme y hacer lo mismo con mis compañeros, por lo que la tiro en la cama y salgo despavorido sin decirle nada dando un portazo. # Hay algo raro en ella —dice Aki. # Me he dado cuenta que no siente nada, ni siquiera una corriente eléctrica, tal vez no sea nuestra mate —comenta Blas. # Su olor nos dice que lo es, pero no entiendo por qué nos rechaza de esa manera —digo frustrado. # Volvamos, no vaya a ser que se escape y ahí sí que no contendré la furia que tengo —Ak

